Tapia, el oportuno feminista

El presidente de AFA está dispuesto a ceder la final de la Copa América del año que viene que Argentina organizará con Colombia, a cambio de poder ser sede del mundial femenino en 2023.



Por Federico Jelic
Especial desde
Salvador Do Bahía

Copa América 2019
Hay veces que uno, al intentar entender los actos políticos del presidente de AFA Claudio Tapia, queda desconcertado, sobre todo en lo que es capaz de hacer en pos de algunas aprobaciones de su entorno y de la opinión pública en general, aunque en detrimento de las prioridades y los objetivos del ente nacional del fútbol argentino. Está claro que desde la política es donde mejor se desenvuelve el “Chiqui”; no obstante, llama la atención que dentro de esos objetivos de posicionamiento pueda llegar a sumarse a las modas sociales o a los vientos de cambio.
Es que Argentina, mientras busca dar el puntapié inicial en la Copa América, en procura de recuperar pergaminos perdidos, a la par sus dirigentes con Tapia a la cabeza, propondrán en la nueva cumbre de la Conmebol a realizarse en San Pablo, la posibilidad concreta de postularse como país organizador de próximo mundial femenino en 2023. Hasta ahí todo bien, el dilema es lo que está dispuesto a resignar detrás de ese objetivo: la sede de la final de la próxima Copa América 2020, a celebrarse en Argentina y en Colombia. Todo sea por ganarse más “likes” en redes sociales, pero… ¿Eso no va en detrimento de las metas del plantel nacional, que busca reencontrarse con la gloria después de 26 años?
Sin palabras. ¿Qué pensará Lionel Messi, quien deja con frustración hasta la última gota, acorralado en un mar de críticas, y que encima le quitan una chance más que favorable para ganar algo con la Selección mayor?
A Tapia parece no importarle. Mientras goza de su reelección, apunta a seguir consolidando poder, pero desde lo social y no en cuanto a proyecto, mientras el equipo se cae a pedazos. ¿Será capaz de concretarlo?

Organización conjunta, con doble final
La cuestión era más profunda desde su punto de partida. Para equilibrar los calendarios con los torneos de selecciones generales, sobre todo con la Eurocopa, se resolvió en Conmebol crear una nueva Copa América para 2020, como subsiguiente de la de Brasil que empieza hoy. Entonces, para impartir justicia federal en el continente, quedaron seleccionadas como co-organizadoras las sedes de Argentina y Colombia. En ese contexto solo restaba formalizar en qué país se podría definir la final, aunque por historia y pergaminos, Buenos Aires se imponía por sobre Bogotá.
El dilema viene después. Los colombianos ejercieron presión respecto de los antecedentes, ya que el último torneo sudamericano que fueron anfitriones fue en 2001, mientras que Argentina lo fue en 2011.
Pero lo peor vino después: desde AFA la moción llegó solita, sin obligaciones y sin presiones, pero con aires políticos inclusivos y con tono feminista. En el Congreso de Conmebol de San Pablo, Tapia oficializó la candidatura de Argentina como anfitriona en la próxima Copa del Mundo femenina, dispuesta a ceder la final de la Copa América del 2020.
¿A qué se debe esa reacción? Hubo cierta preponderancia de algunos medios por estar al tanto de las alternativas de las chicas en el mundial de Francia (esta tarde enfrentan a Inglaterra), y desde muchos sectores siguieron de cerca los avances en la profesionalización de la Liga Femenina, sobre todo cuando salieron a la luz ciertas miserias y falencias de la estructura general.
Evidentemente, el “Chiqui” encontró una veta como para figurar y ponerse a tono con los tiempos feministas, con pañuelo verde, buscando esa nominal igualdad que le permita subir su imagen. Incluso en Conmebol ofertaron no sólo recibir el partido inaugural en Buenos Aires sino también proponer que por primera vez, la final se dispute en dos partidos: el primero en el territorio nacional y la revancha en la húmeda Barranquilla, para quedar bien con los colombianos. Inaudito. Nunca la final se llevó a cabo en dos partidos, pero en esta Conmebol todo puede pasar en razones de acomodo en tiempos donde las críticas no cesan en ningún sentido.

¿Qué dirá Messi?
A todo esto, ya con 33 años, si le quedara al astro argentino Messi alguna chance de levantar un título con la Selección, inmejorable escenario sería en casa, de local, ante su gente. Pero no. A pesar de que Argentina no suma conquistas desde aquella epopeya en Ecuador ’93, para Tapia la prioridad parece ser la equidad, sin entender las diferentes responsabilidades del escudo.
A saber: a nivel femenino, Argentina es una selección de segundo o tercer orden, más allá del empate del debut ante la última subcampeona, Japón. El tema es que todavía se están sentando las bases en AFA, con apenas ocho contratos profesionales por equipo y donde hace menos de un año algunas cobraban becas. Sería imprudente promover ser sede del mundial femenino en 2023 en detrimento del equipo nacional masculino, con más obligaciones e historia, postergando la posibilidad de ser anfitrión en una eventual definición. Y más con lo que pueden ser los últimos cartuchos de Messi, que persigue con obsesión un trofeo con la Mayor, como un político buscaría sentarse en el sillón de Rivadavia. Menuda comparación.
Es cierto que AFA puso ya los cimientos con la mediática contratación de San Lorenzo a la jugadora Macarena Sánchez, de San Lorenzo, pero en este caso, parece tener más sabor político que a igualdad feminista.
Seguramente, Messi no ofrecerá reparos, pero en caso de que en Brasil 2019 no haya suerte con el título, no quedará feliz al saber que la misma AFA que dice protegerlo y que lo maltrató en más de una ocasión, hipotecó el partido más importante del torneo que tendrá la organización conjunta de Argentina. Y todo para que en 2023 las chicas tengan un mundial en la puerta de su casa.
No parece haber otro proyecto: en cuatro años es difícil que haya progresos evidentes con las chicas para que sean potencia como los hombres a nivel selección. Suena a una propuesta feminista para ser mirados como contemplativos, inclusivos e igualitarios, más que un “empoderamiento” de los dogmas institucionales. Sería una deconstrucción forzada, nominal, oportuna, sin tantos fundamentos, “abortando” la idea de dejarle servida a Messi la última bala en la carrera por poder ser primero del podio con la camiseta albiceleste, en un torneo de local casi a su merced. Pero con un Tapia que eligió posar en el centro. al lado de la “Pulga”. en la foto oficial del plantel rumbo a la Copa América de Brasil, ya nada podrá sorprender para peor.



Dejar respuesta