Peña usó a Juez para borrar a Massot del PRO local

El jefe de Gabinete frustró la candidatura de Javier Pretto que iba a leerse como un triunfo de Nicolás Massot. Junto con Emilio Monzó, titular de la Cámara Baja y rival interno del asesor presidencial, realizaron gestiones personales para que el exintendente de La Carlota pudiera repetir.

Por Yanina Passero
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El presidente del Frente Cívico, Luis Juez, circuló por despachos centrales de la Casa Rosada para exigir que su espacio tuviera representación en la lista de diputados por Córdoba, en la oficial que se medirá en la PASO. El ex candidato a intendente de Córdoba Cambia quiso cobrar el segundo lugar que sacó en la tabla con la postulación de su hermano, Daniel Juez, tal como se adelantó desde estas páginas la semana pasada.
Juez propuso al jefe de gabinete y estratega del presidente Mauricio Macri que aplicara el método de distribución surgido de la gran encuesta que proporcionaron los comicios provinciales y municipales del 12 de mayo. En cambio, los socios locales de la entente pidieron a Marcos Peña que se respetaran los espacios ganados en 2015: dos escaños para la UCR; para PRO, otro par y la última banca para la Coalición Cívica-ARI.
“Peña pidió por Juez”, coincidían las fuentes cordobesas del ampliado frente Cambiemos, hoy Juntos por el Cambio. El ingreso a la boleta del titular del Instituto Nacional de Capacitación Política suponía pérdidas para algunos de los aliados. La diputada nacional Elisa Carrió ya había anticipado que no sería la variable de ajuste, mientras que fuentes nacionales admitieron que pese a los tironeos con el intendente radical, Ramón Mestre, los alfiles de Macri respetarían la banca mestrista.
En concreto, el titular de la UCR de Córdoba logró ubicar en la papeleta a su secretario de Finanzas y hombre de confianza, Hugo Romero. Pero el enroque con Olga Rista, quien sonaba como número puesto hasta el viernes, puede entenderse como una medida para equilibrar la disposición que se conoció el sábado por la noche. Juez ganaba el quinto peldaño de la boleta y sacaba del juego al presidente del PRO en uso de licencia, Javier Pretto.
El macrismo orgánico militó con insistencia en la Casa Rosada sobre las conveniencias de privilegiar el status quo en Córdoba. Jerarquizaban su propuesta como la mejor opción para lograr el consenso después de la traumática experiencia electoral de mayo. Cuando los alfiles de Macri ungieron a Negri, el PRO se ilusionó. Todo indicaba que habían tomado el consejo.
Desde el entorno de Pretto afirmaban que su candidatura estaba confirmada pese a que Juez podía pararse en un hecho objetivo para justificar su ingreso: tiene votos. Pero la firma no llegó y el partido recibió otro duro golpe. El PRO orgánico como se lo conoce quedó el suelo y sin triunfos que exhibir. La excepción a la regla la ofrece la presidenta del partido en Capital, Soher El Sukaria, quien quedó segunda en la boleta.
Esta candidatura es más que curiosa porque su partido no la apoyaba, incluso algunos rivales de la legisladora aseguraban que sería la asamblea del partido la que elegiría la alternativa, en caso de que Pretto quedara fuera de la baraja de nombres. Nada de esto ocurrió y es probable que su pase directo se explique por los buenos vínculos que cosechó con Peña y la relación estable que logró con algunos de sus preferidos como Negri y el diputado Héctor “La Coneja” Baldassi.
Como sea, la candidatura de Pretto se leería como un triunfo de la cara del PRO de Córdoba, el diputado Nicolás Massot. Junto con Emilio Monzó, titular de la Cámara Baja y rival interno de Peña, realizaron gestiones personales para que el exintendente de La Carlota pudiera repetir.
Cuando Macri anunció que abriría la fórmula para un peronista no K, en la vieja casona de la Ucedé hubo ilusión porque se interpretó que la apertura fortalecería a Monzó en el escenario interno del PRO nacional.
Con el corrimiento de Pretto, Peña dio un paso central para controlar sin intermediarios al PRO de Córdoba (que hasta hace poco estuvo buscando cobijo en Horacio Rodríguez Larreta, que discrepa con los métodos del duranbarbismo). Cabe recordar que es un viejo plan que debe leerse en el marco de la intensificación de su rivalidad con Monzó. El crecimiento de la figura de Baldassi y de sus “servicios” en 2016 para abrir el partido no puede entenderse como una actitud individual de uno de sus protagonistas.
El ex árbitro es uno de los hombres de confianza de Peña y es probable que, si el armador logra que Macri gane en las presidenciales, los liderazgos que emerjan de esta instancia puede que dominen el escenario de reconfiguraciones que se viene.



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