Relación Juez-Cambiemos se extinguió antes de la elección

La campaña del candidato a intendente de Córdoba Cambia estuvo marcada por la ausencia de apoyo del PRO, pese a su buena posición en las encuestas.

Por Yanina Passero
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Es imposible no comunicar; los silencios significan. Son algunos de los axiomas de la teoría de la comunicación que el candidato a intendente de Córdoba Cambia, Luis Juez, experimentó en carne propia. La primera línea de Cambiemos a nivel nacional decidió que la pelea que importa es la provincial y mezquinó el respaldo explícito al líder del Frente Cívico, parte del equipo de los favoritos de la Casa Rosada, Mario Negri y Héctor “La Coneja” Baldassi.
Macristas y negristas reconocen que la gobernadora María Eugenia Vidal o el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, fueron enfáticos a la hora de pedir el voto para la dupla de diputados que buscarán El Panal este domingo. Matizan con la siguiente versión: los gobiernos locales –incluso el de la ciudad más importante del interior del país- no serían la prioridad de los popes de la alianza.
Ahora bien, el nivel de interés en la compulsa provincial también puede ponerse en entredichos y las pruebas las aportan las neutrales definiciones del presidente Mauricio Macri sobre el duelo interno que protagonizarán Negri y Ramón Mestre como candidato de la UCR. Mucho se ha hablando de que el mandatario nacional también prefirió este resultado porque presume que el gobernador Juan Schiaretti, revigorizado en las urnas como se supone que pasará, será clave para la división del peronismo en el escenario nacional, si aún mantiene sus consabidos recelos con la senadora Cristina Fernández de Kirchner.
Pero Juez también formó parte del tridente de ungidos por la Mesa Nacional de Cambiemos. Incluso, el radical que frecuentaba fastuosos despachos nacionales, Rodrigo de Loredo, fue relegado de la expectable misión a favor del exembajador, muy bien ubicado en las encuestas. Canto de sirena que debía funcionar muy bien con la marca Cambiemos tirando hacia un mismo lugar. No fue así.
Tan determinante fue la decisión de Larreta, también de Elisa Carrió, que el PRO Córdoba tuvo que cambiar de rumbo cuando comenzaba a palpitarse la ruptura. El diputado Nicolás Massot, armador local, canceló la tratativa con Mestre cuando faltaban horas para anunciar el gran acuerdo y tuvo que sentarse con Negri, sin legitimidad ya para mostrar su valía.
Negri, Baldassi y Juez -el Grupo Balcarce como se los apodó en los albores de las negociaciones- disfrutaron el momento. Los sinsabores llegarían más tarde con el repliegue del Presidente y la escudería de ministros para la campaña provincial. Incluso, peligró la visita de Vidal, reclamada a viva voz por el círculo rojo para la sucesión presidencial y Mestre planteó una campaña inteligente, al punto que logró evitar que durante la campaña se plebiscite su gestión.
Negri y Juez trabaron una sociedad para la Capital. Reconocieron que se necesitaban. Pero la falla de uno podría servir de coartada para librarse de la responsabilidad por una eventual derrota. No se espera que el lazo entre Juez y Negri perdure en el tiempo porque el exsenador dejó entrever a su mesa chica que su techo lo ponía el radical.
La relación con el macrismo local tampoco está de parabienes. Dirigentes del PRO mascullaban por lo bajo la alianza con un hombre que defenestró públicamente al partido y a un dirigente que marcó el comienzo político de varios de los integrantes del partido amarillo, como lo fue el exintendente Germán Kammerath.
Se mostraron activos durante la campaña, en especial la presidenta del PRO Capital y candidata a legisladora Soher el Sukaria, pero fue Massot quien en declaraciones a La Voz puso en palabras una decisión que había sido tomada hace tiempo. “Yo voto por Rodrigo de Loredo”, reconoció. Nadie puede desconocer la injerencia que aún tiene el discípulo del presidente de la Cámara Baja, Emilio Monzó, pese a que quedó golpeado por los reveses de la estrategia nacional para Córdoba.
El ninguneo expreso de Vidal fue el remate. La dirigente que mejor mide de Cambiemos no lo nombró ni una sola vez en su discurso y en los spots publicitarios que registraban la visita y el apoyo a la fórmula provincial de Córdoba Cambia. “No es indiferente”, sentenció una alta fuente juecista.
Juez expresó su malestar entrelíneas en una entrevista que dio a Canal 12, ayer. “Me mandaron a más de 7.000 kilómetros para que me calle”, una de las frases que descubrió el pase de facturas.
La retahíla de indicios marca que es la relación de los integrantes de Córdoba Cambia deberá refundarse después del 12-M si quieren sostenerse en el tiempo. Pero a Juez, el PRO local y algunos influyentes a nivel nacional ya le dieron la espalda sin esperar que culmine la campaña.
En el juecismo afirman que la siguiente etapa la definirán los votos y señalan que la explosión final de Cambiemos puede llegar con la deliberación de radicales en mayo. Ahora bien, independientemente del resultado, Juez logró reinventarse. De un cuarto puesto en 2015 todo parece indicar que mejorará la marca ostensiblemente. Pero está claro que con los miembros de Cambiemos ya no hay piel.