Llaryora vuelve y retoma agenda: 1ra parada, Congreso PJ

El intendente electo regresa hoy a Córdoba para participar del Congreso Provincial del Justicialismo en el que Schiaretti fundará su decisión de ir con ‘lista corta’ a las elecciones nacionales.



Por Felipe Osman

Martín Llaryora, intendente electo de Córdoba, regresa hoy a la ciudad en la que cosechó más del 36 por ciento de los votos el 12-M, traccionado por la figura del gobernador y recuperando para el peronismo un distrito que se negó por medio siglo a ungir un jefe comunal justicialista.
El principal motivo de su retorno será acompañar a Juan Schiaretti en el Congreso Provincial del Peronismo, que tendrá lugar mañana a partir de las 15 en el salón principal del Hotel Quórum y al que el mandatario provincial convocó días atrás.
Con una transición extraordinariamente larga por delante, no cuesta entender el porqué de la ausencia Llaryora, ni debiera resultar extraño que el sanfrancisqueño decidiera tomar una nueva licencia en los meses venideros.
Y es que apenas si ha transcurrido poco más de un mes desde el triunfo de Hacemos por Córdoba en la provincia como en el municipio, y aún quedan otros seis para que el actual vice gobernador en uso de licencia asuma el mando del Palacio 6 de Julio.
¿Con que objeto se expondría entonces el intendente electo al fogueo de la prensa y la insidiosa elocuencia de la arena política? ¿Para qué arriesgar un capital político que de seguro necesitará para gobernar una ciudad con varios problemas estructurales y la resistencia de sindicatos que no se lo podrán nada fácil cuando de reorganizar las tareas (dentro y fuera del Palacio 6 de Julio) se trate?
Así las cosas, y aún ante su regreso, no debería esperarse que Llaryora levante su perfil al menos por los próximos meses, y menos aún existiendo un motivo tan conveniente como las elecciones nacionales (PASO y generales) para mantenerse en un segundo plano.
Esta necesidad de no exponerse deberá ser, por otro lado, puesta en coherencia con otra: la de encarar la transición municipal y afinar los equipos de gestión del peronismo que, aun estando a cargo del Ejecutivo Provincial, lleva 46 años sin enfrentarse a otros problemas, que son propios de la administración de la Capital.
En relación a esto Llaryora deberá abordar -entre tantos otros- dos asuntos principales que seguramente irán de la mano: la conformación de una Comisión de Transición Municipal de la que participarán funcionarios de la actual gestión y representantes de la venidera, a la que el peronismo deberá enviar cinco representantes, y la delineación del gabinete en el que se apoyará para gobernar la ciudad más grande de la provincia.
Para la conformación de la Comisión de Transición aún resta que la Junta Electoral Municipal proclame a las autoridades electas en los últimos comicios. A partir de entonces, el Ejecutivo deberá instar a su integración en el plazo de 10 días. Siendo que el escrutinio definitivo concluyó hace más de dos semanas no debería faltar demasiado para que llegue la proclamación de las nuevas autoridades. El intendente deberá entonces empezar a esbozar la lista de los representantes que el PJ enviará a la Comisión.
Dicha lista, por otro lado, será un indició casi irrefutable de aquellos a quienes el intendente electo escogerá para integrar su gabinete.
En este capítulo cabe hacer una aclaración. Mientras Juan Schiaretti renovó su mandato y encarará una nueva gestión sin transición alguna, Llaryora recibirá una ciudad de manos de otra fuerza. Es probable que el mandatario provincial conserve a la mayoría de su gabinete, al margen de que decida -como algunas versiones lo indican- hacer algunos reajustes en su equipo de trabajo. El intendente electo, por el contrario, deberá construir un equipo de trabajo desde cero y, seguramente, ajustarlo sobre la marcha después de ver su performance tras el 10 de diciembre próximo.



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