Dilema de Alternativa Federal: morder o no anzuelo F-F

La ex presidenta movió primero en la interna nacional peronista y dejó en una posición incómoda al PJ no-K. Dentro de los socios fundadores de la tercera vía, conviven dos tesis: seguir la construcción que termine con la polarización; o forjar la unidad y conciliar con el cristinismo.



Por Yanina Soria
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La jugada de altísimo impacto nacional el fin de semana y la habilidad de la ex presidenta para ocupar la centralidad de la política argentina, obligó a reaccionar al peronismo de centro, como les gusta definirse a quienes integran Alternativa Federal (AF).
El embrionario espacio político que pretende convertirse en una tercera vía electoral entre los extremos marcados por el macrismo y el kirchnerismo de cara a las nacionales, debió abandonar el letargo en el que se encontraba para activarse y subirse a la carrera contra reloj.

Aunque para el arte de la política, un mes es demasiado para las negociaciones, el plazo fatal es el 22 de junio, día en que hay que presentar las candidaturas, por lo cual en verdad el margen para estirar las especulaciones y trabajar sobre escenarios hipotéticos, se achica.

La líder de Unidad Ciudadana sorprendió el sábado a la mañana moviendo la primera ficha en el tablero peronista con una jugada que ni los propios se la veían venir: ser precandidata a vice presidenta secundando a Alberto Fernández, hasta hace no mucho, un ferviente anti cristinista.

Conocida la bomba política del fin de semana, los teléfonos entre los peronistas federales y sus principales socios no pararon de sonar, hubo comunicaciones cruzadas y una sola certeza: hay que apurar la foto de la familia PJ no K como signo de vitalidad política de AF y de unidad. Claro que, aunque hayan pasado 72 horas recién, el escenario ya no es el mismo.

La primereada de Cristina Fernández de Kirchner sacudió el tablero interno del PJ nacional y dejó recalculando a muchos de sus dirigentes que, aparentemente, ya no se ubican tan claramente el lado del mapa en que estaban.

Por caso, muchos gobernadores que fueron parte de la última foto de Alternativa Federal -allá por diciembre de 2018- ratificando por entonces su pertenencia a ese nuevo nucleo peronista, durante el fin de semana no sólo celebraron la decisión de los Fernández de romper el hielo y salir ya a la cancha sino que reclamaron la unidad de todo el justicialismo. Entre ellos, Gustavo Bordet (Entre Ríos), Sergio Casas (La Rioja), Juan Manzur (Tucumán), Domingo Peppo (Chaco), Gerardo Zamora (Santiago del Estero) y Rosana Bertone (Tierra del Fuego).

Este reacomodamiento de quienes aportan la territorialidad a la línea nacional fundada por el cordobés Juan Schiaretti; el líder del Frente Renovador, Sergio Massa; el salteño Juan Manuel Utrubey; y el senador Miguel Ángel Pichetto, es parte de la agenda que convocará esta semana al grupo de los cuatro ampliado.

Aunque con versiones cruzadas respecto al día y el lugar, todo indica que será en Capital Federal, se sabe que, a instancias del cordobés Schiaretti, habrá una nueva cumbre.

Con el respaldo del 57 por ciento de los votos cosechados hace apenas una semana en Córdoba, las acciones de Schiaretti dentro del armado nacional de esta tercera vía, picaron en punta. Su liderazgo como hombre del interior y como el peronista con mayor poder territorial, sumado a la auto exclusión para ser uno de los precandidatos presidenciales, ratifican al cordobés como uno de los hombres claves dentro de AF. Por eso, todos lo miran y esperan sus pasos para ordenar ese tercer carril.

Incluso, muchos, sostienen que la maniobra política de la ex presidente es una consecuencia directa del poder acumulado por Schiaretti en los últimos días.

Lo cierto es que a la reunión de AF que podría tener lugar el próximo miércoles, además del cordobés, Urtubey, Massa y Pichetto, se espera la presencia de Roberto Lavagna. El santafesino Miguel Lifstchitz, socio de Schiaretti en Córdoba, es quien hace de intermediario e intentará lograr esa foto que, en la práctica, significaría que el ex ministro de Economía acepta los términos puestos por los peronistas federales para la competencia, las PASO como herramienta de definición de nombres.

Sin embargo, ese no será el punto central de la agenda de AF. Es que en las entrañas de de dicho esquema radican dos posturas distintas: la que promueve la necesidad de sostener una oferta electoral propia que ponga fin a la polarización entre el cristinismo y el macrismo, ampliando el espacio hacia el progresismo y el radicalismo desencantado con Cambiemo, tesis que abona Schiaretti; o la que sostiene la necesidad de crear un frente amplio unificando todas las vertientes del PJ, es decir, conciliando con CFK. Una teoría en la que pareciera estar más cómodo Sergio Massa.

De hecho, tras el lanzamiento de su precandidatura el propio Alberto Fernández dijo que las puertas de ese espacio están abiertas para el tigrense quien, por ahora, sólo ratificó su voluntad de ser candidato a presidente. El líder del Frente Renovador es clave en el engranaje de AF por su peso político en provincia de Buenos Aires, de allí que su decisión será vital en uno u otro lado.

Un poco más contundente fueron los últimos dichos de Schiaretti: “Estamos trabajando en la construcción de una Alternativa Federal y esta construcción va a tener una representación en las próximas elecciones presidenciales”.

La jugada de CFK empujó a los peronistas federales frente a un gran dilema: morder o no del anzuelo de la fórmula F-F.

Ese es el gran desafío al que se enfrentan los alternativos ahora. De un lado de la mesa las cartas ya están echadas, ahora resta ver cómo jugará el otro lado del peronismo.



1 Comentario

  1. jajajajajajajajaajj me parece a mi o el gringo ira detras de ls tribus k?? jajajajajajajajajajja con cara de poker quedo el gerente de mauri q ocupa la casa de trejo jajajaj

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