Schiaretti pausa armado nacional y se refugia en Córdoba

Después de días de intensa actividad en Buenos Aires y a la luz de los primeros resultados de sus gestiones, el gobernador decidió de-sacelerar su rol de arquitecto político de Alternativa Federal y retomar agenda en Córdoba.



Por Yanina Soria

Después de ocupar el centro de atención de la escena nacional durante las últimas horas, el gobernador Juan Schiaretti decidió bajar un cambio y retomar de lleno su agenda en Córdoba. La provincia que hace dos semanas le dio un respaldó histórico en las urnas y donde cuenta con un aparato político que lo reconoce como líder indiscutido.
Apenas unos días después del 12-M y obligado por la encrucijada hacia la que los empujó la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner tras su jugada táctica, el cordobés se calzó el traje de constructor político y salió a la cancha para intentar ordenar Alternativa Federal (AF).
Aunque sigue sin reconocerse como el conductor y arquitecto de ese espacio, sus propios socios lo ubican en ese rol, dicen que es una pieza clave en el engranaje de un polo que intenta resistir la grieta y sostener el proyecto de construcción de una tercera vía electoral con destino final en octubre.
Pero además, sus últimos actos públicos así lo demuestran: durante las casi 48 horas que permaneció en Buenos Aires se encontró cara a cara con el presidente Mauricio Macri; se reunió a solas con Roberto Lavagna para intentar acordar su ingreso a AF; cenó con Sergio Massa, Miguel Ángel Pichetto y Juan Manuel Urtubey en una pre-cumbre para acordar una especie de reglamento interno; y encabezó una conferencia de prensa al otro día donde fue el encargado de dar a conocer las primeras decisiones políticas del sector PJ no–k.
1-Los candidatos se dirimirán en PASO; 2- ampliar la convocatoria hacia los sectores progresistas de Miguel Lifschitz y Margarita Stolbizer; 3- Convocar a Marcelo Tinelli y a Daniel Scioli.
Ocurre que al parecer el balance de esas primeras gestiones no arroja un saldo positivo donde, indefectiblemente, el gobernador peronista con mayor poder territorial queda en la línea de fuego.
El portazo en primera instancia que dio Lavagna, una figura que generaba expectativa dentro del espacio, no estaba en los planes al comienzo de las conversaciones; la ampliación de la base de AF hacia quien fuera el último candidato a presidente por el kirchnerismo, fue leído por propios y ajenos como un signo de debilidad de los peronistas federales; mientras que por último la foto de Schiaretti y Macri no sólo incomodó a sus aliados sino que alimentó aún más las especulaciones de la existencia de acuerdo político entre ambos dirigentes.
Lo cierto es que mientras Massa extiende su definición hasta el 30 de mayo cuando en un congreso del Frente Renovador decidirá qué rumbo tomará, el escenario en AF sigue absolutamente abierto. Por ahora, la voluntad manifestada por los alternativos de competir en las presidenciales con candidato propio no es más que una expresión de deseo.
Mientras tanto, el cordobés consideró que ya tuvo demasiada exposición nacional y muchos minutos al aire en las noticias de todo el país, por lo que decidió desacelerar su presencia en esa escena. Hasta que baje el reflujo político de lo acontecido esta semana y las piezas se vuelvan a acomodar, Schiaretti busca pausar su rol en ese armado y refugiarse en Córdoba. Muchos adentro del PJ local, incluso, pronostican que terminará dando un paso al costado de la escena nacional sobre todo si la tercera vía sufre finalmente el desacople de Massa y el éxodo de muchos gobernadores PJ hacia la dupla de Los Fernández.
Lo cierto es que después de la intensa jornada política del miércoles que cerró con Lavagna marcando las “profundas diferencias con Schiaretti”, el cordobés arrancó a primera hora de la mañana del jueves con agenda local.
La idea de sostener el ritmo de inauguraciones y recorridos de obras de la campaña no tiene otro fin que el de mostrar al gobernador reelecto plenamente enfocado en la provincia y en la gestión.
Por eso, frente a los medios cordobeses ayer lanzó las primeras líneas que marcan por dónde se conducirá de ahora en adelante: foco en Córdoba.
“No voy a comentar las declaraciones de nadie”, arrancó tras ser consultado por los periodistas locales sobre los dichos de Lavagna.
“Ya dije todo lo que tenía que decir de lo nacional, si quieren que hablemos de Córdoba, charlemos. Soy el gobernador de Córdoba, no puedo hacer de comentarista de la realidad nacional”, siguió el mandatario que en diciembre asumirá su tercer gobierno.
Y aunque a rigor de verdad hacia adentro del peronismo cordobés la estrategia nacional que encarna Schiaretti divide las aguas y genera cierta resistencia, por ahora, nadie la cuestionará públicamente, todo lo contrario. La dirigencia local saldrá a respaldar a su líder indiscutido y a mostrar cohesión política tras el arrollador triunfo.
Por eso, los festejos por el 25 de Mayo serán particulares este año. EL PJ Córdoba tiene previsto desarrollar una agenda que incluye a todo Hacemos por Córdoba acompañando al gobernador, tanto en la velada de gala en el teatro San Martín el viernes por la noche como en el desfile y actividades del sábado.
Por ahora Schiaretti dejará en modo pausa su labor de arquitecto político dentro de AF, ya que además tiene previsto tomarse unos días de descanso.



1 Comentario

  1. No pauso nada, fracaso en las negociaciones. Lamentablemente después del aplastante triunfo, le hicieron creer a la gente que el gobernador era figura nacional, no es eso, ni tampoco armador peronista. tenia que hablar con 4, Massa duda mas que antes, Lavagna no compro y los otros 2 son decorado.

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