La epidemia del aislamiento

“Knock Down the House” es un documental de menos de una hora y media que figura entre los estrenos de mayo en Netflix y que sigue la candidatura de Alexandria Ocasio-Cortez, una chica de 28 años nacida en el Bronx que se presentó el año pasado en las primarias del partido Demócrata.



Por J.C. Maraddón
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Tal como ocurrió en su momento con “House of Cards”, cada tanto Netflix nos aporta nuevas pruebas de que ciertos males que creemos patrimonio nacional, lamentablemente están extendidos por todas partes, y en cada lugar se manifiestan de diversa forma. Se trata de una especie de contribución involuntaria de la plataforma de streaming para que dejemos de mirarnos el ombligo y empecemos a pensar que existen fenómenos globales a los que se puede combatir de manera local, pero que de ninguna manera nos pertenecen en exclusiva ni son el resultado de un destino fatal que se ensañó con la Argentina.

La serie que en sus inicios protagonizaba Frank Underwood tenía como trasfondo toda la red de tráfico de influencias que se teje desde la Casa Blanca, que se ramifica luego hacia el congreso estadounidense y que de allí se derrama hacia impregnar todo el sistema republicano. Mientras por aquí nos flagelábamos adjudicando la corrupción a un gen descarriado de nuestro ser nacional, o a lo sumo de las democracias latinoamericanas, esta super producción nos estaba mostrando con pelos y señales que en aquella gran potencia cuyo faro -se asegura- ilumina a Occidente, también se cocinan entuertos muy difíciles de desfacer.

También “El mecanismo”, de origen brasileño, expuso una trama donde convivían denuncias por peculado, arbitrariedades judiciales y relaciones espurias entre el empresariado y los poderes estatales, muy comunes en nuestra propia realidad política, como parte de un esquema paraestatal que se las arregla para funcionar cualquiera sea el gobernante de turno. Como las causas judiciales que la inspiraron han tenido enormes repercusiones dentro y fuera de Brasil, los productores consideraron necesaria una segunda parte de “El mecanismo”, que Netflix ya puso a disposición de sus usuarios, tal como lo anuncian con bombos y platillos ni bien uno ingresa a la aplicación.

Y así como estas series se aproximaron a las cuestiones polémicas apelando con mayor o menor intensidad a las herramientas de la ficción argumental, tal vez estaba faltando un producto audiovisual que fluyera desde el streaming con un apego directo a lo que sucede en la realidad. Como seguimos enfrascados en nuestros asuntos pensando que vivimos aislados del mundo, quizás necesitábamos un documental que pusiera frente a nuestros ojos cuánto de frustración y desengaño experimentan los ciudadanos estadounidenses ante el sistema representantivo y qué parecido es ese sentimiento al que manifiestan muchos argentinos cuando se los consulta por las opciones electorales que se les presentan.

“Knock Down the House” se llama este filme de menos de una hora y media que figura entre los estrenos de mayo en Netflix y que sigue la candidatura de Alexandria Ocasio-Cortez, una chica de 28 años nacida en el Bronx que se presentó el año pasado en las primarias del partido Demócrata para desbancar a un congresista que llevaba casi dos décadas en su banca. Al amparo de un movimiento llamado Democratic Socialists of America, que se propone llevar gente común a ocupar escaños, Ocasio-Cortez se ha convertido en una referente del progresismo en los Estados Unidos.

A la par de la campaña de esta emergente figura política, el documental sigue la trayectoria de otras candidatas que iban tras el mismo objetivo en otros lugares, aunque con suerte diversa. No se pueden obviar las similitudes entre algunos argumentos de estas postulantes al Congreso con los que esgrimían aquellos que en su momento se identificaron por aquí con el “que se vayan todos” y apostaron por nuevas formas de hacer política. Lo más complicado, como hemos comprobado en esa experiencia, no es proponer un camino distinto, sino sostenerlo en el tiempo, y no caer en ese aislamiento que afecta como epidemia a la clase dirigente, sin reparar en cuáles fueron las nobles motivaciones que los llevaron a la militancia en sus inicios.



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