Incómodos, socios de Schiaretti se esperanzan con enfriamiento

Socialistas y margaritos son aliados provinciales del PJ y nacionales de Lavagna. Luego de la pateada de tablero del economista, con fuertes cuestionamientos al cordobés, aguardan el reinicio de un diálogo que no los deje en posición delicada.



Por Bettina Marengo

Los socios “progre” de Alternativa Federal (AF) nucleados en Consenso 19 se esperanzan en el efecto del descenso de la tensión entre Roberto Lavagna y el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, que anteayer llegó a niveles de difícil retorno.
Dolores de crecimiento, metaforeó un dirigente cordobés que tiene llegada al gobernador santafesino, el socialista Miguel Lifschitz, y a la jefa del GEN, la diputada nacional Margarita Stolbizer, los principales sostenedores del precandidato Lavagna.
Luego del video lanzado el miércoles por Schiaretti, ratificando unas Paso que el economista rechaza y convocando al kirchnerista Daniel Scioli y a Marcelo Tinelli, y de las ásperas declaraciones de éste, que consideró a AF un “capítulo cerrado”, ayer hubo gestos claros de relajamiento.
Lavagna volvió sobre sus pasos y sostuvo que el diálogo con los peronistas no K sigue abierto. El gobernador mediterráneo evitó todo comentarios sobre los dichos del ex ministro, pese a que fueron destinados directamente a su persona. Cerca de Schiaretti mencionan su molestia con el hombre de Consenso 19, que le cuestionó su rol de armador de la “tercera vía” y sus primeras decisiones políticas como tal.
La pateada de tablero y las críticas puntuales que hizo Lavagna suelen tener costos políticos. Según supo Alfil, su entorno más próximo en lo personal y lo político “le hizo ver” el efecto de sus palabras para con la construcción y, sobre todo, las inmensas dificultades de Consenso 19 para avanzar solo en una candidatura presidencial a 30 días del cierre de listas para las PASO. Anoche se reunió con uno de los cuatro fundadores de AL, Miguel Pichetto, para tratar de entibiar el clima. Esas llamadas y charlas lo llevaron a un modo más cauteloso. Tanto bajó la temperatura que hasta relativizó (por ahora) su negativa a definir la candidatura presidencial en PASO.
En Córdoba, el socialismo y el GEN son socios al mismo tiempo de Schiaretti a nivel provincial y de Lavagna a nivel nacional, pero ahora el cordobés está jugando a nivel nacional. Socialistas y margaritos integran la alianza Hacemos por Córdoba, una formación de registro “progresista” pergeñada en la mesa chica de Schiaretti, con la que ganó de punta a punta su reelección.
En el reparto de lugares, el presidente del Partido Socialista en Córdoba, Matías Chamorro, y la vicepresidente nacional del GEN, Doris Mansilla, obtuvieron una banca cada uno en la Legislatura provincial. Cuando se lanzó Hacemos por Córdoba, Schiaretti anunció que los nuevos aliados iban a ser incluidos también en las administraciones provincial y de la ciudad de Córdoba, si se ganaban, como finalmente sucedió.
El problema no es el actual proceso sino a dónde puede llegar. Si Alternativa Federal y Consenso 19 finalmente no convergen en un acuerdo, con o sin PASO, y cada espacio tiene su propio candidato presidencial, Lavagna y el eventual candidato de Schiaretti querrán tener sus propias listas de diputados nacionales en Córdoba. Y la posición de los socios locales se complicaría.
En tren de especular, algunos suponen que si los “alternativos” (genérico que pretende incluir a todos) no cierran una propuesta de peso, Schiaretti se mantendrá al margen o que Hacemos por Córdoba evaluaría presentar una lista corta de diputados, algo que ya intentó sin éxito el peronismo cordobés en 2011, cuando el fallecido José Manuel de la Sota tuvo que bajar la nómina tras las elecciones PASO, porque sin candidato presidencial obtuvo menos del 7%.

Impasse, silencio y vacaciones
Ante la perspectiva, los lavagnistas se aferran a que se retome el diálogo tras el impasse autoimpuesto hasta que pasen las convenciones partidarias de la UCR, que se realizará el 27 de mayo, del Frente Renovador de Sergio Massa, que se celebrará el 30 de mayo. Ambos en Parque Norte, Buenos Aires. El feriado por el 25 de Mayo, cuyos festejos llevan a la provincialización del escenario de Schiaretti, y unas posibles minivaciones del gobernador cordobés, también ayudarían a templar, sino las relaciones, al menos la exposición pública de los desencuentros en la “tercera vía”. Cuanto todo eso pase, quedarán diez días para presentar las alianzas que competirían en PASO.
La decisión de la UCR es importante para Lavagna porque cuenta con radicales disidentes de Cambiemos, como Ricardo Alfonsin, para fortalecer su propuesta neoprogresista. Y la fecha clave de Massa es clave para todos, porque al dirigente de Tigre se le acabará el margen para deshojar la margarita, valga la figura, entre la convivencia con AF o con el kirchnerismo. De hecho, parte del encono de Lavagna radica que que siente que Schiaretti, Pichetto y Juan Urtubey, lo están obligando a jugar el juego de Massa en los tiempos de Massa.



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