Lábaque, salvación, desahogo y autocrítica

Atenas logró esquivar el descenso de la Liga Nacional de Básquetbol en el repechaje, invitando a una serie de replanteos deportivos. El proyecto institucional goza de buena salud a pesar de que los recursos genuinos escasean. Y eso que el “Felo” nunca sacó provecho de sus contactos como vice intendente y titular del Concejo Deliberante…

Por Federico Jelic

Desahogo final y alivio para la Asociación Deportiva Atenas y sobre todo para sus autoridades, los ya harto conocidos en el ambiente de la dinastía Lábaque, responsables desde hace más de una década de los destinos de la entidad de barrio General Bustos. Despertaron de la peor de las pesadillas, quitando de sus espaldas la más pesada de las mochilas, evitando el descenso de la Liga Nacional de Básquetbol en el repechaje ante Quilmes de Mar Del Plata después de peregrinar con sufrimiento en los últimos puestos de la tabla durante toda la temporada.
De todas maneras, más allá del festejo medido y mesurado, es tiempo de autocrítica por parte de todas sus autoridades, dado que es el equipo que más títulos reúne en sus vitrinas y por contrapartida, es un despropósito que se encuentre jugando y penando en esas instancias. A propósito de eso, a la hora de analizar la coyuntura general es hasta casi lógico que haya tenido que remontar desde abajo ante los enormes presupuestos de los clubes rivales del torneo, fuertemente respaldados por los gobiernos provinciales aunque de todas maneras no esquivan las responsabilidades para los dirigentes, con desaciertos deportivos y cambio de ideas desde lo estructural, cuerpo técnico y conformación del plantel.
En eso, no es invulnerable su presidente Felipe Lábaque, también vice intendente de la ciudad y titular del Concejo Deliberante, ni tampocosu hijo Bruno, ex base y uno de los jugadores-franquicia de Atenas, quien también ocupó el rol de asistente del cuerpo técnico que comandaba Osvaldo Arduh. Multiuso. Y vale recordar que por ética o sentido común, el “Felo” nunca hizo valer desmedidamente sus posibles vínculos o influencias como como vice jefe comunal en favor de su molino. Sin dineros municipales de auspicio y medida participación pública gubernamental, quedó muy por detrás del resto de los equipos en materia de financiamiento genuino.
Como punto a favor, nunca se escondieron de las críticas, dando la cara en los peores momentos, pero a la vez dejando en claro que la política de austeridad económica de la entidad “griega” se debió a la suba del valor del dólar y a la necesidad de un presupuesto más acorde a los objetivos institucionales. No todo fue básquet. El estadio propio en la sede podría salir a la luz en este 2019, a la vez que ya se sentaron las bases para el inicio de la Escuela Secundaria de la entidad para la próxima agenda escolar educativa. Son alcances importantes a nivel progreso integral pero claro está que el descenso al Torneo Federal hubiera tapado estos logros, sin valorar el esfuerzo en la parte institucional. Al igual que en el fútbol, para Atenas no hay contemplaciones ni escudos políticos suficientes si no está a la altura de lo que su historia basquetbolística lo demanda. Por su rico legado, las malas hubieran pesado sobre las buenas a la hora inclinar la balanza, relativizando los aspectos de desarrollo estructural.
De cal y de arena
La buena performance en el torneo Súper 20 fue un espejismo. Imaginar jugar la liga con mayoría de juveniles y sin completar las fichas de mayores fue el principal desacierto a la hora del armado del plantel. El incremento del dólar hizo posible solo la contratación de un solo extranjero, tres menos que la temporada pasada, donde terminó precisamente en el tercer escalón de las posiciones. Este año terminó último. El despido Nicolás Casalánguida para convocar a Osvaldo Arduh fue un cambio de timón desesperado que a la simple mirada de los resultados, terminó siendo positivo. Nunca se sentaron los cimientos, no hubo respaldo al proyecto, el equipo se fue ensamblando sobre la marcha dando demasiada ventaja en lo deportivo. El mal paso en el Torneo de las Américas dejó en claro la necesidad de reforzarse en pos de afrontar el tramo restante de la Liga, con un equipo sin jerarquía suficiente para esa desafío internacional que era esquivo desde hacía años por barrio General Bustos. Algo había que cambiar.
Bruno Lábaque también se comprometió más, con la habilitación por parte de la Asociación de Clubes en virtud de convertirse en asistente y sentarse en el banco acompañando con su experiencia, acción que no fue bien vista por sus detractores de turno. La salida de Casalánguida descomprimió y sin dudas las llegadas lamentablemente tardías de Maxi Stanic y de Williams terminaron de destacarse para darle calidad a un plantel mentalmente devaluado. Al punto que la salida por afección cardíaca del campeón olímpico Walter Herrrmann casi no resintió en el rendimiento.
En eso el “Felo” fue frío: mantuvo a Arduh a pesar de un enojo que lo tuvo entre las cuerdas y ese respaldo fue fundamental para ganar cuatro de los últimos cinco partidos y no descender al Torneo Federal, humillación que no hubiera tenido defensa de ninguna naturaleza.
Igual hubo contras, como el hecho de que muchos jugadores de la cantera jugaran en dos días los partidos por la Liga de Desarrollo y Liga Nacional más la ausencia de un preparador físico en un cuerpo técnico, sin sustituto tras la era Casalánguida. Aspectos a revisar de cara a la próxima temporada.

Descargo en redes
“Son tantas lindas emociones encontradas que era necesario tomarme un tiempo para pensar en todo lo que hemos vivido, en el sufrimiento de encontrarnos donde nunca nos imaginamos y en la euforia con la que jugamos el último partido, cada uno de los que amamos al verde”, fue el tweet que publicó Lábaque padre una vez consumada la salvación ante Quilmes. Su hijo Bruno estuvo al punto del exabrupto en la misma red social, aunque la diplomacia y las acciones políticamente correctas invadieron su discurso: “(…) Por otro lado agradecer a la gente que en el peor momento siempre tenía unas palabras de aliento o de apoyo. Sin dudas que hay muchísimo por corregir, pero queda claro que Atenas lo hacemos entre todos. Ver de nuevo el polideportivo con tanta gente fue hermoso”. Prosiguió con algún dardo para sus opositores: “Y a los detractores gracias también, porque ayudan a crecer y a abrir la cabeza y voy a morir prefiriendo que me juzguen por hacer a que esconderme sin hacer nada! ¡Ahora a poder dormir tranquilo!
Más allá del análisis fino de la situación, hay conjeturas que ayudarán a comprender un poco más la circunstancia en cuestión. En Atenas no hay vida política desde hace tiempo al punto que Lábaque en su momento ofertó el sillón principal a algunos socios y nadie acusó recibo. Miguel García y el empresario Luis Schenone pasaron por la conducción del club pero no volvieron a mostrar apetencias. Hoy el “Griego” subsiste con las cuotas de los deportistas, cuenta con poco más de 200 socios como adherentes al básquet, por lo que los demás recursos genuinos son de parte empresarial, patrocinantes y lo que pueda generar la Liga. No mucho más.
Y a eso sumarle encima que el “Felo” no aprovechó políticamente su estadía como vice intendente y máxima autoridad del Concejo Deliberante, con el objeto de no dar sentar sospechas ni suspicacias con el destino de fondos municipales con supuestos beneficios para su club. Y esa “lealtad” no le alcanzó para ser considerado, ya que después quedó fuera de las listas de Cambiemos y del Radicalismo en las pasadas elecciones provinciales y en la Ciudad de Córdoba. Haya sido por decisión personal o de los líderes del partido, hoy Lábaque luce con libertad de acción para volver a enfocarse de lleno en su Atenas, por eso sueña con repatriar al campeón de todo Rubén Magnano como DT. Sobre el parquet figura la urgencia principal, porque a nivel institucional, hay un estadio propio que pronto será inaugurado y una Escuela que dejará de estar en un plano de arquitecto para ser realidad.