Sumadas, las dos listas de Cambiemos retenían municipiom

Luis Juez (19,91 %) y Rodrigo de Loredo (17,75 %) totalizan 37,66 % contra 36,87 % de Llaryora.



Por Gabriel Osman

Aunque se trate de un contrafáctico, con todo lo opinable que tiene este tipo de ucronías, es un ensayo de opinión atendible en política, más tratándose de una alianza electoral reciente que se quebró hace apenas dos meses: si en vez de dos listas, Cambiemos hubiera ido en una sola boleta y con un solo candidato a la Intendencia, hubiera retenido el gobierno municipal, aunque la Gobernación igual hubiera quedado lejos, por la buena gestión del gobierno de Schiaretti y su notable obra pública.
Luis Juez y su boleta con el sello de la fracción Córdoba Cambia logró el 19,91 % y Rodrigo de Loredo con la marca UCR, el 17,75 %, lo que totaliza 37,66 % contra 36,87% del peronista Martín Llaryora (Hacemos Por Córdoba).
Se trata de aritmética básica y es cierto. Porque también podría decirse que más adicionables eran los dos tramos de Cambiemos si no hubiera estado en uno de ellos Luis Juez, el mayor enemigo público de Mario Negri, vituperado hasta la calumnia porque no quiso ir en una alianza con él en 2007 (de candidato a vice, claro).
Hubiera sido un resultado razonable atento a que la obra pública de la Municipalidad es superior a la de Germán Kammerath y a la de Daniel Giacomino. E incluso a la del propio Juez, si se ponen ambas administraciones en sus respectivos contextos macroeconómicos. En la gestión del ideólogo del “fin del choreo” (2003-2007), el país crecía a tasas chinas y los recursos fiscales también, en las antípodas de estos tiempos de recesión y estancamiento. Y eso sin contar la malversación de recursos en su gestión y en las sucesivas por la casi duplicación de la planta de empleados municipales del fundador del Frente Cívico.
Igual, la gestión de Mestre no terminó el12 de mayo. Quedan siete largos meses, importantes para su futuro político si es que se recupera del fuerte porrazo que sufrió el domingo. Tiene obras que todavía debe terminar, entre otras, la más importante, que es la inauguración del nudo vial bajo nivel de Plaza España; debe entregar en orden servicios esenciales como el transporte urbano y la recolección de residuos. Con beneficio de inventario, se sabrá la calidad de su administración, pero aun sin detalles finos ni cómo será el epílogo, parecería haber sido mejor administrador que gestor y constructor político. Como hacedor no le empardó ni por lejos a su padre, Ramón Bautista Mestre, pero ha tenido defectos parecidos como armador y negociador. Si su candidato a la Intendencia era su hermano Diego, pareciera ser que su capacidad asociativa no va más allá de su árbol genealógico.
En un balance final no debería descartarse como aporte a la ciudad que jubiló a dos depredadores del erario municipal: Rubén Daniele, ya ex secretario general del Suoem, y el propio Juez, confinado como muestran las dos últimas elecciones (2015, el 16 % y 2019, el 19,9%) a jugar roles de reparto en la política cordobesa.



Dejar respuesta