Los precandidatos opositores son el meme de Spider-Man

Los memes ayudan a entender y distender las situaciones cotidianas. La definición de candidaturas y la funcionalidad al macrismo no podían ser la excepción.



Por Javier Boher
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Aunque el concepto de meme es previo a la existencia misma de internet, fue esta última la que lo popularizó a partir de la explosión del fenómeno de las redes sociales y la hiperconexión. Si hay algo que todos rescatan de los memes son dos cosas: son divertidos y fáciles de recordar, dos elementos esenciales en la puja por la comunicación política.

Hay algunos de estos memes que ya casi se han convertido en componentes del lenguaje, resumiendo en sí mismos ideas, conceptos o valores: alcanza con ver la imagen para saber por dónde va a venir el remate.

Hay algunos muy conocidos, como el del negro del plan brillante, la nena desorientada, Brian sin suerte o el velocirraptor reflexivo, solo por nombrar algunos. Sin embargo, hay uno que representa parte de lo que se vive en el camino a las elecciones nacionales: es el de Spider-Man y su impostor señalándose, acusándose mutuamente de serlo.

Es de esperar que sea el que mejor describa la situación actual, en la que el presidente tiene chances de ir por la reelección aún con dos años de caída de la actividad económica y más de uno con recesión más inflación interanual superior al 40%. Todos se acusan de ser el impostor del Hombre Araña que juega a favor de las aspiraciones Macri.

Por caso, Roberto Lavagna acusó a Juan Schiaretti de ser funcional a la candidatura del presidente. La insistencia en unas PASO entre los “federales”, la ampliación de la convocatoria a un candidato controvertido como Scioli o la hipótesis incomprobable de la devolución de gentilezas por la fractura cordobesa de Cambiemos abonan el planteo del ex ministro de economía.

Sin embargo, es difícil pasar por alto que el Consenso19 al que convoca Lavagna se parece más a un capricho o un pataleo que a una voluntad de diálogo y acuerdo. ¿Cómo se puede construir un gran acuerdo si partimos de la base que hay cosas que aceptar sin chistar, sin ponerlas en debate?. Esa intransigencia tira abajo todas las negociaciones.

Si se lo piensa fríamente, ¿qué garantiza que Lavagna no esté jugando nuevamente al carnero que rompe la unidad?. Seguramente los que están al tanto de las negociaciones y los puentes entre el massismo y el cristinismo sientan que la tercera fórmula peronista que signficaría la de Lavagna enterraría toda posibilidad de alcanzar el triunfo.

No sería algo nuevo para el ex ministro, que en 2007 se puso en el rol de esquirol y le allanó el camino del triunfo a Cristina Kirchner, dividiendo los votos de la oposición junto a Elisa Carrió. Ese 16% evitó el ballotage, permitiendo que el cristinismo tome las riendas del país.

Esas acusaciones son justamente por eso, porque nadie quiere cargar con el mote de ser funcional al gobierno por la responsabilidad de habilitar cuatro años más de macrismo. Eso es tan real que incluso parte de los radicales hace un esfuerzo para abandonar Cambiemos.

Sin embargo todos (incluso la fórmula Fernández-Fernández) juegan a favor de la reeleción presidencial con sus dudas y sus movimientos toscos, descoordinados y erráticos. Tal como aprendieron los republicanos al ser derrotados en la Guerra Civil Española, no se pueden hacer la revolución y la guerra al mismo tiempo. Por eso hoy, 80 años después de la Guerra Civil, los comunistas, anarquistas y socialistas se siguen echando la culpa por el triunfo del franquismo.

Las veleidades de cada dirigente y las desconfianzas ante lo que podría ocurrir si alguna facción se impusiera sobre las otras los empujan a no colaborar entre sí. Ahora bien, ¿cómo pretenden ganarle a un oficialismo que tiene los recursos del Estado para hacer campaña sin antes consensuar una estrategia conjunta?.

En estos cruces de la previa (a pocos días del cierre de las alianzas y la definición de qué espacios competirán en agosto) ningún precandidato quiere ser el que habilite un nuevo mandato del presidente. Eso sí, tampoco parece que quieran hacerse cargo de que todos están luciendo sus hermosos trajes de Hombre Araña.



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