Piedra, papel, tijera en la cumbre de Alternativa Federal

Convocados por Schiaretti, hoy se reúnen en Buenos Aires los referentes de la “tercera vía”. El desafío es empezar a delinear trazos gruesos y trazos finos del acuerdo casi en simultáneo.

Por Bettina Marengo

Hoy se realizará en Buenos Aires la cumbre de Alternativa Federal que reunirá al gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, y a los precandidatos presidenciales Sergio Massa y Miguel Angel Pichetto, y a Consenso 19, el espacio creado por el también precandidato Roberto Lavagna, y que integran el gobernador de Santa Fe, el socialista Miguel Lifschitz y el GEN. El desafío para los protagonistas es rejuvenecer el espacio que envejeció desde el triunfo contundente de Schiaretti en Córdoba a la decisión de Cristina Kirchner de ceder sus aspiraciones presidenciales. El objetivo de AF de plantarse como tercera vía en las elecciones de octubre, entre Cambiemos y el PJ kirchnerista, depende en gran parte del broche que hoy los actores principales le puedan poner a este primer encuentro que lo tendrá al mandatario cordobés como articulador de intereses.
Anoche, estaba previsto que los socios fundadores cenaran juntos en Buenos Aires, en una especie de pre-cumbre. La idea era, entre otros puntos, comenzar a administrar las tensiones internas y avanzar en la estrategia electoral.
La reunión de hoy terminó de organizarse bajo el influjo de dos imágenes políticamente fuertes: una, la de CFK sentada en el banquillo de los acusados en la primera audiencia del juicio por supuesta corrupción en la obra pública, la llamada causa “Vialidad”. Hay que ver si esa foto opaca la expectativa que logró la ex presidenta cuando anunció la fórmula con Alberto Fernández para la presidencia. La otra es la de Schiaretti junto a Mauricio Macri, la primera con el Presidente tras su reelección con el 54% de los votos. Una foto de las que le gustan a ambos. Ahora hay que ver qué imagen pueden dar los alternativos en la cumbre más conversada del año.
¿Qué se puede esperar de la reunión de hoy de AF, cuya sede final se mantuvo en reserva hasta la tarde, tal vez para “no herir a nadie”, como dijo a este diario un operador massista? Hay un trazo grueso y un trazo fino a resolver que se vinculan. A la par, sigue el diálogo con los gobernadores, que mientras resuelven sus elecciones provinciales miran encuestas para tomar decisiones. En el peronismo ningún mandatario jugará a perder en octubre ni a ceder bancas en el Congreso.
Lo que están obligados a resolver con urgencia los protagonistas de la cumbre de hoy es si Alternativa Federal y Consenso 19 confluyen en un acuerdo con fórmula propia, o si van a las PASO y de qué manera. El 12 de junio finaliza el plazo para inscribir los partidos y alianzas que competirán en las PASO. Diez días después vence el tiempo para inscribir los candidatos con nombre y apellido.
Pero esas precisiones no son posibles si no se sabe de qué lado está cada uno, particularmente Massa. Esa es la primera respuesta que todos esperan hoy. Arropado con la institucionalidad del Frente Renovador que creó y lidera, Massa ya dijo que no tomará decisiones políticas hasta el congreso de su partido, que se realizará el 30 de mayo en Parque Norte (Digresión: muchos dicen que el tigrense sueña con aquella escena previa a las elecciones de octubre 2015, cuando se presentó como candidato presidencial y los medios de alcance nacional transmitieron en vivo su lanzamiento con la placa “Habla Massa”). En tanto, el diputado bonaerense y armador de Massa, Jorge D’Onofrio, viene hablando de unidad peronista con su jefe como candidato a presidente.
El escenario es incierto y resbaloso. Lavagna, el hombre más confiable para el establishment entre todos los presidenciables de AL después de Schiaretti (otra digresión: algunos arriesgados hablan de un “operativo clamor” para que el cordobés se convierta en el candidato del consenso del peronismo no K y sus aliados progresistas), finalmente confirmó que quiere ser candidato presidencial. Lo hizo en una conferencia de prensa, pero no despejó dudas sobre su disposición para medirse en unas PASO con Massa y/o otros dirigentes. A Lavagna le sucede un poco lo que a Mario Negri en la interna radical cordobesa: sabe que pierde las primarias porque carece de estructura propia, pero estima que en comicios generales tendrá más votos que sus contrincantes. Asegura que las PASO “debilitan”, cuando el manual de la política afirma que si no hay un candidato dominante, crean expectativas.
En el PJ Córdoba, la indefinición del economista llegó a cansar. Lavagna ratificó el lunes su candidatura presidencial, horas después de que a Schiaretti le taladraran la cabeza los periodistas de todo el país, preguntándole sobre si AF seguía vigente. “Habrá candidatos y hay tiempo”, calmó el gobernador, pero al rato salió el economista ante los medios porteños. Sin embargo, cuando a dirigentes muy cercanos al reelecto mandatario le mencionan al ex ministro de Economía, expresan dudas sobre sus pasos. Cerca del candidato deslizan como una carta de presión el hecho de que Lavagna “no está empecinado en ser presidente” (como sí lo estaría Massa) y que está dispuesto a bajarse si no se produce el consenso que requiere. Y además insisten con que el economista tiene un potencial con que no cuentan sus contendientes internos: “Puede encabezar una coalición de gobierno, no una meramente electoral”, afirman.