El que revisa, encuentra

Sobre los indicios que daban cuenta del rol que había cumplido Yoko Ono durante la grabación del disco “Imagine” de John Lennon, el director Michael Epstein reelabora un relato oficial al que se creía inconmovible. Y lo plasma en “Above Us Only Sky”, un documental disponible en Netflix.



Por J.C. Maraddón
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A veces, da toda la impresión de que no queda más nada para decir sobre un acontecimiento histórico; de que se trata de un tema agotado, tanto por lo que se ha escrito como lo que se ha puesto a disposición del público en fílmico. Se han escuchado los testimonios pertinentes, se han escarbado los archivos y se ha vertido todo tipo de opiniones hasta analizar las aristas más filosas de esa cuestión que tuvo la suficiente repercusión como para transformarse en un objeto de interés para la posteridad. Sin embargo, nadie puede asegurar que en el futuro no vaya a surgir algo que permita corregir esas páginas que se creían definitivas.
Para la crítica cultural, hasta no hace mucho era imposible dudar de que, entre la extensa obra que nos había legado John Lennon, correspondía resaltar la canción “Imagine”, que había sido compuesta por el ex beatle al momento de grabar su segundo disco. El documental que registraba la grabación del álbum de igual nombre y otro filme testimonial estrenado en 1988 habían desarrollado en extenso el proceso creativo por el que Lennon dio a luz esas canciones. Así que no cabían demasiadas esperanzas de que pudiera quedar algún flanco sin cubrir sobre ese tema.
Pero más recientemente tomó trascendencia una versión que en su momento no había sido considerada pertinente. Y es que los prejuicios que existían contra Yoko Ono (a la que se señaló durante décadas como una especie de intrusa que había cooptado a Lennon y lo había separado de los Beatles) no permitían que se creyera factible la posibilidad de una intervención activa de la artista japonesa en la confección del material publicado por su marido. En 2017, contra toda aquella inveterada misoginia beatle, la National Music Publishers’ Association estadounidense reconoció a Yoko Ono como coautora de “Imagine”. Y la historia tuvo que ser reescrita.
Las pruebas presentadas fueron irrefutables, porque se remontan a 1964, cuando Yoko no conocía a John y militaba en el arte conceptual, fluctuando entre la escena cultural de Tokyo y la de Nueva York. En ese año, ella editó su libro “Grapefruit” (Pomelo), donde en una concatenación de aforismos agrupados en capítulos brindaba su particular visión sobre la vanguardia artística de la época. Lo que inspiraría a Lennon varios años después, cuando tomase contacto con ella y con “Grapefruit”, sería el inicio de algunos de esos párrafos, que instaban al lector a “imaginar” cosas, de la misma manera que lo hace la archiconocida canción.
Sobre esa pista y sobre otros indicios que daban cuenta de la importancia que había tenido Yoko Ono durante la grabación del disco “Imagine”, el director Michael Epstein se propuso construir una revisión de ese relato oficial al que se creía inconmovible. Con la ayuda de evidencias que estaban dentro del material en bruto filmado en 1971, más el aporte como testigos directos de los sobrevivientes de aquellos días felices, el documental “Above Us Only Sky”, disponible desde este mes en Netflix, es mucho más que una reivindicación de Yoko y de su rol como mentora de algunas piezas sonoras adjudicadas sólo a John.
En alrededor de 90 minutos, la película pone en contacto aquel periodo de rebelión juvenil y activismo pacifista, con este presente en que la perspectiva de género inspira a quienes pretenden abordar el pasado con una mirada distinta. Y, en simultáneo, pinta un fresco sobre esa etapa de resaca existencial que acompañó el colapso de la carrera de la primera banda de rock que alcanzó la popularidad planetaria. Cuando el sueño terminó, Lennon encontró en Yoko no una musa inspiradora, sino una auténtica compañera de aventuras.



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