Críticas a Zaffaroni por despreciar lucha contra corrupción

El desprecio del kirchnerismo hacia el Poder Judicial es conocido y ahora, con el grueso de sus cuadros comprometidos en causas por corrupción, la estrategia es vapulearlo, con el gurú del abolicionismo en la línea de fuego



Hace dos meses, Eugenio Zaffaroni acudió al país en defensa de Amado Boudou, uno de los tantos delincuentes de alta gama que operó durante el anterior Gobierno.
El actual integrante de la CIDH fue aceptado como amigo del tribunal en el proceso de apelación de las condenas dictadas en “Ciccone”, que se tramita ante la Cámara Federal de Casación Penal.
El gurú del abolicionismo alega que el fallo dictado por el Tribunal Oral Federal Número 5 – que le impuso al ex vice presidente cinco años y 10 meses de prisión, por cohecho pasivo y negociaciones incompatibles con la función pública- es arbitrario y reclama que sea anulado.
La Sala IV de la Máxima Instancia en lo Penal del país hizo lugar a la pretensión del jurista argumentando que expuso “consideraciones jurídico-penales de relevancia para la resolución del caso”.
Además, sostuvo que ofreció “elementos de análisis jurídico que podrían aportar mayor luz sobre lo actuado”.
La decisión generó indignación y se reeditaron los pedidos para que sea apartado de la CIDH, pero como en otras oportunidades ni el tribunal regional ni Zaffaroni acusaron recibo.
Lejos de moderarse, el magistrado reiteró su desprecio por la lucha en contra de la corrupción.
Lo hizo el lunes, al opinar sobre la situación procesal de decenas de ex funcionarios kirchneristas.
Entrevistado por El Destape Radio, consideró que los detenidos son “presos políticos” y planteó la necesidad de que el Congreso sancione una ley de revisión de las causas que los involucran. “Llegado un gobierno de otro signo habrá que hacer unos parches en cuanto a la estructura del Poder Judicial, en la medida que lo permita nuestra Constitución”, precisó.
Sobre la Justicia, estimó que la actual actividad procesal es “insólita” y estimó que su desprestigio “es muy grande”.

Mario Negri
Mario Negri cruzó a Zaffaroni. “No es una broma, tampoco lo dijo un troll. Lo propone el ex juez de la Corte Suprema, al que sólo le faltó decir que con una ley así se termina la grieta”, señaló en su cuenta de Twitter.
Además, afirmó que con ideas así “se termina la Justicia”.
En la misma línea, el diputado macrista Eduardo Amadeo pronosticó que si en las elecciones presidenciales gana la fórmula que integran Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner “al día siguiente van a abrir las cárceles”, para que los ex funcionarios procesados y/o condenados por hechos de corrupción vuelvan a la calle, o que “van a hacer una ley para indultarlos”.
Por su parte, el diputado radical Miguel Bazze también repudió los dichos de Zaffaroni y lo definió como “un gran irrespetuoso” que ofende al pueblo argentino “negando o relativizando la tremenda corrupción kirchnerista”.
Para el secretario del bloque de la UCR, la actitud del ex vocal de la Corte es “absolutamente indigna” y demuestra que está dispuesto a trabajar “para reinstalar la impunidad”.
Con sus valoraciones, Zaffaroni no hizo otra cosa que confirmar el plan del kirchnerismo para la Justicia: democratización con esteroides.
En enero, el senador y candidato a vicepresidente de Mauricio Macri, Miguel Ángel Pichetto, advirtió que en caso de volver al gobierno iría por una reforma de la Carta Magna de corte “chavista”.
Con la campaña en estado embrionario, el pronóstico del peronista parecía exagerado, pero a principios de mayo el supuesto plan que impulsa la fuerza -esbozado en otras oportunidades por referentes del ala energúmena del espacio, como Luis D’Elía- fue blanqueado por El Manifiesto Argentino, el grupo de intelectuales que encabeza Mempo Giardinelli.
El colectivo reclamó “una nueva Constitución Popular” que incluya una “revolución judicial democrática”. En otras palabras, pidió la aniquilación del Judicial como poder del Estado y su reemplazo por lo que denominó un “servicio de Justicia”.
El emisario fue Giardinelli, entrevistado por el periodista Gustavo Sylvestre, en C5N. “En nuestra propuesta de nueva Constitución el punto central es la eliminación del Poder Judicial, para que haya un servicio judicial”, detalló, aclarando que sus pares no están interesados en una modificación normativa, sino en el diseño de una Carta Magna, desde cero, “que surja de un referéndum donde el pueblo argentino se manifieste, se constituya en poder constituyente y elabore un nuevo pacto social”.
Pocos días después, Zaffaroni llamó también a crear una nueva Constitución, tras participar del acto en el cual la ex mandataria presentó su libro y, casualmente, habló de la necesidad de suscribir otro “contrato social”.
El desprecio del kirchnerismo hacia el Poder Judicial es conocido y ahora, con el grueso de sus cuadros comprometidos en megacausas por corrupción, la estrategia es vapulearlo, con el gurú del abolicionismo en la línea de fuego.
Durante más de una década, la anterior administración se encargó de tejer una red de militantes en los tribunales, en donde nombró a cerca del 80 por ciento de los funcionarios.
Ya en retirada, colocó a jueces, conjueces, defensores y fiscales en diferentes provincias.
Justicia Legítima -el grupo que en su primera reunión, tal como narró espantado el presidente de la Asociación de Fiscales y Funcionarios de la Nación, Carlos Rívolo, propició en un panel la idea de que la Corte “tenía que acompañar con sus fallos al Gobierno”- fue la fuerza de choque a la que se le encomendó la difusión y la defensa de una de las tantas cruzadas en las que el kirchnerismo embarcó a la sociedad argentina, sin éxito: la denominada “democratización de la Justicia”.



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