K cordobeses: entre la incertidumbre y la reconciliación

Luego de bajar la lista propia y votar por Schiaretti, ahora aguardan definiciones nacionales con posibilidad de offside. Caricias al electorado cordobés con la mira puesta en octubre.



Por Bettina Marengo

Lugar incierto si los hay el del kirchnerismo cordobés por estos días. E incómodo. Aguardan definiciones políticas en las que no pueden participar ni operar, y finalmente no saben si tendrán algún lugar expectable en las lista de candidatos a diputados nacionales, que es la partida política que se viene junto a las presidenciales de octubre.
Cuando el Instituto Patria ordenó bajar la lista local de candidatos provinciales para las elecciones del pasado 12 de mayo, en el marco de la estrategia nacional de Unidad Ciudadana y de la ex presidenta Cristina Kirchner, algunos preconizaron que el espacio K cordobés había desaparecido como se lo conocía hasta entonces. Cuando luego, pocos días antes de los comicios, el propio Máximo Kirchner pidió a la militancia votar la reelección de Juan Schiaretti, con el objetivo de ser -en algún punto- copartícipes del triunfo contundente del PJ Córdoba sobre las dos listas de Cambiemos, la previsión se consolidó.
Algunos, como la referente cordobesa de La Cámpora, la diputada nacional Gabriela Estévez, y el legislador provincial Martín Fresneda, visibilizaron su decisión de alinearse electoralmente con Hacemos por Córdoba. De hecho, la agrupación que lidera a nivel nacional Máximo Kirchner trabajó durante la campaña junto al PJ Capital, fundamentalmente con actividades en territorio. Pablo Carro, el diputado nacional que encabezó la malograda lista de Córdoba Ciudadana, se mostró muy cauteloso y sostuvo a Alfil que él no le diría a nadie por quién tenía que votar en la provincial. Entre los partidos políticos que integran el espacio, el Solidario y Nuevo Encuentro llamaron a no votar por Schiaretti, al igual que las agrupaciones organizadas en el Consejo de Organizaciones de Unidad Ciudadana Córdoba.
Fresneda dijo en una nota con Cadena 3 que el voto kirchnerista no acompañó linealmente a HPC, pero los números indican que gran parte del 17% que hace cuatro años votó a Eduardo Accastello como gobernador y del 10% que logró Carro en las legislativas de 2017, integra el 54% que el domingo obtuvo Schiaretti (como también lo integra parte del 48% que apoyó la lista legislativa de Cambiemos encabezada por Héctor Baldassi en 2017)
Luego del gesto político de Cristina para allanarle lo más posible el triunfo al cordobés, el discurso posvictoria del reelecto gobernador no fue el esperado, aunque en La Cámpora agradecen que no haya hecho un lanzamiento nacional de Alternativa Federal, ni haya permitido visitas de precandidatos del espacio. Schiaretti confirmó la pertenencia del PJ Córdoba al “peronismo federal, democrático y republicano”, habló de posiciones “moderadas” y fustigó la “grieta”. De unidad peronista nacional, nada. En cualquier caso, tuvo palabras más próximas al léxico macrista que al kirchnerista, con excepción del rol distribuidor y compensador del Estado.
Al borde del offside, los K cordobeses analizan el escenario.
“Fue acertada la decisión de votar al peronismo porque era necesario mostrar una deslegitimación de Cambiemos y una derrota de su candidato Mario Negri, y eso se logró”, arrancó un analista K, y agregó que se esperaba esa línea afín al peronismo federal de parte de Schiaretti. “Si bien no era el mensaje que nesitabamos, fue mucho menos confrontativo con Cristina que el que dio en las elecciones legislativas de 2017, cuando fue explícitamente anti K”, indicó la fuente. En 2017, con Schiaretti como el gobernador con mejor dialogo con Macri, Unión por Córdoba cayó derrotado ante Cambiemos por 18 puntos de diferencia.

Con la mira en octubre
Además de la derrota provincial de Cambiemos (que no habría que proyectar directamente a las elecciones nacionales, con un Mauricio Macri en 35 puntos en Córdoba y conservando alta su imagen personal), parte del kirchnerismo local considera que el gesto de bajar la lista y votar al candidato del oficialismo fue importante para lograr la “reconciliación” con el cordobés medio anti K.
“Hay que leer el proceso como un mensaje destinado al votante y a las segundas líneas, no tanto a Schiaretti”, señaló una fuente que tiene contacto con el Instituto Patria. “Una actitud de reconciliación con el votante y la dirigencia territorial”, reafirmó. La mención aplica al divorcio entre los cordobeses y el kirchnerismo, que se agigantó en 2008, con el lockout del campo por las retenciones a las exportaciones agrícolas, y que tuvo su punto de mayor tensión con el levantamiento policial de diciembre de 2013, siendo gobernador el fallecido José Manuel de la Sota, cuando la Nación no colaboró para evitar el caos, enviado por ejemplo la Gendarmería.
Se trata de una jugada tendiente a las elecciones de octubre. Si como todo indica, el peronismo a dividido en dos opciones para enfrentar a Macri, el kircherismo apuntará a sopar votos peronistas por encima de la voluntad y la lista que apadrine Schiaretti, sobre todo trabajando con intendentes “que seguro se acuerdan lo bien que les iba cuando Cristina era presidenta”, señaló un dirigente.
Ayer el gobernador le bajó el precio a Cristina, que desde Unidad Ciudadana y el PJ nacional le hace señales de humo (y verbales) al cordobés para que se sume al espacio “de unidad”. Schiaretti dijo que “atendería” a la ex mandataria si lo llama, como atiende “a todo el mundo”. “Atiendo a todo el mundo, es de mala educación no atender y no guardo rencor ni tengo problemas con nadie. Siempre seré un muchacho de barrio. No me peleo con nadie, ni siquiera con los que me balearon cuando era dirigente estudiantil”, se explayó en el programa El show de la mañana que se emite por Canal 12.



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