PASO entre Cambiemos y PJ no K, posible receta anti K tras 12-M

Martín Lousteau habló de una coalición que supere a Cambiemos e integre también a “sectores del peronismo”. Existen versiones de que asesores del presidente le habrían sugerido ser funcional a una transición hacia el Peronismo Federal que bloque el regreso del kirchnerismo al poder.

Por Felipe Osman

Los indicadores económicos no dan tregua a Cambiemos, que no deja de sufrir derrotas en cada test electoral al que se enfrenta. La última llegó el pasado domingo desde Santa Fe, donde el candidato radical de la alianza UCR-PRO dejó al oficialismo nacional como tercera fuerza (y con distancia) en el tercer distrito electoral del país, por detrás de un peronismo de filiación k no certificada y un socialismo que impulsa la candidatura presidencial de Roberto Lavagna y que ya ensaya una alianza con el peronismo cordobés (Hacemos por Córdoba) que pretende exportar a la escena nacional.
Pero la derrota en las primarias santafesinas es sólo un episodio dentro de una larga cadena de desaires que el espacio que conduce Mauricio Macri ha sufrido a manos del electorado. A ella le precedieron la derrota en Neuquén, con el candidato cambiemita Horacio “Pechi” Quiroga quedando un tercer puesto (cómodo) y la de Río Negro, donde de igual manera, la candidata de Cambiemos apenas si logró subirse al último escalón del podio.
El oficialismo nacional festejó estos resultados, por ser derrotas para el kirchnerismo, pero lo cierto es que Cambiemos fue el principal derrotado.
Esta falta de tracción en las urnas no parece ser cuestión pasajera. Por el contrario, las noticias que llegan día a día como el permanente aumento en el precio de las divisas y la correlativa depreciación del peso, la pérdida de puestos de trabajo, la suba de la inflación y un largo etcétera hacen que Cambiemos –o al menos los observadores que ven con realismo la situación económica desde adentro ese espacio- empiece a poner en cuestión no sólo la posibilidad de la reelección de Mauricio Macri, sino también la viabilidad de implementar el famoso “Plan V”, alentando una candidatura de María Eugenia Vidal a la Presidencia.
Ante tal escenario, versiones indican que asesores del presidente le habrían sugerido ser funcional a una transición del poder hacia el Peronismo Federal que bloquee el regreso del kirchnerismo a la Casa Rosada. Al catalizador de una propuesta tan amarga lo habría ofrecido el propio Jaime Durán Barba, mostrando al presidente encuestas que sitúan a CFK derrotándolo en un hipotético balotaje.
Martin Lousteau -figura que el propio Macri y Roberto Lavagna se disputan, el primero ofreciéndole acompañarlo en la fórmula presidencial, el segundo candidatearse como Jefe de Gobierno porteño- fue el primero en proponer una gran PASO en la que compitan Cambiemos, sectores disconformes del radicalismo, el progresismo de Margarita Stolbizer, el socialismo de Miguel Lifschitz y “sectores del peronismo”. En otras palabras, Lousteau admite que no se puede derrotar al kirchnerismo sin una pata peronista, y esa pata peronista no es otra que Alternativa Federal.
Pero Alternativa Federal se encuentra ahora en pausa, expectante. Y sólo saldrá de este estado tras cruzar el meridiano del 12-M. Juan Schiaretti es hoy el segundo elector del país, o lo es al menos puertas adentro del peronismo, y nada indica que vaya a tomar ninguna definición en el plano nacional antes de medirse en las urnas, donde enfrentará a un Cambiemos partido en dos ofertas electorales y en un momento en el que Macri resta más de lo que suma.
Si el resultado tras los comicios del 12 de mayo es similar al que muestran los sondeos de opinión, la elección cordobesa tendrá un doble efecto: en primer lugar certificará el rol de conductor indiscutido de Schiaretti al frente del Peronismo Federal. Y adicionalmente infringirá una dura derrota a la alianza Cambiemos en el distrito electoral que la llevó al poder apenas cuatro años atrás.