El consumo podría despegar con los nuevos planes

El CPCE Córdoba planteó que tanto los planes sin interés como los créditos de Anses impulsarán las compras y que también habrá efecto del freno a la suba de tarifas.

José Simonella, presidente del Consejo Profesional de Ciencias Económicas (CPCE), planteó que tanto los planes sin interés como los créditos de Anses impulsarán el consumo y que también habrá efecto del freno a la suba de tarifas. “La estabilidad del tipo de cambio también juega un rol importante para aquellos que tienen posibilidad de gastar; pueden tomar decisiones que postergaban por la incertidumbre”.
“Si no hay ruido externo, se puede sostener la estabilidad cambiaria hasta las Paso. De ese resultado podría haber derivaciones”, indicó. El consumo viene planchado desde hace meses y esa situación empujó al Gobierno a tomar medidas para alentarlo antes de las elecciones.
Los bienes durables, como inmuebles, autos y motos, hace ocho meses que presentan caídas del orden del 50% interanual. Los de valor intermedio, como electrodomésticos y tecnología, caen en el orden del 30% y los de consumo cotidiano, como alimentos y bebidas, tuvieron una retracción del 9% medida en volúmenes en el primer cuatrimestre de este año, según Kantar.
Los datos de actividad industrial y de la construcción en abril (último dato disponible) hay una reducción de los valores negativos. La mejora en enero y febrero de la construcción se explica porque hubo partidas para la obra pública, que en marzo se amesetaron. La industria es el sector más perjudicado de la economía real.
En abril los datos de industria muestran una baja en todos los rubros. A partir de abril de 2018 se empezó a sentir el impacto de la devaluación por lo que las nuevas comparaciones darán cuenta de una retracción menor. Lo que hay es una acumulación de factores: más importaciones, suba de tarifas, deterioro salarial que golpeó al consumo y el proceso inflacionario.
Por la capacidad ociosa en todos los rubros, es difícil pensar que haya nuevas inversiones por lo menos hasta que no se avance en el uso de lo disponible. La refinación de petróleo es la rama con menos capacidad ociosa y así y todo llega a 24%.
En el caso del empleo registrado, hacia el tercer trimestre de 2018 comienzan a ser negativas y todavía se mantienen en esa tendencia. Sólo los asalariados de casas particulares muestran un alza y estabilidad en ese período. Los asalariados privados suman seis millones y los públicos, tres millones.
La variación interanual entre marzo y marzo, sólo hay una mejora en asalariados de casas particulares y empleados públicos; en ese lapso se perdieron unos 270.000 puestos. En la comparación por sectores, el único que presenta una variación positiva es el primario que es poco demandante de mano de obra. El mayor descenso en términos absolutos es para la industria.
La devaluación más intensa del año pasado empujó la tasa de inflación en los primeros meses de este año que genera un impacto en el salario real: la inflación núcleo se mantiene sostenida lo que implica un mayor desafío a la hora de controlarla.
Los salarios en 2018 no pudieron recuperar la pérdida de poder adquisitivo; para este año la pauta sugerida por el Gobierno es de alrededor de 28%, por lo que en dos años la pérdida sería de 20 puntos. La novedad es que ya hay muchas paritarias cerradas con cláusula gatillo o con revisiones más cortas que las que se venían pautando.
Por supuesto, el impacto final de la cadena es en el consumo que hasta el primer trimestre no mostraba reacción. Las medidas anunciadas por el Gobierno como el Ahora 12 sin interés o el esquema de subsidios para 0km tendrán efecto en los próximos registros.
El experto en consumo, Guillermo Oliveto, plantea: “Llevamos ahora casi 7 semanas de tranquilidad cambiaria. Y eso está empezando a modificar el estado de ánimo de los compradores. El índice de confianza de los consumidores que elabora la Universidad Torcuato Di Tella volvió a subir en abril después de derrumbarse durante meses. En noviembre de 2018 llegó a su mínimo valor en años: 32 puntos. En noviembre de 2017 medía 51 puntos. Una violenta caída de 19 puntos. Hoy mide 36,5 puntos y subiendo”.
Y agrega que lo mismo ocurrió con la devaluación de comienzos de 2014, que fue menor -el dólar subió 32% en el año-, pero también impactó fuerte en la confianza: el índice pasó de medir 52 puntos en octubre de 2013 a 33 puntos en febrero de 2014. Exactamente la misma caída: 19 puntos.
“Cuando las variables se normalizan, la gente vuelve a confiar. Y cuando vuelve a confiar, deja de ser refractaria a la seducción, que es la llave del deseo. Algo de eso vimos en esta última semana”, señala en una columna en La Nación.



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