Debutó Negri como pacificador: llamó “fanáticos” a sus rivales

Peña le pidió que rearme Cambiemos. Negri comenzó con una crítica a Mestre



Por Alejandro Moreno
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De no mediar cambios en la agenda presidencial, Mario Negri tomaría hoy un café con Mauricio Macri. Así lo anunció Marcos Peña la semana pasada después de recibir justamente al diputado nacional para designarlo rearmador de la alianza Cambiemos en la provincia de Córdoba, tras la debacle electoral del 12 de mayo. Negri empezó ayer su tarea.
El debut de Negri en esa nueva función asignada por el PRO resultará polémico, ya que dedicó un largo párrafo a reabrir heridas en el radicalismo, al calificar de “fanáticos” a los mestristas. Aunque no los nombró, las referencias son muy claras porque designa como responsable del caos al oficialismo partidario.
“Las decisiones más importantes del partido encontraron a un sector tomándolas, en muchos casos, en nombre de todos. En tiempos de consensos y construcciones colectivas, el haber puesto al partido al servicio de aspiraciones individuales, el haber formado más fanáticos que dirigentes y el haber considerado las discrepancias como desafíos a supuestos liderazgos incuestionables, generaron una cultura partidaria contraria a la lógica de toda organización política que aspire en serio al poder, no solo a competir”, remarcó Negri. “O terminamos con eso o terminamos con el radicalismo”, agregó.
La UCR cordobesa quedó muy dañada por la mala elección que realizaron tanto el candidato oficial, Ramón Mestre, como el que encabezó la coalición del PRO, el Frente Cívico y la Coalición Cívica-ARI, el también radical Negri. El disidente consiguió casi el 18 % y Mestre el 11 %. Magros porcentajes, aún sumando a ambos.
El análisis de Negri sobre las responsabilidades en la UCR podría reabrir la grieta partidaria. Incluso, aunque haya manifestado, brevemente, que asume sus errores.
En el comunicado titulado “No es tiempo de esperar, volvamos a empezar”, aconsejó: “Tenemos que decirnos todo lo que sea necesario, debemos dialogar y escucharnos con respeto para reconstruir los lazos internos, despojados de egoísmos y empeños individuales. Los cordobeses no nos perdonaron haber sido incapaces de ofrecer una alternativa sólida y unificada”.
También, aseguró que la derrota era inevitable por la escisión, lo que entiende que fue culpa de los demás. “Hemos perdido la elección y eso era previsible desde el día que se consolidó una idea negacionista de la realidad, de no aceptar lo que era evidente y sostener un empeño individual por encima de una propuesta colectiva más competitiva”, señaló.
Negri convocó, pese a todo, a la reconstrucción: “Nadie puede decir que aquí no pasó nada, pero tampoco nos podemos pasar los cuatro próximos años analizando lo que debimos hacer y lo que no hicimos. Sería tan perjudicial relativizarlo a la espera de que el tiempo diluya culpas como convertir la autocrítica en un ejercicio de autodestrucción”.
Finalmente, le apuntó al gobierno de Juan Schiaretti, tal como lo hiciera en la campaña. “Hay narcotráfico, hay concentración de poder, hay inseguridad, hay indigencia y pobreza extrema, la mayoría de la obra pública ha sido hecha sin licitación y sin controles, la situación financiera de la provincia está en una zona de riesgo, la salud está explotada, hay falta de independencia de la justicia y eso atenta contra la trasparencia”.

“Cristina copiloto”
Antes, Negri, sostuvo en declaraciones al periodismo que al anunciar que será candidata a vicepresidenta de la fórmula presidencial que encabezará Alberto Fernández, Cristina Fernández de Kirchner “se corrió al asiento de copiloto, nada más”, y destacó la importancia de fortalecer Cambiemos de cara a las próximas elecciones.
Para Negri, “una coalición oficialista no debe perder el tiempo en analizar los Fernández. Debemos confirmar Cambiemos, tener acuerdos programáticos y tener un mensaje hacia la sociedad que está enojada y, recién luego, ver los instrumentos para lograr el éxito”



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