Hace siete años que el sector privado no crea empleo

Entre 2012 y el 2019 los empleados registrados aumentaron en más de 1 millón. La composición de este aumento fue como sigue: el empleo público creció en 530.000 nuevos empleados; el servicio doméstico, los autónomos, monotributistas y monotributistas sociales crecieron en 508.000 trabajadores y el asalariado privado en empresas apenas en 50.000 trabajadores.

En la Argentina hay 12,1 millones de trabajadores cotizantes a la seguridad social, de los cuales la mitad son relaciones laborales asalariadas en empresas; el último dato disponible es de marzo y muestra una abrupta reducción en 268.000 puestos interanuales. Hace siete años que las empresas privadas no generan trabajo.
La principal explicación de la caída de empleo es la destrucción de empleos asalariados en empresas (161.000 mil). También inciden los monotributistas (41.000 menos) y los monotributistas sociales (65.000 menos). Parte de esta destrucción fue compensada por aumentos en el empleo informal.
Un informe de Idesa indica que una perspectiva “más interesante” emerge al evaluar estos indicadores desde el 2012, que es cuando comienza la publicación de los datos y coincide con el estancamiento económico que trajo aparejado el fin de la gran bonanza internacional. Según esta fuente, entre 2012 y el 2019 los empleados registrados aumentaron en más de 1 millón. La composición de este aumento fue como sigue: el empleo público creció en 530.000 nuevos empleados; el servicio doméstico, los autónomos, monotributistas y monotributistas sociales crecieron en 508.000 trabajadores y el asalariado privado en empresas apenas en 50.000 trabajadores.
Estos datos muestran que los trabajadores que aportan a la seguridad social se expandieron de manera importante. Pero lo hicieron de la mano del empleo público, el servicio doméstico y el cuentapropismo. Por el contrario, las ocupaciones asalariadas en empresas privadas que cumplen con las normas laborales permanecieron prácticamente estáticas.
Los motivos por los cuales hace siete años que las empresas no aumentan el empleo asalariado en blanco son múltiples. El primero, según Idesa, es seguramente el estancamiento de la actividad económica, ya que si no hay una expansión significativa de la producción difícilmente haya crecimiento de la demanda de trabajadores por parte de las empresas.
“Pero igualmente importante son las distorsiones en la legislación laboral y de la seguridad social –agrega el reporte-. Hubo un importante cambio a favor de bajar el costo laboral de contratar en blanco, con la implementación del mínimo no imponible a las contribuciones patronales de Anses y Pami. También hubo avances parciales tendientes a simplificar y bajar la judicialidad laboral. Sin embargo, las regulaciones laborales siguen siendo muy burocráticas y costosas”.
Que en los últimos siete años los únicos empleos que se crearon con aportes a seguridad social hayan sido por fuera de la Ley de Contrato de Trabajo y de los convenios colectivos de trabajo, “llama a la reflexión”, según la consultora. Si bien el adverso contexto macroeconómico y los cambios tecnológicos inducen a las empresas a comprimir su planta de trabajadores en relación de dependencia, es claro que la obsolescencia de las regulaciones potencia el sesgo contra los empleos asalariados.
El trabajo pone como testimonio ilustrativo el proceso que se dio en España desde el 2012; como reacción a una profunda crisis fiscal y productiva, se dio certeza a los costos del despido y además se dio la opción a los empleadores a salirse de los convenios colectivos de actividad negociando con sus propios trabajadores convenios por empresas. Esta es una fórmula profusamente utilizada en Alemania también para adaptar salarios y condiciones laborales a la productividad y posibilidades de las empresas, especialmente las Pyme. En España, a partir del 2012 se crearon 2 millones de empleos asalariados con aportes a la seguridad social.
“Aún con las urgencias que impone la crisis, no hay que desatender cuestiones estructurales importantes como las vetustas regulaciones laborales. Establecer como en Alemania y España que los empleadores puedan negociar con sus trabajadores por fuera de los anquilosados convenios colectivos sectoriales es una vía para que las Pyme puedan crear más empleos asalariados. No modernizar las regulaciones laborales hará que, aun superando la crisis, permanezca la insuficiencia de empleos asalariados de calidad”, sintetiza el reporte.



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