Campaña con combo para el consumo y devolución de favores

El Gobierno echó mano a viejas recetas para estimular las compras en el corto plazo ya que se trata de una variable clave en el humor electoral. Con los gobernadores, además de usar a Pichetto para negociar, recuerda que hubo una mejora en la devolución de recursos. Cayeron las transferencias arbitrarias.



Por Gabriela Origlia

La campaña está en marcha y cada quien atiende su juego además de seguir atentamente los movimientos ajenos. Córdoba, ya se sabe, será uno de los núcleos que elegirán los candidatos. Hoy viene Miguel Pichetto a la Bolsa de Comercio, donde la semana pasada estuvo Nicolás Dujovne, quien se sorprendió por el nivel de elogios a la gestión macrista del titular de la institución, Manuel Tagle. El Ministro fue cauto respecto a la recuperación económica; planteó que está en marcha pero advirtió que el proceso es “lento”.
Proyectó que el consumo mejorará en esta segunda parte del año; todo el Gobierno es consciente de cómo juega esa variable en el humor social y por eso puso en marcha una serie de medidas para reactivarlo. La apuesta es doble: que la gente compre más y que las empresas, al recuperar volumen, no suban precios.
Para eso la estabilidad del tipo de cambio es crucial; la calma del dólar en las últimas semanas entusiasma y ayuda a que la inflación siga su lento camino descendente. De todos modos, no hay que perder de vista que aun los más optimistas esperan que se mueva entre dos por ciento y 2,5% mensual hasta fin de año.
A diferencia del año pasado cuando las paritarias se fijaron en base a una inflación esperada que resultó significativamente mayor, este año las negociaciones salariales buscan recomponer el poder adquisitivo perdido. Un reporte de Ecolatina da cuenta de que se están acordando en torno al 30%, lo que sumado a las subas del primer trimestre, llevarán a que los salarios acumulen un alza de al menos 40% hacia el cierre del año.
Si bien esta dinámica no impedirá que el salario real permanezca deprimido en la comparación interanual (en promedio caerá más de seis por ciento interanual), sí ayudará a que el poder adquisitivo se recupere lenta pero sostenidamente en los próximos meses. Hay que sumarle que se adelantaron las subas de ayudas a los sectores más desprotegidos y que Anses volvió a la entrega de créditos.
En síntesis, el Gobierno echó mano a viejas recetas para estimular el consumo en el corto plazo, desde Precios Esenciales a los planes de subsidios para la compra de autos pasando por el uso de tarjetas sin interés. Para que el combo tenga éxito, el mercado cambiario debe seguir estable.
Otro factor económico también tuvo consecuencia política, esta vez en las provincias. Los ingresos de los gobernadores mejoraron porque las transferencias discrecionales desde la Nación fueron perdiendo peso en el global. Los giros automáticos pasaron de significar el 25,9 % de los recursos tributarios nacionales en 2015 a 31,9 % en 2019.
“Estos cambios han contribuido a la gobernabilidad, y de hecho en 2019 están ayudando al triunfo electoral de los oficialismos locales, una paradoja para Cambiemos que sólo administra cinco provincias”, señala el economista del Ieral Jorge Vasconcelos, quien plantea que hacia adelante hace falta una contribución más decidida de las provincias a la competitividad, ya que sin crecimiento los gobernadores se enfrentarán a un escenario más adverso.
“Aquellos que administran provincias que dependen de la coparticipación y del empleo público no tendrán la mejora de recursos esperada. Y los que están al frente de provincias más grandes, o ricas en recursos naturales, tendrán más dificultad para obtener recursos propios y el voto local se resentirá, porque está asociado a la evolución del empleo privado. Lo que también está en juego en estas elecciones, es la capacidad del próximo gobierno nacional de encontrar puntos en común con los gobernadores, para una nueva secuencia de reformas a favor del crecimiento y la competitividad”, describe.
En el marco del segundo año del pacto fiscal, la recaudación real de Ingresos Brutos registró en el primer cuatrimestre del año una caída del 10,2% interanual para el conjunto de provincias según el Iaraf. En promedio lo que hay es una situación generaliza en que las provincias mantienen o bajan las alícuotas, con lo cual, en ausencia de otras modificaciones, la recaudación real del tributo necesariamente muestra una baja.



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