Campaña K: avanzar hacia un modelo judicial chavista

La desmesura le da crédito a la advertencia que lanzó en enero Miguel Ángel Pichetto: se busca una reforma de la Carta Magna de corte chavista.



El kirchnerismo insiste con su agenda de confrontación. A principios de mayo, El Manifiesto Argentino reclamó “una nueva Constitución Popular” que incluya una “revolución judicial democrática”.
Concretamente, el colectivo pidió la aniquilación del Judicial como poder independiente del Estado y su reemplazo por lo que denominó un “servicio de Justicia”.
El emisario fue Mempo Giardinelli, quien entrevistado por el periodista Gustavo Sylvestre, en C5N, precisó: “En nuestra propuesta de nueva Constitución el punto central es la eliminación del Poder Judicial, para que haya un servicio judicial”.
Además, aclaró que sus pares no están interesados en una modificación normativa, sino en el diseño de una Carta Magna, desde cero, “que surja de un referéndum donde el pueblo argentino se manifieste, se constituya en constituyente y elabore un nuevo pacto social”.
La controversia no se hizo esperar. El ministro de Justicia Germán Garavano le atribuyó a Unidad Ciudadana la intención de buscar poder hegemónico en un eventual próximo mandato. “El objetivo es generar un sistema político distinto, que la política acumule el 100 por ciento del poder”, dijo.
Ante ello, Giardinelli reformuló sus declaraciones y alegó que el actual sistema “es patriarcal, arcaico, colonial, corrupto, machista, además de inservible”.
En tanto, explicó cómo se debería implementar la “revolución judicial democrática”: espetó que es de “urgencia republicana inmediata” que el Judicial “sea declarado en comisión” con un “hiato jurídico de entre seis y 18 meses” durante los cuales se creará “una nueva judicatura en todo el país y en todos los fueros”.
Paralelamente, detalló que la idea es que la nueva Corte se componga con al menos nueve miembros, elegidos por votación popular y con desempeño de funciones durante un máximo de 10 años.
En síntesis, con Giardinelli como vocero, El Manifiesto Argentino reeditó la fallida “democratización de la Justicia” que impulsó la anterior Administración, pero con esteroides.
Pocos días después, el ex juez de la Corte Eugenio Zaffaroni llamó también a crear una nueva Constitución. Lo hizo tras participar del acto en el cual Cristina Fernández de Kirchner presentó su libro y planteó, casualmente, la necesidad de suscribir otro “contrato social”.
Los dichos del escritor k y del gurú del abolicionismo le dieron crédito a la advertencia que hizo Miguel Ángel Pichetto en enero. Cabe recordar que mientras aun formaba parte de la oposición, el senador y precandidato a vice de Mauricio Macri advirtió que en caso de volver al gobierno el kirchnerismo duro iría por una reforma de la Carta Magna, de corte “chavista”.
Con la campaña en estado embrionario, el pronóstico del peronista parecía exagerado, pero a medida que pasa el tiempo el plan que en otras oportunidades fue esbozado por referentes del ala híper radicalizada del espacio, como Luis D’Elía, fue blanqueado.
En ese marco, el precandidato a presidente Alberto Fernández afirmó que “algunos jueces” van a tener que rendir cuentas por “las barrabasadas que escribieron”.
En una entrevista, le apuntó a Julián Ercolini, Claudio Bonadio, Martín Irurzun, Gustavo Hornos y Carlos Gemignani, los magistrados que comandan las pesquisas por corrupción que involucran a su compañera de fórmula.

Itinerario
Recientemente, Zaffaroni reiteró su desprecio por la lucha en contra de la corrupción al opinar sobre la situación procesal de decenas de ex funcionarios kirchneristas comprometidos en causas por millonarios desfalcos al Estado.
Entrevistado por El Destape Radio, el actual integrante de la CIDH consideró que los detenidos son “presos políticos” y planteó la necesidad de que el Congreso sancione una ley de revisión de las causas que los involucran. “Llegado un gobierno de otro signo habrá que hacer unos parches en cuanto a la estructura del Poder Judicial, en la medida que lo permita nuestra Constitución”, aseguró.
Hace unos días, en San Juan, Alberto Fernández clarificó el alcance de sus expresiones sobre los jueces, que generaron alarmas en los supremos Horacio Rossati y Carlos Rosenkrantz.
“No me lo van a tener que explicar a mí, se lo van a tener que explicar al sistema institucional argentino, al Consejo de la Magistratura, a quien corresponda”, sostuvo, sobre los magistrados.
“Si la pregunta es si Alberto Fernández tiene vocación de venganza sobre los jueces, la respuesta es que no: no vengo a vengarme de nadie, pero vengo a hacer la República que ellos declaman, pero todos los días humillan”, propaló.
“Si la Justicia existe, a Cristina nadie la va a condenar”, finalizó el promocionado “moderado” del espacio que lidera su precandidata a vice.
Finalmente, Giardinelli respaldó la proposición del cómico Dady Brieva, quien cuestionó el rol de los medios de comunicación y reclamó la creación de una “Conadep del periodismo”.
“Hay un periodismo que es totalmente responsable de lo que ha pasado. Acá esmerilaron el Gobierno de Cristina”, ponderó el Midachi.
Giardinelli se sumó al tren de la ignorancia y opinó que la “idea de Dady dio en el blanco”. En una columna de opinión publicada en Página 12 objetó el tratamiento de la información de quienes realizan “periodismo de guerra” y consideró: “La idea de una nueva Conadep -en este caso, Comisión Nacional sobre la Desaparición del Periodismo Ético- altera los nervios de los diversos comunicadores funcionales al poder y a los intereses de los ricos”.



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