El PJ lanza escuelita de invierno para concejales sin rodaje

Hacemos por Córdoba prepara el desembarco de sus nuevos ediles en el Concejo Deliberante y, para ir ganando tiempo, dictará un cursillo acelerado sobre los rudimentos de la actividad legislativa. Habrá visita guiada.

Por Felipe Osman

concejoEl peronismo se prepara para volver a manejar los hilos del municipio tras medio siglo de desencuentros con los vecinos de la capital. Pero eso es ahora asunto del pasado. Después de conseguir una clara victoria en las elecciones del 12-M, el tándem Martín Llaryora-Daniel Passerini estará a cargo del Palacio 6 de Julio y conducirá además la bancada mayoritaria en el Concejo Deliberante que, por obra y gracia de la cláusula de gobernabilidad de establece la Carta Orgánica, estará integrada por 16 ediles.

Entre estos 16 habrá caras conocidas y caras por conocer. Victoria Flores y Pablo Ovejeros, por ejemplo, son concejales con rodaje que repetirán banca, al igual que la actual legisladora Sandra Trigo que volverá al Concejo, lugar en el que ya estuvo, aunque como edil del Frente Cívico durante la intendencia de Daniel Giacomino.

Pero en la lista de concejales PJ también hubo novedades. Algunos de los ediles que respaldarán la gestión de Llaryora no son políticos de carrera ni conocen sobre el funcionamiento del Legislativo Municipal y, para tapar este bache, Hacemos por Córdoba lanza hoy su “escuelita de invierno” para concejales y tribunos de cuentas sin demasiado rodaje.



Así, todos los ediles y tribunos peronistas electos el 12-M -tanto los titulares como los suplentes- arrancan hoy las clases en el instituto Diseñando Ciudad, donde harán contra turno para enterarse de algunos tips que los ayudarán a desempeñar sus funciones.

El cursillo acelerado fue prolijamente ordenado en seis módulos y sólo ocupará la agenda de los concejales los viernes por la tarde del próximo mes y medio. En el primer encuentro se dictará una “introducción a la Carta Orgánica Municipal”; en el segundo se abordará el funcionamiento de la Cámara Legislativa Municipal en particular; en el tercero, concejos útiles para la elaboración de proyectos; en el cuarto, el funcionamiento del Departamento Ejecutivo; en el quinto, “fuentes de información y modos de comunicación” y, para cerrar, el ansiado viaje de estudios: una visita guiada por el Concejo y la inolvidable oportunidad de asistir a una reunión de Comisión y una sesión en el recinto.

Pero más allá de la sonrisa que pueda causar el dictado de un cursillo a los nóveles concejales, es bien cierto que el medio siglo que separa al peronismo del manejo directo de los asuntos municipales lo coloca en una posición de minusvalía -o mejor aún, de falta de entrenamiento- para lidiar con los temas duros del gobierno de la ciudad.

Valga para ilustrar esta distancia el hecho de que cuando Juan Carlos Ávalos llegó a la Intendencia de Córdoba el intendente electo aun no había nacido. Probablemente tampoco ninguno de sus concejales.

Por otro lado, el peronismo cuenta con una ventaja para contrarrestar la dificultad que esta falta de entrenamiento le causa: el largo interregno que separa al 12 de mayo del 10 de diciembre. Tiempo suficiente para que los ediles y tribunos electos, así como los cuadros técnicos que Llaryora decida llevar a su gabinete hagan no uno sino varios cursos intensivos.

Adicionalmente, representantes del PJ integrarán junto a funcionarios de la gestión saliente una Comisión de Transición para acercarse a todos los asuntos que atañen al gobierno de la ciudad y tener un conocimiento lo mas acabado posible a cerca del estado del Estado Municipal.