Aciertos y errores no forzados del 12-M

Bien puede alegarse que es fácil apuntar errores con el diario del lunes. Aun así, también es un ejercicio valioso. Entre los principales cabe mencionar la falta de tino de Mario Negri para elegir (o aceptar) a sus aliados.



Por Felipe Osman

Una conocida máxima popular enuncia que la victoria no necesita de las explicaciones que sólo la derrota exige. Esto no significa que un triunfo no esté fundado en un complejo entramado de razones y circunstancias, sino sólo que no existe la necesidad política de desentrañarlo y ofrecerlo. La derrota, por su parte, sí ‘debe’ ser explicada. Sí debe responderse por el fracaso. Y parte de las causas que explican una derrota deben necesariamente buscarse entre las que favorecieron la victoria del adversario.
Así las cosas, vale repasar ahora “con el diario del lunes” cuáles fueron los principales aciertos y errores que llevaron a Cambiemos -o sus componentes- a la derrota y a su principal adversario, el peronismo, a una arrasadora victoria.
Al margen de los ya conocidos méritos de la gestión de Juan Schiaretti, con un enorme plan de obra pública ejecutada (y en ejecución) como principal activo, el peronismo sumó a este ‘capital inicial’ una destreza política de la que Cambiemos careció por completo.
Desde El Panal, los líderes del justicialismo cordobés impulsaron una reforma política para alentar la postulación de pequeños sellos que, sin la concesión de la doble candidatura (ejecutiva y legislativa) ni los mayores recursos para la campaña electoral que la Provincia garantizó, seguramente hubieran cedido hacia la atracción que entonces producía la masa crítica de Cambiemos.
Además, los popes de lo que entonces era Unión por Córdoba decidieron adelantar hasta mayo las elecciones provinciales. Las razones no eran difíciles de comprender. En primer lugar, el peronismo acortó los tiempos para que Cambiemos resolviera sus disputas internas, que más tarde llevarían a la implosión de la alianza UCR-PRO en Córdoba.
En segundo término, también resumió los plazos con lo que contaba el Gobierno Nacional para mostrar un repunte de los indicadores económicos, el mentado “efecto rebote”. Por estos días -dicen- las variables macro empezarían a mostrar una reacción en el electrocardiograma que Nicolás Dujovne lee cada mañana. Si así fuera, el sentido de la oportunidad de Schiaretti para situar los comicios cordobeses no podría haber sido más certero.
Pero más allá de los aciertos del justicialismo merecen un apartado importante, tal vez principal, los errores de Cambiemos, en contra de quién conspiró mayoritariamente la propia torpeza.
Los directores de orquesta del PRO en Buenos Aires se inmiscuyeron en la Casa Radical y quisieron dirimir ellos mismos, a fuerza de presiones, la interna de la UCR cordobesa. El resultado es largamente conocido: el fin de Cambiemos Córdoba y su división ente Córdoba Cambia y el radicalismo.
En el camino, el PRO cometió otro craso error. Presionó a Ramón Mestre para que situara las elecciones municipales junto a las provinciales, sospechando que el intendente no trabajaría por una entonces hipotética candidatura única de Mario Negri a la Gobernación si despegaba los comicios capitalinos. Esto tuvo el efecto de ‘enganchar’ a Martín Llaryora a la gran locomotora del peronismo cordobés, el actual gobernador, que terminó traccionando al sanfrancisqueño y apuntaló su llegada al Palacio 6 de Julio.
Más tarde, con la alianza UCR-PRO disuelta en Córdoba, cada uno de los candidatos a la Gobernación tuvo sus propias fallas.
Mario Negri, el candidato de la Casa Rosada, eligió (o aceptó) flanquearse de dos figuras imposibles de digerir para el radicalismo: Héctor Baldassi y Luis Juez.
En política -dicen, los que saben- cualquier alianza que garantice el triunfo es aceptable. Puede coincidirse con esto o no en término de ética, pero su precisión en términos de praxis es incuestionable. El problema no es que Negri no haya tenido reparo en aceptar en su fórmula a un Baldassi cuestionado por el radicalismo, y tal vez ni siquiera lo sea que haya decidido incluir en su lista a un Luis Juez que le ha acusado a él mismo de aceptar dadivas del peronismo para no tejer una alianza con el Frente Cívico en el pasado. El problema es que tales concesiones que hacen en pos de la victoria, y Negri cayó por 36 puntos contra el PJ, que cosechó más del triple de votos que su lista.
Mestre, por su lado, también cometió un error no forzado en el capítulo de las alianzas, aunque uno de índole interna en términos de política partidaria. El intendente eligió como su candidato a intendente a Rodrigo de Loredo, un dirigente joven, expectable, y con un paso favorable por Arsat.
De Loredo logró más votos que el propio Mestre en Córdoba capital, y esta elección lo posicionó dentro del radicalismo. El actual jefe del radicalismo, que también quedó muy abajo del peronismo en los resultados, posicionó a quién en el futuro puede ser un importante competidor.



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