Peña nombra jefe de campaña a denunciado por Negri y Juez

El pura sangre peñista, Valentín Díaz Gilligan, será los ojos del jefe de Gabinete en Córdoba. Los cordobeses habían pedido la renuncia del entonces subsecretario de Presidencia apenas se conoció que tenía fondos no declarados en el exterior.



Por Yanina Passero
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El jefe de Gabinete de la Nación, Marcos Peña, tomó la birome y anotó cuidadosamente los nombres de los candidatos a diputados por Córdoba de la “lista oficial”.
Premió con el escaparate de la papeleta al radical Mario Negri y paladín de Cambiemos en las buenas y en las malas. Merecido. Contuvo a otro hombre boina blanca accediendo a su pedido: Ramón Mestre logró la banca expectable y para un hombre, como quería. El secretario de Finanzas de la Municipalidad, Hugo Romero, se apuntaba así en el tercer renglón.
El PRO renovará con seguridad una de las dos bancas que pone en juego de la mano de la dirigente que, a diferencia de su partido, estrechó vínculos con el ala duranbarbista de la Casa Rosada que maneja la lapicera.
La postulación de Luis Juez fue otro gesto para ajustar las tuercas de la unidad en Córdoba y, de paso, reducir al referente del PRO Córdoba, Nicolás Massot, promotor de la frustrada candidatura legislativa de Javier Pretto. Peña les hizo saber de lo efímero de su éxito a los macristas peronistas que celebraron como triunfo propio la decisión del presidente Mauricio Macri de abrir la fórmula a un peronista histórico.
La lista de armó en Buenos Aires. Punto. La estrategia de la campaña nacional bajará como un paquete cerrado a los candidatos que estarán bajo el liderazgo de Negri, quien el 12 de mayo vistió los ropajes de candidato a gobernador por Córdoba Cambia. Peña se mostrará verticalista porque sabe que los éxitos o fracasos de Macri en esta etapa se cargarán directamente en su cuenta.
Este medio ya había anticipado que los popes de Cambiemos a nivel nacional habían quedado resentidos con la dirigencia cordobesa. La reconstrucción de la confianza es una dinámica que no puede hacerse en el contexto natural de intereses encontrados como lo es una carrera electoral. Es por eso que Peña resolvió designar a un “supervisor” de las acciones proselitistas en Córdoba que le reportará directamente.
A los cambiemitas no les gusta hablar de “jefe de campaña”, pero lo cierto es que los candidatos cordobeses verán en varias oportunidades al pura sangre peñista, Valentín Díaz Gilligan. Según reconocen varias fuentes del PRO local, el ex subsecretario general de Presidencia fue el elegido por el jefe de ministros para oficiar de nexo operativo.
Si bien el amigo de Peña ya mantuvo contacto con la candidata macrista El Sukaria, es probable que la designación genere repercusiones que obliguen al responsable de la campaña de Macri a revisar su decisión. O no. Sucede que los caminos de Negri y Juez con los de Gilligan se cruzaron hace más de un año y de manera poco feliz.
En febrero de 2018, la polémica encerraba a Díaz Gilligan y a su protector Peña después de que se conociera que el segundo de Fernando de Andreis depositó USD 1,2 millones en un banco de Andorra, según una investigación publicada por el diario El País de España.
Los justificativos de Peña no fueron suficientes para proteger a su “apóstol del cambio” y Díaz Gilligan presentó su renuncia. Entre los principales fogoneros de la dimisión se destacaron Negri y Juez.
El jefe del interbloque Cambiemos en Diputados había recomendado por Twitter: “Díaz Gilligan, funcionario, debería pedir su separación del cargo, ir a la Justicia y aclarar su proceder. No es condena, la “vara” sobre la transparencia está puesta muy alta por parte de Cambiemos. No hay que incomodar al gobierno, sino ayudarlo”.
El presidente del Frente Cívico y quinto candidato a diputado había sentenciado en declaraciones a radio La Patriada y que levantó Infobae: “Es una pelotudez decir que le estabas cuidando la plata a un amigo en un paraíso fiscal, yo le diría que se busque un abogado”. También, a Coalición Cívica de Elisa Carrió se sumó a la revuelta por mayor transparencia de los funcionarios públicos.
La renuncia de Díaz Gilligan fue aceptada por Macri ese mismo febrero, pero meses después Peña volvió a habilitar políticamente a su hombre de confianza. Después de que arreglara números con la AFIP, le encomendó la misión de recorrer el interior del país con el objetivo de contener a la dirigencia amarilla y reducir la incertidumbre por la crisis económica que ya se mostraba una tendencia irreversible. Ahora, será el turno de trabajar en el principal distrito electoral del interior del país.



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