Incorrecto a los 60

Hoy, en el día en que empieza a ser sexagenario, el cantante inglés Morrissey, que alcanzó la fama en los ochenta al frente del grupo The Smiths, está en el ojo de una tormenta por haber expresado su apoyo a un partido británico de derechas, que defiende una postura anti-islámica.

Por J.C. Maraddón
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La generación de oro del rock, aquella que entre los años sesenta y setenta configuró el repertorio más granado de ese género musical, ha arribado masivamente a la senectud, con las lógicas y disparatadas consecuencias que trae esa situación a un conjunto de personas que hizo un culto de la juventud. Fue en aquellos años cuando los jóvenes irrumpieron de manera estruendosa en el escenario social, después de haber sido siempre relegados en su opinión por los adultos. Revueltas en distintas metrópolis del planeta (Córdoba incluida) escenificaron ese quiebre de un status quo que había sojuzgado y manipulado la conducta de chicos y chicas.
Como parte de esa camada que, desde la música, abogó por causas libertarias y sembró consignas ecologistas y antibelicistas a través de sus canciones, muchos simulan que el tiempo no ha pasado y recuperan aquel ideario sin agregarle ni un punto ni una coma. En ciertos casos, el discurso se nutre de una coherencia que alimenta el prestigio de quien lo sigue sosteniendo. Pero en otros, más bien parece un mero estancamiento en una etapa de sus vidas que fue gloriosa, aunque ahora una capa de patetismo cubra aquello que alguna vez fue un canto a la esperanza.
Lo que tenían y tienen en común estas proclamas rockeras es su voluntad de cambiar el mundo, en una manifestación de disconformismo que ha sido una característica histórica del ADN rockero. No está de más recordar que “I Can’t Get No (Satisfaction)” fue lo que cantaron los Rolling Stones en sus inicios. Y ese estribillo ha teñido con su impronta a la mayoría de los que vinieron luego, incluyendo a quienes hoy se lanzan al mercado y a quienes continúan desenvolviéndose como ídolos de rock, por más que peinen canas o luzcan calvas tan brillantes como su talento.
Suponiendo que la utopía de esta cruzada rockera haya respondido a fines auténticos, lo que tal vez cabe preguntarse es qué significa hoy defender lo establecido y cuáles son las ideas que animan a quienes pugnan por modificar el estado de las cosas. Porque si bien en el panorama global persisten injusticias que llevan largo tiempo sin ser atacadas, mucho es lo que ha variado en todo este tiempo, como para pensar que el conjunto de la prédica de la vieja contracultura se ajusta con precisión al escenario actual. Es probable que tanto los que defienen a rajatabla los antiguos preceptos como quienes buscan adaptarlos, puedan estar cayendo en groseros errores de interpretación.
En este sentido, el dedo en la llaga que desata la polémica son las noticias acerca de rockeros que, en su madurez, terminan apoyando causas controvertidas; y con eso, en vez de sentar una simple posición personal, encienden la chispa de una discusión colectiva. Hoy, en el día en que cumple 60 años, el cantante inglés Morrissey, que alcanzó la fama en los ochenta al frente del grupo The Smiths, está en el ojo de una tormenta por haber expresado su apoyo a un partido británico de derechas, que defiende una postura anti-islámica.
Durante su presentación de la semana pasada en el show televisivo de Jimmy Fallon, Morrissey exhibió en su solapa un pin de For Britain, una facción tildada de racista, cuya líder, Anne Marie Waters, agradeció el gesto del músico desde las redes sociales. No es el primero ni será el último astro de rock que exponga su simpatía por una ideología conservadora. Pero, por venir de quien viene, la actitud de Morrissey pareciera no encajar dentro de lo que se supone ha sido la prédica de los padres fundadores del movimiento. Está claro que Moz no ha reparado en las consecuencias de su intento por seguir siendo incorrecto… a los 60.



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