Dejavú: debate por aborto en la campaña

Para Alberto Fernández, la legalización no es prioridad. Metió el tema en la agenda: captar votos es imperativo y se impone borrar de la memoria del electorado pro vida el súbito cambio de parecer de su precandidata a vice, que militó y sumó su voluntad para que saliera la polémica ley que se discutió el año pasado.



Aunque el martes se volverá a presentar en el Legislativo el proyecto de ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, hasta hace pocas horas el tema estaba relegado de la agenda política y mediática.
Sin embargo, las declaraciones de Alberto Fernández sobre el asunto lo introdujeron nuevamente en el debate público.
Desde Río Gallegos, el precandidato presidencial y asesor político y editorial de la ex mandataria sostuvo que la legalización de la práctica no es urgente y se inclinó por la convenincia de la despenalización.
“Es un tema que parte a la Argentina en dos y todos los temas que dividen a la Argentina no son buenos temas”, afirmó. “Hay que hablar un poco mas, educarnos un poco más. Por lo pronto, me parece que no debe ser un delito y que eso podríamos empezar a trabajar”, precisó.
El tono moderado de Alberto Fernández no evitó que el tópico se instalara; de hecho, es posible que haya sido su intención: captar votos es imperativo y se impone borrar de la memoria del electorado pro vida el súbito cambio de parecer de la senadora Fernández de Kirchner, que militó y sumó su voluntad para que saliera la polémica ley que se discutió el año pasado.
En las redes sociales, las chicanas hacia los militantes de la causa y del partido que lleva al ex jefe de Gabinete encabezando la fórmula presidencial – que, en su mayoría, se llamaron a silencio- están a la orden del día. Incluso, el tópico fue tendencia en Twitter, con la etiqueta #AbortoLegalEsSalud.
Se trata de un dejavú. A esta altura de 2017, el aborto casi no figuraba en los discursos de los políticos.
El encargado de introducir la discusión en la campaña fue el por entonces aspirante a senador por la provincia de Buenos Aires, Esteban Bullrich, quien valoró que el lema “Ni una menos” también se aplica cuando se interrumpe la gestación de una beba. “Creo que la interrupción del embarazo es quitar una vida”, aseguró el integrante de Cambiemos, católico practicante.
A días de las PASO, cualquier asunto problemático servía como trampolín levantar el perfil y la opinión que el oficialista expresó a título personal generó críticas.
Un caso fue el de la legisladora Victoria Donda. La mujer, cuyos caballos de batalla en la arena política prácticamente se limitan a arengar por la liberación del cannabis y del aborto, estimó que el juicio de Bullrich “atrasaba”. Paralelamente, una de sus colegas en la Cámara Baja, la representante ultra k Mayra Mendoza, tildó de “ignorante” Bullrich, pese a que su líder máxima, Fernández de Kirchner, se pronunció en reiteradas ocasiones en contra del aborto mientras estuvo en el poder y no impulsó ni respaldó propuesta alguna tendiente a legalizarlo o a despenalizarlo.
Tras el revuelo que generaron los dichos de Alberto Fernández, el matutino Página 12 se encargó de recordar que fijó su postura al respecto en febrero del 2018, antes de que la iniciativa comenzara a tratarse en el Congreso. Incluso, reprodujo un twitt del dirigente. “La punición del aborto solo ha servido para desamparar a las mujeres pobres que no pueden recurrir a la asistencia pública para interrumpir un embarazo. El aborto no es una cuestión moral o religiosa. Es una cuestión de la salud pública. Es hora de despenalizarlo!, escribió el nuevo cuadro del kirchnerismo.

Gestiones
El año pasado, mientras naufragaba en la Cámara Alta el proyecto para legalizar el aborto, se pusieron en marcha gestiones para discutir la alternativa más suave que ahora reflota Alberto Fernández: la despenalización.
La idea comenzó a definirse ante el escenario de derrota que se presentaba. El presidente del PRO a nivel nacional, Humberto Schiavoni, intentó sumar voluntades dentro del oficialismo, pero no tuvo éxito y se consolidó la grieta interna entre verdes y celestes.
Sin embargo, los partidarios de “sacar algo” durante la sesión no desistieron. Al inicio, los senadores Omar Perotti (PJ-Santa Fe) y Lucila Crexell (Movimiento Popular Neuquino) pidieron que se tratara una iniciativa que habían presentado al respecto.
En el recinto, Perotti promovió la estrategia como una manera efectiva para avanzar en el camino hacia una eventual legalización suprimiendo el castigo para las mujeres que decidan interrumpir sus embarazos, pero el jefe del bloque Justicialista, Miguel Pichetto, se inclinó por el todo o nada y frenó las tratativas, que tampoco contaban con el visto bueno de los representantes del FpV.
Pese a que Alberto Fernández intenta bajar el nivel de confrontación, acudió al argumento “salud pública”, que suscitó y suscitará polémica.
Se trata de la premisa que sostiene que los abortos clandestinos representan la primera causa de mortalidad entre las mujeres, una afirmación que fue desmentida por el Observatorio de los Derechos del Varón y del Niño, vía estadísticas que reflejan que representan el 0,025 % del total de defunciones femeninas, sin diferenciar entre provocados y espontáneos, precisando que durante el 2016 los decesos fueron 43.



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