PJ deberá invertir en agosto las fuerzas que guardó el 12-M

Con el gobernador Juan Schiaretti resuelto a llevar una boleta corta al cuarto oscuro, el peronismo cordobés deberá emplear en agosto todos los esfuerzos que no necesitó aplicar a la campaña previa al 12-M, donde Hacemos por Córdoba rompió todos los registros logrando más del 57 por ciento de los votos.

Por Felipe Osman

Aunque aún falta más de una semana para que la Justicia Electoral reciba las listas de candidatos y quede completamente definido el menú que los cordobeses encontrarán al entrar en el cuarto oscuro, ya puede advertirse que el escenario que Hacemos por Córdoba deberá enfrentar en las PASO dista mucho de aquel que enfrentó en las pasadas elecciones provinciales del 12-M.
En su último test electoral Schiaretti rompió todos los registros, logrando más del 57 por ciento de los votos y dejando atrás incluso a la mejor marca del ex gobernador Eduardo Angeloz (54 por ciento), pero la coyuntura ha cambiado tanto desde entonces que difícilmente estos números puedan ser tomados siquiera como un lejano punto de referencia para arriesgar pronósticos a cerca de lo que sucederá las elecciones primarias.
En primer lugar, las elecciones del 12-M tuvieron al gobernador en el tope de la boleta, y esto fue suficiente para que el peronismo traccionara en toda la provincia, ganando inclusive en un distrito que históricamente le ha resultado tan adverso como la capital, donde Martín Llaryora superó por más de 20 puntos al segundo.
Pero además, el peronismo se encontró ante una oposición fragmentada (con Cambiemos partido en dos) y con la fecha de los comicios precautoriamente ubicada lejos de las primarias nacionales, para ponerse a resguardo de los efectos de la polarización.
El escenario que el PJ local encontraría el 11 de agosto, por el contrario, resultará poco menos que diametralmente opuesto.
Su principal motor -Schiaretti- no estará en la boleta, la polarización habrá terminado de desintegrar la tercera vía que propuso el Peronismo Federal, Cambiemos irá unido y la fórmula Fernández-Fernández habrá abroquelado tras de sí a una amplia mayoría del peronismo a nivel nacional. El gremialismo, que el 12 de mayo militó casi unánimemente por la boleta de Hacemos por Córdoba, estará dividido en distintos espacios, algunos de los cuales ya ha adelantado su apoyo al Frente de Todos y el kirchnerismo luchará ahora más por su supervivencia que por un resultado electoral.
Así las cosas, el PJ cordobés se prepara para defender su capital político frente a las ofertas electorales protagonizarán el pulso por el Ejecutivo Nacional: Juntos por el Cambio y Frente de todos.
Para hacerlo, alistará a su tropa para militar por la ‘boleta corta’. La libertad de acción que se concedió para el tramo presidencial deberá ser ‘pagado’ redoblando los esfuerzos para que el electorado vote a los diputados de Hacemos por Córdoba, y para hacerlo se enviará la boleta a todos los intendentes, coordinadores, presidentes de seccional, legisladores departamentales y organizaciones sociales y sindicales con instrucciones expresas de ‘concientizar’ a los vecinos para que corten boleta y respalden a los representantes que el Centro Cívico intente enviar al Congreso de la Nación.



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