Diez días que estremecerán al peronismo

El período que media entre el 12 y el 22 de mayo será recordado, parafraseando la clásica obra de John Reed sobre la revolución bolchevique, como los diez días que estremecieron al peronismo.

Pablo Esteban Dávila

El período que media entre el 12 y el 22 de mayo será recordado, parafraseando la clásica obra de John Reed sobre la revolución bolchevique, como los diez días que estremecieron al peronismo.
No es una exageración. A la categórica victoria de Juan Schiaretti en Córdoba se sucedió, casi una semana después, el anuncio de Cristina postulando a Alberto Fernández como cabeza de una fórmula que la tendrá como vice, en tanto que, el próximo miércoles, se reuniría la plana mayor de Alternativa Federal para decidir el curso de acción a seguir. El martes, entretanto, la expresidenta deberá sentarse en el banquillo de los acusados en el primero juicio oral y público por supuestos delitos de corrupción en su gestión.
No hay dudas que el triunfo del gobernador cordobés fue el catalizador de la sorpresiva decisión de la expresidenta. Con más de cuarenta puntos de diferencia sobre Mario Negri, Schiaretti se consolidó como uno de los referentes indiscutibles del peronismo nacional y el armador de su vertiente federal. Era necesario, por lo tanto, generar una iniciativa lo suficientemente disruptiva como para que los efectos de la onda mediterránea se difuminasen cuanto antes.
Debe reconocerse que, en buena medida, lo ha logrado. Tras la postulación presidencial de Fernández no hay otro tema que se discuta en la extendida interna justicialista. En el cónclave de los federales será este el tema excluyente. Schiaretti deberá extremar sus dotes de persuasión para lograr que Sergio Massa, Juan Manuel Urtubey y Miguel Ángel Pichetto (¿tal vez Roberto Lavagna?) no se distraigan frente a este acontecimiento y, de ser posible, articular un golpe de efecto de similar intensidad.
No le será fácil. La jugada kirchnerista puede que no salga bien, pero descansa sobre supuestos estratégicos que han sido cuidadosamente ponderados. El primero es que Cristina no gana por sí sola el ballotage frente a Macri. Su nivel de rechazo sigue siendo alto y todo indica que no cederá lo suficiente como para ganar. En este sentido se imagina que, con el concurso del señor Fernández, podrá romper el cerco que la opinión pública ha tendida en torno a su figura. Si el exjefe de gabinete sumase 6 o 7 puntos a los 30 y pico que ella cuenta como incondicionales, habrá dado un gran paso para regresar al poder.
El otro aspecto que se ha tenido en cuenta es la interna del PJ. El “renunciamiento” de la expresidente -algo que, por supuesto, no es tal- es una señal sobre que la Cristina autoritaria y endogámica ha dado lugar a una líder empática y reflexiva. Aunque esto no engaña a quienes ya la han sindicado como alguien fuera del justicialismo (Schiaretti entre ellos), otros están dispuestos a creer que la metamorfosis efectivamente se ha producido.
No es menor el hecho, dentro de esta línea, que connotados dirigentes hayan celebrado la constitución de esta extraña fórmula disruptiva como un momento fundacional. Felipe Solá, Agustín Rossi y los gobernadores Juan Manzur, Rosana Bertone y Gustavo Bordet se han inscripto dentro de la corriente celebratoria. Para ellos, el nominal paso al costado de la expresidenta es un gesto de grandeza que invita a la unidad del peronismo.
Sin embargo, por más estrategia que exista detrás de la maniobra, puede que el núcleo de esta movida se encuentre equivocado. Es central, en este aspecto, reflexionar sobre si es correcto asumir que la Fórmula Fernández – Fernández logra disimular los anteriores pecados del kirchnerismo.
Es dudoso que así sea. Alberto Fernández es un relativo desconocido para la opinión pública que osciló entre la derecha de Domingo Cavallo y el progresismo trucho de los Kirchner. Tampoco es un secreto que, entre 2008 y una imprecisa fecha un par de años atrás, fue uno de los críticos más incisivos de Cristina, acusándola de haber traicionado el legado de su esposo Néstor. Hay innumerables videos que dan fe de aquella versión iconoclasta, aparentemente indultada por ella a desde el sábado pasado. Además, es imposible de soslayar el pecado original de su candidatura: fue nominado por su segunda, contrariando las más elementales leyes del poder.
Esto significa que es improbable que el público se coma el caramelito sin hacer preguntas incómodas. ¿Quién mandaría en un eventual gobierno de esta fórmula tan particular? ¿Él o ella? ¿No sobrevendría, acaso y a los pocos meses, una crisis de mando? Los antecedentes no ayudan. Cristina nunca compartió ni delegó el poder. Incluso en las fronteras psicológicas del suicidio, hizo todo lo posible para que Daniel Scioli perdiese cuanto voto moderado pudiera haber tenido durante la campaña presidencial de 2015. Recién en la segunda vuelta, cuando todo indicaba que Mauricio Macri lo vencería, le soltó la mano para que el bonaerense pudiera desplegar sus propios argumentos. Su magnanimidad llegó demasiado tarde, cuando la suerte estaba echada.
Esto es lo que piensa el macrismo, es decir, que todo esto se trata de una mascarada. Peronismo en estado puro. Fernández es Fernández, es decir, Fernández al cuadrado. La dupla Marcos Peña – Durán Barba ya hace cálculos sobre los flancos débiles que esta nominación deja expuestos. No sólo porque la sombra de Cristina será insoslayable desde el preciso momento en que se oficialicen las candidaturas, sino porque la amenaza de un presidente títere podrá ser blandida eficazmente como un argumento a favor de la reelección de Macri. Bastará batir el parche sobre la trágica parodia de Cámpora o el más reciente comisariato de Carlos Zaninni sobre Scioli para reparar en la potencial cornucopia de temores que podrían generarse desde las usinas oficialistas. Tampoco sería extraño que algún analista recordara que Vladimir Putin fungió como primer ministro del desconocido Dmitri Medvédev entre 2008 y 2012 para no quedar expuesto al debate de una reforma constitucional.
Para mejorar la perspectiva de la Casa Rosada es posible propagar la idea, sin que pueda ser acusada de mendaz, de que Fernández ha dejado de ser el moderado que Cristina suponía que era. Sus recientes declaraciones sobre que “algún día (los jueces) Ercolini, Bonadio, Irurzun, Hornos y Gemignani van a tener que explicar las barrabasadas que escribieron para cumplir con el poder de turno” son suficientemente ilustrativas sobre los límites de su pensamiento republicano, más cercano al del otro Fernández (Aníbal) que al de, por ejemplo, Rafael Bielsa. Incluso también podría especularse con que, luego de las PASO, el ungido renunciase a favor de su mentora que, según la ley, debería reemplazarlo de cara a las elecciones de octubre. Todo es posible de imaginar (y de ser trasmitido con verosimilitud) cuando de experimentos peronistas se trata, especialmente en estos diez días que lo estremcerán como nunca.



3 Comentarios

  1. jajajajajajajajjajajajjaja 9 derrotas al hilo…santiago del estero tucuman entre rios chaco ya estan adentro…santa fe tb…massa se quedo sin gente q le lleve votos..lavagna no quiere ir a las paso y sin paso el pj le cerrara las puertas…pichetto es un don nadie..ni hablar de urtubey..en octubre tiene q poner diputados nacionales y al gringo no le quedo ni una sola figura atrayente…el cierre de listas es dentro de un mes…y cordoba de nuevo vendra con sorpresas…te imaginas q en agosto les gane fernandez-fernandez en cordoba a la lista del gringo?? jajajajajajajaja chau schiaretti…pierde todo credito politico de cara al futuro…y empezara el nuevo periodo con una interna feroz…o se pone detras o pierde todo jejejejeje

  2. Pésima nota. Solo se ocupa de cuestiones anecdóticas e intracendentes mas propias de una «vieja chismosa» que de una analista político. Se olvida el comentarista de las grandes cuestiones estratégicas que necesita resolver el pais, esto es la construcción de un gran frente para cambiar el modelo de recesión, corruptela del mismo presidente, endeudamiento en dólares para gasto corriente, desempleo y exclusión del Macrismo. En ese contexto debe ser colocado el paso dado por Cristina cuyo gobierno fue el único que «desendeudó» al pais, recuperó el poder adquisitivo del salario, y creó emprendimiento científicos-tecnológicos notables como el ARSAT. No hay que olvidarlo.

Dejar respuesta