Vuelve Massa arrepentido

Sergio Massa dejó en claro que pretende armar una amplia coalición peronista opositora que, seis años después, lo deja persiguiendo a los que quiso dejar atrás.

Por Javier Boher
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sBuen día, amigo lector. Yo sé que en este país pasan cosas fundamentales a cada hora, pero no podemos soslayar el tema más importante del sábado, el fallecimiento de Lucho Avilés. Pionero del chimento, animó las siestas de los primeros noventa junto a Roberto Galán. Ninguno de los que hoy apenas pasamos los 30 tiene un recuerdo de las abuelas que no involucre a esos dos caballeros.
Otra noticia muy importante -que a esta altura no se puede asegurar si fue una sorpresa o si estaba más cantada que la Aurora- fue que el tigrense taimado puso balizas y se bajó a la banquina del cascoteado y angosto sendero del medio. Se puso pilcha de exequias de Alternativa Federal y mandó un mensaje sin ambigüedades (algo poco habitual) al kirchnerismo duro.
Aunque los que nunca apostaron por él a esto lo veían más anunciado que a la muerte que cronicó García Márquez, el grupúsculo de seguidores de una tercera vía terminó de confirmar que es más difícil construir ahí que en una parcela del San Jerónimo.
La duda de todo el mundo es qué va a pasar con él. Convencido de que era el dueño de los votos clasemedieros de Buenos Aires tras su gran triunfo de 2013, parece haber reparado en que era más bien un tiempo compartido en el que ya no le queda mucho más para rascar.
La clase media bonaerense es un sujeto muy heterogéneo, que cuando vota en conjunto rompe todos los pronósticos: Massa y De Narváez pueden dar testimonio de ello. Por eso, que el tigrense haya preferido bajarse de esas aspiraciones puede ser una señal de que ese espacio está ocupado: si será que el septuagenario de las sandalias se los lleva a todos o si se divide entre Gatricio y la Aforada de Recoleta es la gran incógnita para las elecciones.
Massa pasó del humo de ser el único que le ganaba a Scioli en el ballotage a salir tercero en su bastión de Tigre en 2017. Hizo un recorrido como Belgrano, de jugar la sudamericana a irse a la B más o menos en el mismo tiempo. No le sirvió que lo hicieran rotar por los medios más que a publicidad de concesionaria, finalmente la gente no compró el producto.
Hay algunos que dicen que el tipo ganó con esta decisión, pero para mí es una victoria como la del votante de la publicidad de Stolbizer. ¿Usted cree que volver como el perro arrepentido del que hablaba el Chavo puede ser un triunfo?.
Los que defienden esa postura argumentan que eventualmente va a ser el relevo de Cristina, algo difícil de creer: por su malicia la señora fue capaz de amenazar al profe de gimnasia que bochó a Máximo porque no podía hacer la vertical, ¿qué le puede quedar a este que trató de limpiarla?.
Además, especular con lo que la mujer pueda hacer a futuro es más arriesgado que nadar en el Suquía a la altura de Bajo Grande. Cómo será de comportamiento inescrutable que con la jugada de nombrar candidato a bigotín Fernández dejó al Chivo Rossi más pintado que mural del Nestornauta.
Algunos creen que quiere volver a hacerse fuerte en su terruño, que hoy está más disputado que partido de la UCFA. Tal vez pretenda que ese sea un refugio cual Kamchatka, desde donde volver a reconquistar el tablero, aunque ya le quedan pocas fichas para jugar y la suerte no lo acompaña con los dados.
Sin embargo, no todo está perdido. Aquella idea de que la fórmula FF no compita y en su lugar lo haga Massa sigue siendo una posibilidad. Hay que ver en qué momento deciden dar el paso al costado como un gesto de grandeza por el bien de la patria, algo que se intuye en el aire, como cuando se hierve coliflor. Si cierran listas conjuntas en las provincias la cosa parece bastante más probable.
Qué quiere que le diga, amigo lector. Para mí, esto es la muerte política de un tipo que se hizo conocido peleando contra la misma gente a la que ahora le pide un acuerdo. El que en 2013 se convirtió en un proto-lilito justicialista me hace acordar a mi abuela, que habla de la dignidad que Perón le trajo a mucha gente pero no reniega del golpe del ‘55 porque el peronismo “se estaba convirtiendo en una dictadura”. Algunas veces la contradicción es la única forma de unir dos ideas que, aunque cueste creerlo, permanecerán juntas.
Eso sí, nunca hay que olvidarse de aquella máxima que dice que todo lo que se multiplica por kirchnerismo da como resultado kirchnerismo. Si pueden armar una nueva mayoría o si le dan de comer a Lavagna como vehículo del desencanto será algo que veremos en las urnas, que a esta altura parecen estar más lejos que aquellas siestas en las que Avilés y Galán eran los dueños indiscutidos de los corazones de la amplia mayoría de los argentinos.



1 Comentario

  1. Muy emocional la nota, si Massa era candidato de la aventura federal, Schiaretti los deja sin laburo llegan a poner algo así.
    Tampoco es gran cosa el porteño este.

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