Elección directa paró “inflación” de Facultades en la UNC

Las elecciones directas que, para los cargos de rector y vice, se estrenaron el jueves pasado sirven con eficiencia para frenar la multiplicación de la burocracia universitaria.

Por Gabriel Osman

Francisco Tamarít ex rector de la UNC

La UNC tiene cuatro siglos, pero en las últimas dos décadas se produjo una multiplicación de Facultades que llevó a la casa de estudios a que sus unidades académicas crecieran un 50% (de 10 a 15), sin tener como contraparte un aumento de su oferta de carreras. Peor aún: no creció su oferta educativa, ni siquiera la cantidad de alumnos, pero sí su burocracia y, en particular, su nómina de funcionarios rentados, desde decanos y vice hasta el último director.
Esta verdadera “inflación” de Facultades comenzó con Psicología, durante el primer mandato de Hugo Juri (3 de octubre de 1999), que fue un desprendimiento de Filosofía y Humanidades, unidad académica esta última especialmente pródiga en “multiplicar los panes” porque, de lo que quedaba de ella, Carolina Scotto creó la de Artes. Pero antes, el propio Juri logró crear la Facultad de Lenguas (5 de agosto de 2000), faena que finalmente remató Francisco Tamarit, elevando a ese rango a dos escuelas en tan un solo mandato. Las actuales Ciencias Sociales y Ciencias de la Comunicación.

¿Por qué esta avidez en crear tantas Facultades, en especial durante los dos rectorados kirchneristas, de Scotto y Tamarit? En parte, esto se explica por la expansión de una burocracia rentada que ya compite en números con la planta política de la Municipalidad de Córdoba, la segunda jurisdicción del Estado provincial después de la propia Provincia. El otro factor que explica este creacionismo febril es el impacto que las nuevas unidades académicas iban a tener en la Asamblea Universitaria, que añadía a sus prerrogativas de institución de actualización estatutaria, funcionar cada tres años como “colegio electoral” que elegía al rector y al vice. Esto se explica de la siguiente manera: ese colegio electoral se componía de 19 miembros (entre decanos y 18 consejeros) de cada Facultad, que reunidos en Asamblea Universitaria designaban a las máximas autoridades. Obvio, cada nueva Facultad tributaba su creación con votos al nuevo rector.

La “módica” cantidad de dos Facultades en el breve lapso de dos años que pergeñó crear Tamarit y que no resultó, fue esterilizada por algunos funcionarios perspicaces de la entonces oposición, hoy oficialismo, que lograron intercalar una cláusula transitoria para que no pudieran integrar la Asamblea de 2016 hasta que no entraran en regla en materia de cargos concursados (70% de piso). Es curioso el ardid que tejió Tamarit por aquel entonces, ya que en simultáneo impulsó en su plataforma para ser rector una reforma del sistema electoral para ir a elecciones directas: si creaba nuevas Facultades e iba a elecciones directas, de nada le hubieran servido las nuevas unidades académicas. Por supuesto, durante su mandato (2013-2016) nunca se trató en el Consejo Superior su proyecto de perfeccionar con voto directo las elecciones en la UNC. Utilizó una vez más la “táctica del tero” del refranero popular: poner los huevos en un lado y gritar bien lejos del nido. Con este cronista la utilizó a principio de 2011 al ser preguntado si iba a ser candidato a decano de Famaf. “Por favor, cómo va ser decano un paciente de una enfermedad tan compleja como la mía”, fue su desmentida. Fue elegido decano en junio de 2011, en abril de 2013 asumió como rector e intentó, sin éxito, su reelección en abril de 2016.



Como puede advertirse, este kirchnerista es un científico dedicado profesionalmente a asuntos tan abstractos y sofisticados como la física teórica y las matemáticas, pero con mucha astucia para dedicarse a los asuntos terrenales. Más allá de estas cuestiones que ya forman parte del anecdotario político de la casa de estudios, las elecciones directas que, para los cargos de rector y vice, se estrenaron el jueves pasado sirven con eficiencia para frenar la multiplicación de la burocracia universitaria. Su cometido explícito de perfeccionar la democracia en la UNC es más relativo. Es que el triunfo de Juri no solo es merecido –fue el que logró sancionar la votación directa, incluso contra la voluntad de los que compitieron contra él juevessino también concluyente: los cálculos posteriores al escrutinio permitieron inferir que aun con elección indirecta –colegio electoral- también hubiera ganado; incluso con el sistema que propiciaba la izquierda universitaria, de “un hombre, un voto”, porque ganó en los cuatro claustros.



1 Comentario

  1. Te aconsejo revisar tus fuentes. Juri-Yanzi (SOMOS) perdieron en egresados y si había doble ponderancion por claustro y Facultades perdían la elección general.

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