Alivio en el Panal: sin cabezas peronistas en las otras listas

Hacemos por Córdoba mantiene el monopolio del peronismo local ya que es la única fuerza encabezada por un dirigente justicialista. Finalmente el kirchnerismo lleva al empresario y referente del Partido Solidario Eduardo Fernández en el primer renglón mientras que Consenso Federal, al socialista Roberto Birri.

Por Yanina Soria
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Carlos Gutierrez, Roberto Birri y Eduardo Fernández.

La conformación final del mapa electoral cordobés de cara a las PASO llevó cierto alivio al Centro Cívico desde donde ya habían mostrado las cartas con las que jugará el gobernador Juan Schiaretti la elección nacional.
Con el panorama político completo, Hacemos por Córdoba (HpC) se atribuye el monopolio del peronismo local ya que es la única oferta encabezada por un dirigente de extracción justicialista. A rigor de verdad, es la única grilla cargada de ADN PJ desde el renglón uno hasta el nueve.
Si bien la boleta corta es una apuesta de alto riesgo –reconocen puertas adentro- es el camino elegido y ratificado por el jefe político del peronismo local, quien el jueves pasado bajó a la dirigencia local claras instrucciones respecto a cuál será la prioridad para la nueva fase electoral que se abre.
Lo que se haga en el tramo presidencial no importa, dijo Schiaretti frente al congreso partidario reunido en el hotel Quorum de esta capital; en cambio, señaló que la línea de acción será intentar despertar en los cordobeses el sentimiento localista y convencerlos de la importancia de contar con un bloque de legisladores nacionales que pelee por la provincia en el próximo Congreso. El objetivo de máxima es retener las dos bancas que la ex Unión por Córdoba pone en juego y sostener un espacio legislativo ultra schiarettista con cinco representantes.
Para eso, el gobernador revivirá entonces la receta que tan bien le funcionó hace poco más de un mes: hacer campaña poniendo el foco absoluto dentro de los límites de Córdoba.
Claro que los efectos de mayo no están garantizados para agosto. Todo lo contrario. Se sabe, lo que un electorado vota en los comicios nacionales poco tiene que ver con las preferencias volcadas en las urnas durante una puja provincial.
Aún así, Schiaretti prefiere asumir el desafío de pelear contra la escasa cultura del corte de boleta en Córdoba que tener que sentar posicionamiento público entre el macrismo y la remake del kirchnerismo nacional que encarnan los Fernández.
Nota al pie: el binomio encabezado por el ex ministro Roberto Lavagna junto a Juan Manuel Urtubey que supone la tercera vía, no llegó ni a ser contemplado por el PJ Córdoba como opción para enganchar la lista local. Esa decisión fue justificada con los números de un sondeo propio que difundió entre sus intendentes el Centro Cívico donde daba cuenta del poco rédito electoral que tendría en Córdoba pegarse a esa fórmula. “Solos, tenemos más chances”, repiten en una especie de auto convencimiento iniciado.
Claro que por lo bajo la lectura política es otra: con la declaración de la prescindencia en el tramo presidencial, el PJ Córdoba es objetivamente funcional al macrismo.
De cualquier modo, con la táctica de juego ya resuelta, Schiaretti se recluirá en Córdoba y será el virtual candidato ya que se espera que sea quien en verdad encabece la campaña de diputados. Para superar la (mala) experiencia del 2011 cuando la ex Unión por Córdoba bajó su lista tras una bochornosa cosecha electoral, el mandamás de Hacemos por Córdoba pidió redoblar los esfuerzos.
De cualquier modo, el cierre de las listas del sábado a la medianoche generó expectativa en el oficialismo provincial desde donde se seguía muy de cerca el perfil de lista que armaría el cristinismo en Córdoba.
Finalmente, la nómina K será encabezada por Eduardo Fernández, un referente del Partido Solidario, del campo progresista, un histórico del kirchnerismo, sin nivel de peronismo en sangre. “Nada peligroso para nosotros”, reflexionaron desde el Centro Cívico.
Es que con la designación del presidente de APYME nacional como primera figura de la oferta local de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner, la grilla de postulantes a diputados del Frente de Todos toma otro cariz. Es que más allá de que haya presencia de dirigentes K peronistas Gabriela Estévez, Pablo Chacón y Franco Saillén, entre los primeros lugares, la realidad es que -se supone- las cabezas de listas son las que generan la principal tracción de votos.
Lo mismo ocurrió en Consenso Federal, el otro espacio político que podría mellar en algo la boleta de Hacemos por Córdoba encabezada por Carlos Gutiérrez. La fórmula nacional de Lavagna y Urtubey, ex socio de Schiaretti en Alternativa Federal, lleva como primer candidato al socialista Roberto Birri, inocuo para los planes de la lista corta del peronismo cordobés.

Ingeniería artesanal
Aún así, con este pequeño aliciente de no tener competencia peronista encabezando las otras listas, en el justicialismo local tienen muy en claro que deberán trabajar duro para evitar el escenario del 2011 con la boleta corta encabezada por Carlos Caserio.
Ahora, dicen, la realidad política es distinta. El virtual candidato será un gobernador que acaba de imponerse en las urnas con el 57 por ciento de los votos que aunque no sean linealmente transferibles a la grilla peronista, en el Panal confían en lograr una buena marca que les permita retener los dos lugares de los nueve que Córdoba renueva en la Cámara Baja.
Para ello, Hacemos por Córdoba necesita un enérgico trabajo de los dirigentes en el territorio, Schiaretti pidió casi un trabajo artesanal casa por casa.
Tal como publicó Alfil la semana pasada, si bien están convencidos que la boleta corta tiene mayor potencial que ir pegado a alguna de las otras tres opciones, en el PJ admiten que esa modalidad será compleja y requerirá poner el eje en tres aspectos que resultan claves. El primero, Schiaretti sigue siendo la figura peronista que domina la escena cordobesa, por encima –según dicen- de cualquier otro dirigente.
El segundo, el mensaje a transmitir es el aspecto más sencillo según sostienen, porque la “defensa de los intereses cordobeses” ya resuenan en el electorado local. Y por último, piden identificar uno a uno como votarán los cordobeses para enviarles la boleta corta ya customizada según su preferencia presidencial. “No podemos confiar en que la gente cortará boleta en el cuarto oscuro”.



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