El triunfo de Schiaretti, un oasis político perfecto

El gobernador fue reelecto con el 54% de los votos y mejoró en casi 20 puntos su voto en la Capital, logró el triunfo de su candidato a intendente en la difícil ciudad de Córdoba y tendrá 51 legisladores propios, incluidos 25 departamentales.

Por Bettina Marengo

El gobernador Juan Schiaretti retuvo y amplió su poder en la provincia al lograr su reelección con el 54% de los votos, uno de los más altos porcentajes en la historia de las elecciones cordobesas y un número inédito para tratarse de un tercer mandato. Un mix de errores ajenos y méritos propios explica el resultado.
Al frente del peronismo cordobés, en el debut de la coalición Hacemos por Córdoba, el mandatario fue el factótum del triunfo de Martín Llaryora en las elecciones para intendente de la ciudad de Córdoba, donde por primera vez desde 1973 gobernará un dirigente del peronismo. La Capital es la frutilla del postre de las ciudades ya gobernadas por el PJ, como Río Cuarto, Villa María, San Francisco (retuvo ayer Ignacio García Aresca), Alta Gracia, y Cruz del Eje (retuvo ayer Claudio Farías). Villa Carlos Paz y Río Tercero tienen intendentes aliados al oficialismo provincial.
Hacemos por Córdoba ganó las bancas de 24 departamentos provinciales, lo que sumado a los 26 lugares que se adjudicó de la lista sábana, trasmutará en el manejo de más de dos tercios de la Legislatura unicameral.
Se trata de un récord para la historia electoral de Unión por Córdoba, el ancestro de Hacemos por Córdoba, y del propio Schiaretti, que hace cuatro años le ganó a Aguad por una diferencia de siete puntos (40 a 33) y hace ocho derrotó a Luis Juez por 17 mil votos. Ayer la distancia con el segundo inmediato, el candidato de Cambiemos Mario Negri, fue de 37 puntos. Y con el tercero, Ramón Mestre, trepó a 44 puntos.
Aunque en política todo escenario es transitorio, podría decirse que el gobernador tiene un marco perfecto. La suma del poder partidario por la muerte de José Manuel de la Sota, la oposición de Cambiemos partida en dos y niveles de imagen personal superlativos, son parte de ese combo. Sin embargo, la jornada de ayer se inscribe en la seguidilla de triunfos oficialistas y de derrotas de los candidatos de Cambiemos en los comicios provinciales y en las Paso celebrados en distintas provincias en lo que va del calendario electoral.
El oficialismo arrasó en todos los departamentos, pero el voto en Capital, donde reside el 38% del padrón electoral, fue una de las claves del triunfo. En la ciudad de Córdoba a Schiaretti lo votó el 50% mientras que a Martín Llaryora, su candidato a intendente, lo eligió el 36% de los que fueron a votar. Es una distancia de catorce punto porcentuales que indica que hubo corte de boleta en detrimento del intendente electo. Hace cuatro años, el actual gobernador sacó el 31% en la ciudad de Córdoba, veinte puntos menos que ayer. “Cemento e inversión social”, dicen en el PJ capitalino, en alusión a la obra pública del gobierno y a los profusos planes sociales puestos en marcha, para explicar los resultados.
Consecuencia directa de la doble lista de Cambiemos, el PJ se impuso en 25 departamentos, incluso en aquellos considerados ásperos como Río Primero, Totoral y General Roca. Junto a las bancas por Roque Sáenz Peña, Cruz del Eje, Punilla y Capital, habían sido ganadas por la UCR en 2015 y ahora arrebatadas por el oficialismo. En algunos departamentos los resultados fueron muy holgados, como Minas, San Javier, San Alberto, Cruz del Eje, Rio Seco, Sobremonte, Tulumba e Ischilín.
Además, Schiaretti ganó en la mayoría de las elecciones de las ciudades del interior provincial, con altos porcentajes en Río Cuarto, Villa María, Villa Carlos Paz, San Francisco, Alta Gracia, Río Tercero, Jesús María, La Calera, Villa Dolores, Cruz del Eje, Marcos Juárez, Bell Ville, Río Segundo, Laboulaye, Cosquín, La Falda, entre otras.

Local pero no tanto
Con todo el país esperando su mensaje, Schiaretti despegó su performance provincial de las elecciones presidenciales que se realizarán en octubre, pero al mismo tiempo dio varias señales políticas. En primer lugar, hizo primar el factor cordobés y circunscribió el triunfo al ámbito provincial. En segundo lugar, afirmó que “se equivocan” quienes sacan “conclusiones apresuradas” sobre abultado triunfo y las trasladan al orden nacional. Pero en un elíptico guiño al presidente Mauricio Macri, a quien muchos le dedican la derrota de Negri y Mestre, afirmó que “los cordobeses pueden elegir diferente en cada elección”. De cualquier manera, el reelecto mandatario sostuvo que el PJ cordobés integra “el peronismo federal, democrático y republicano” y consideró que “no hay república sin peronismo y no habrá peronismo si no es republicano”. En ese sentido, se autodenominó “moderado” y repudió “la grieta que sirve para ganar pero no para gobernar”.
En los veinte minutos del discurso que dio en el Quorum, Schiaretti ratificó el decálogo de su modelo de gobierno y paneó su ideario político. Tuvo palabras para el campo, los empresarios, para el equilibro fiscal, los trabajadores formales y de la economía popular, las mujeres, el rol del Estado, los militares (recordó su grado de subteniente de reserva obtenido en el Liceo Militar Córdoba), los desaparecidos, De la Sota, los pueblos del interior. El reelecto gobernador no dijo una palabra sobre su salud, pero fue Vigo la encargada de desmentir enfáticamente las versiones sobre su salud y una supuesta intervención quirúrgica en el exterior. La esposa de Schiaretti, diputada nacional y elegida legisladora por el departamento Capital tenía previsto desde temprano mencionar el tema en el mensaje nocturno y así lo hizo. “Vinieron a plantear la infamia, la injuria y la mentira, sobre todo con la salud del gobernador, diciendo cosas que no son verdad. Juan está más firme que nunca”, sostuvo, cuando ya todo era festejo en el bunker oficialista.