Mestre y Negri arriesgan la unidad del radicalismo

A partir del lunes el radicalismo cordobés puede vivir horas dramáticas

Por Alejandro Moreno

El proceso preelectoral de Cambiemos fue tan traumático que concluyó con la explosión de la alianza y la presentación de dos candidatos a gobernador de Córdoba: Ramón Mestre por la Unión Cívica Radical y Mario Negri por el PRO, el Frente Cívica y la Coalición Cívica-ARI.
La ruptura ocurrió después de que Mestre y Negri se afirmaran en sus pretensiones: la interna, aquel; las encuestas, el otro.
Como casi siempre estuvo claro que el candidato a gobernador de Cambiemos debía ser radical (el “casi” debe anotarse porque alguna vez el macrista Héctor Baldassi tuvo la milonguera pretensión de encabezar la fórmula), Mestre propuso inicialmente una interna estrictamente radical, pero que después se abrió para los socios del PRO, del Frente Cívico y de la Coalición Cívica-ARI, todos ellos aliados de Negri.
Negri y su ex denunciador, Luis Juez, recurrieron a la Justicia para frenar la interna y se llegó al plazo fatal sin un acuerdo, e incluso con la presión de la Casa Rosada para obligar a Mestre a desensillar.
Cada uno hacía su mejor cálculo.
Negri aseguraba tener encuestas que lo exhibían como el mejor candidato que Cambiemos podía ofrecer a los cordobeses para derrotar al peronista Juan Schiaretti. El dato era frecuentemente desmentido desde Buenos Aires, pero el diputado confiaba en esos números y en que tu tarea en el Congreso fuera retribuida con la máxima candidatura. Nunca quiso internas, aunque en algún momento recorrió la provincia arremangándose la camisa. Debe recordarse que al inicio del largo camino Negri pronunció una frase reveladora: “quiero ser gobernador, no candidato”. Con eso expresaba que no estaba dispuesto a atravesar un proceso interno.
Mestre, a su vez, esgrimía como principal capital político el manejo de los resortes partidarios, desde la flamante presidencia del Comité Central y la más antigua del Ente de Intendentes de la UCR; pero, también, por la composición de un Congreso Provincial armado con una fuerte mayoría de radicales del grupo Confluencia. El aparato radical, todos lo sabían, es gigantesco al lado del que los macristas heredaron del Recrear de Ricardo López Murphy, así como también es mayor que el del Frente Cívico y el de la Coalición Cívica-ARI. Los independientes, es decir los no afiliados a ningún otro partido, habrían podido participar, pero cuando las elecciones no son obligatorias su presencia en urnas ajenas suele ser bajísima. Mestre era el gran favorito a ganar la interna en cualquiera de sus dos versiones.
La presión del PRO causó la división del radicalismo, partido que sumó un nuevo argumento para sostener en el futuro la bandera de la intransigencia: nunca tuvo suerte con las alianzas (Frepaso, Partido Socialista, Frente Cívico o PRO).
Divididos, Mestre (por la UCR) y Negri (por Córdoba Cambia) no fueron rivales para un Schiaretti que se escondió excesivamente durante la campaña electoral. Pertenece al campo de la historia contrafáctica preguntarse ahora qué habría pasado en las elecciones con un Cambiemos unido.
Los dos radicales disputarán el segundo puesto el domingo. Animarán un duelo más con las reglas de Negri que con las de Mestre, porque los independientes ahora están obligados a ir a votar, mejorando así la perspectiva del diputado respecto a una interna con mayor énfasis partidario.
Desde ambas trincheras aseguran tener encuestas favorables, pero ya se sabe que lo primero que pierde credibilidad en un proceso electoral son los augurios de los consultores.

¿Y después?
Un gran interrogante es que pasará a partir del lunes. Las apuestas indican que habrá pases de facturas cualquiera sea el resultado. En ese sentido, Mario Negri anticipó que existe una campaña para expulsarlo del partido, y responsabilizó a Ramón Mestre. Este contestó que mal podría expulsar a quien ya se ha ido como candidato del PRO.
En 2007, después de una elección de gobernador muy dura para los radicales porque por primera vez descendían el tercer puesto, el partido que presidía Negri y en el que crecía Mestre, echó a Antonio Rins y a Marcelino Gatica por aliarse con Luis Juez (el primero fue el candidato a vice). Curiosamente, Rins es ahora el primer candidato a legislador provincial del radicalismo “puro” y Negri se fue con Juez.
Mala noticia para la UCR: hay antecedentes y condiciones para prever expulsiones, y hasta un cisma.