Pese a la profunda recesión, el desempleo creció menos de lo esperado

El ajuste en el mercado laboral se dio por el lado de los salarios; no hubo destrucción de empleo, pero el poder adquisitivo de los ingresos laborales retrocedió más de 11% interanual en el primer trimestre del año.

Luego de haber tocado piso en el primer trimestre de este año, tanto el Gobierno nacional como algunas consultoras, esperan que la economía comience a recuperarse como consecuencia de una cosecha récord en el segundo trimestre, que impulsará el sector agropecuario y las actividades conexas. Por otro lado, la estabilidad cambiaria iniciada hace unas semanas brinda una mayor previsibilidad –al menos en el corto plazo- y colabora con una desaceleración de la inflación que ayuda a mejorar –moderadamente- los ingresos reales en el mes a mes, en un contexto de incrementos salariales tras las negociaciones paritarias.
Ecolatina plantea que también los distintos estímulos no salariales al consumo (créditos de Anses, Ahora 12) se sumarán al adelanto en el aumento de la Asignación Universal por Hijo, al pago del medio aguinaldo y a los incrementos por movilidad a los jubilados en los próximos meses, e impulsarán el ingreso disponible para consumo en pos de lograr un mayor dinamismo en la economía durante los próximos meses.
En ese marco, la consultora espera que la mejora en el mercado laboral se dé por un leve incremento del salario real en el transcurso del año y, en el mejor de los casos, por una recuperación del empleo formal. Sin embargo, prevé que esta última demore más tiempo, ya que requiere una consolidación de la recuperación económica. Mientras tanto, el crecimiento del empleo informal emerge como una alternativa para incrementar los ingresos laborales, pese a las peores condiciones que lo caracterizan.
“Esta dinámica tiene como condición necesaria de que el dólar se mantenga estable. En caso que esto no suceda, cualquier atisbo de recuperación será abortado y, con ello, es muy probable que continúe el deterioro en los distintos indicadores del mercado de trabajo”, señala el informe.
El PBI comenzó este año con una caída del 5,8% interanual, y registró un breve retroceso en la medición desestacionalizada (-0,2%) respecto al último trimestre de 2018. De esta forma, a pesar de que el nivel de actividad es 6,7% menor al máximo alcanzado durante la era Macri (cuarto trimestre de 2017), la recesión parece haber encontrado su piso.
El principal componente del PBI que ayudó a ponerle freno a la recesión fue la demanda externa gracias a la mejora de la competitividad cambiaria y a la buena cosecha agrícola. El volumen de exportaciones creció 1,7% interanual y fue levemente mayor que en la última parte de 2018 (+0,3%). Por su parte, la demanda interna volvió a desplomarse, marcando una contracción del 12% interanual y acumulando al primer trimestre de 2019 un retroceso de 1,6%, desestacionalizado. En este sentido, también contribuyó al freno de la recesión, el desplome de las importaciones (-25% frente a un año atrás).
Dentro de la demanda interna, se destaca la estrepitosa caída del consumo privado, que alcanzó los dos dígitos (-10,5% respecto a 2018) y dejó al consumo de los hogares en niveles de 2010. En la misma línea, la inversión cayó más de 24% interanual, pasando a representar sólo el 16,9% del PBI, nivel que no registraba desde el 2009.
Por último, el consumo público exhibió señales positivas. El mismo registró una leve caída del 0,2% en la comparación interanual y una significativa mejora en la comparación trimestral (+2%, desestacionalizado). Dicha mejora da cuenta del mayor gasto de los gobiernos subnacionales en el marco de un año electoral, los cuales necesitan compensar – al menos parcialmente- los efectos negativos del contexto macroeconómico y el menor gasto público de la Administración Nacional producto del endurecimiento de la meta fiscal.
Luego de la cuarta contracción trimestral consecutiva del PBI, resulta de interés indagar acerca de las consecuencias de esta performance sobre el mercado laboral. En este sentido, se debe destacar que pese a la fuerte recesión, no se observa destrucción de empleo: los datos de esta semana  demuestran que continúa vigente el efecto “trabajador adicional”; como consecuencia de la caída del poder adquisitivo de los hogares, hay más miembros buscando empleo para poder mantener el mismo ingreso real que antes. En este sentido, sobresale que las personas ocupadas (o subocupadas) que activamente están procurando un empleo creció casi 20% interanual.



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