En Instituto, Básquet Vs Fútbol

Por Federico Jelic

Instituto vive su momento de gloria en el básquetbol. Por primera vez en la historia disputará la final de la Liga Nacional, realidad que contrasta con el fútbol, donde finalizó en los puestos de retaguardia en la B Nacional, provocando una crisis interna potente que se recrudece a medida que pasa el tiempo y en el medio de una atmósfera electoral más que inusual. No obstante, lo que para muchos es orgullo en el básquet, para otros es casi una piedra en el zapato. No todos los socios e hinchas celebraron la clasificación a la final ni mucho menos el triunfo en Santiago del Estero ante Quimsa. Es que como hay otros intereses políticos en danza, el hecho de reconocer un acierto de esa magnitud puede repercutir en imagen para el mentor de esa criatura: la familia Cavagliatto.
Es decir, apoyar al básquet es darle un voto de confianza, crédito ilimitado, al vice Juan Manuel Cavagliatto, potencial candidato a presidente por el oficialismo este 30 de junio, a la hora de los escrutinios y renovación de autoridades. Entonces, desde los sectores opositores o no afines, endilgan responsabilidades a esta disciplina en detrimento del fútbol. Por ende cada acción positiva es un punto en contra para el nuevo proyecto político que tienen en danza.
El dilema es que dentro del oficialismo hay diferencias fuertes ideológicas, al punto que hasta hoy nadie sabe si habrá dos o tres listas en los comicios venideros. Pero sin lugar a dudas, las pintadas en las paredes del estadio “Juan Domingo Perón” en contra de la subcomisión de básquet dejan al descubierto la imposibilidad de una unidad, como tanto soñaba el actual mandatario Gastón Defagot. De todas formas, inoportuna agresión en un momento histórico de la entidad de Alta Córdoba aunque eso deja al descubierto que cuando hay intereses políticos, no hay tregua en ningún sentido.

Pintadas políticas
En la previa del duelo ante Regatas de Corrientes en el “Ángel Sandrín” quedaron descubiertas esas mezquindades en las paredes del club: “20 mil dólares por un alero, 10 pesos por un “9”. Dirigentes pecho frío”, fue la primera inscripción operada por un sector político en contra de los Cavagliatto. Es que delantero y máximo goleador Pablo Vegetti, quien fuera prioridad para renovar por parte de la flamante Subcomisión de Fútbol, finalmente acordó condiciones con Belgrano, mojando la oreja (términos coloquiales) al borde de la provocación en la jerga futbolera. Y en el básquet, el refuerzo Premium internacional llegó para disputar el tramo final: el pivote Esteban Batista, ex NBA, con un oneroso contrato en dólares. Allí llegó el primer chispazo, de algunos enemistados al básquet, como dando a entender que de la caja general del club la apuesta institucional fue al deporte de la pelota naranja y no al fútbol.
“Instituto es fútbol” fue la expresión siguiente días después para cerrar con un “El básquet es para las nenas”, ya declarando la guerra formalmente. A la mayoría de los hinchas no les cayeron simpáticos esos comentarios, como sentando una diferencia o una grieta como en la política general.
Es que se parte de un error básico: el básquet en Instituto es una disciplina casi tercerizada, con recursos propios y genuinos, aunque en el ambiente es habitual la sospecha sobre el modo de financiamiento con una importante erogación mensual, casi a la altura del fútbol profesional. Acusaciones de desvíos de una actividad a otra no faltan en el ambiente, sobre todo porque Defagot tiene más relación con los Cavagliatto que con sus otros pares de comisión.
La interna con el vice Daniel Pedraglio es palpable al igual que con su padre Atilio, notable directivo del club, quien evidentemente no coincide con algunos criterios de manejos de la institución. De todas formas, aún no definieron posición política en las próximas elecciones del 30 del mes en curso, tironeado de ambos sectores, sobre todo de los opositores, para sumarlos a sus filas.
¿A qué se debe la diferencia? Pedraglio quedó al margen de la toma de decisiones en materia futbolística con la Subcomisión de Fútbol, sin embargo, tampoco se embanderó con quienes critican a este proceso. Formó parte de la subcomisión de obras y desde lo bajo armó su frente con Aníbal Rossi Grasso, dando lugar al núcleo “Ángel Sandrín”, nombre que también bautiza al estadio de básquet de Instituto. Vaya paradoja. No obstante, por ahora será prudencia o mesura, aún no definieron rumbo político. ¿Se presentarán, de manera independiente, como tercera posición?
¿Quién mandó a hacer las pintadas? ¿Fueron socios o hinchas descontentos con la campaña? ¿Hay algún tinte con interés político detrás de todo esto? Es imposible no relacionarlos, o al menos, no sospechar que dentro de los contextos proselitistas, existan estas chicanas o agresiones, con un claro destinatario.
A todo esto, Cavagliatto hijo no hizo pronunciamientos. Ni salió a aclarar nada con relación al financiamiento del básquet, que llega desde otra cartera y no de la del club, salvo en el mantenimiento del estadio pero no dentro del presupuesto general. Los detractores buscan mezclar la circunstancia, dentro de la política y las diatribas, todo vale. Acompañarían a Cavagliatto el actual titular Defagot como tesorero, más otros miembros del oficialismo, reciclados en otras tareas: Roberto Castoldi y Claudio Petrovic.

Listas en danza
Hasta el momento la única lista política que dio a conocer su candidatura oficial es “Corazón y vida Albirroja”, con el histórico Félix Brito a la cabeza del proyecto, acompañado de Sergio Olocco en la fórmula. Pedraglio niega contactos con este grupo y a la vez manifiesta que no llegaría a una unidad con ellos, por razones de dialéctica y otros principios, aunque tampoco sin posicionarse con Cavagliatto.
¿Qué pasará entonces? ¿Habrá tres listas? ¿Qué actitud tomará Tomás Roqué, del grupo de los no afines pero dentro de la Subcomisión de Fútbol? No parece viable que haya cuatro listas pero si hay claras muestras en el tablero proselitista que no estará la tan deseada concordia que pregonaba Defagot. Y la grieta existe con el fútbol contra el básquet por mezquindades personales, en vez de unificar criterios y sentimientos por el bien del escudo albirrojo. Mientras el fútbol busca sobrevivir y ascender a Primera, el básquet está a un paso de la gloria, por disputar una final por primera vez en su historia. Una pena que los tenga enfrentados en este momento, pero vaya a saber que heridas y rencores hay debajo de la mesa para que vivan las diferencias entre dos disciplinas dentro del mismo club. El 20 del corriente cierra el plazo de las listas en IPJ, y por el momento, hay muchos arcos políticos en danza y pocas nueces.



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