Según los indicadores disponibles, ¿despegó la economía o sigue carreteando?

Los analistas contamos con algunos indicadores para monitorear lo que está sucediendo con el nivel de actividad general de la economía.

Por Juan Manuel Garzón

La limitante que tiene el EMAE es su rezago, de unos dos meses, es decir, el último dato que se dispone, siempre, hace referencia a lo que sucedió en los distintos sectores económicos dos meses atrás, aproximadamente. Debe señalarse que este desfasaje no es un problema de mal funcionamiento de INDEC, sino que es el tiempo (días más, días menos, se puede discutir) que se requiere para disponer y procesar toda la información (series estadísticas) que involucra la elaboración del EMAE. De acuerdo al EMAE, la economía tocó fondo en noviembre y tuvo luego dos meses seguidos, diciembre y enero, de leve recuperación. Los datos de febrero y marzo confirmarán si la economía efectivamente empezó a despegar o si entró en una fase de amesetamiento. El INDEC también releva lo que sucede con sectores específicos, la industria, la construcción, etc. Algunos de estos relevamientos, que suelen estar más adelantados que el EMAE, son muy útiles para saber lo que acontece en las diferentes actividades, aunque claro está no alcanzan para tener la pintura completa del paisaje económico. Por ejemplo, el Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPIM) mostró un piso para la industria en diciembre pasado y dos meses seguidos (enero y febrero) de leve recuperación. Por su parte, el Índice Sintético de Actividad de la Construcción (ISAC), reflejó un comportamiento similar al del IPIM, piso en diciembre y mejora en los dos meses siguientes. Hasta aquí, la mayoría de los indicadores disponibles, tanto el EMAE, como el IPIM y el ISAC, señalarían que la economía empezó a mejorar, lentamente, desde fines del año pasado, manteniendo esa tendencia en los primeros meses de este año. Otro indicador que suele mirarse es el de las importaciones; la principal virtud que tiene es que suele ser el más actualizado (el de menor rezago). La dinámica de las compras de bienes al mundo permite hacer algunas inferencias respecto a lo que está pasando con la demanda de inversión (compra de bienes de capital), la demanda de consumo (compra de bienes de consumo) y la producción (compra de insumos, bienes intermedios). De acuerdo a las estadísticas de INDEC, las importaciones, en sintonía a los otros índices antes presentados, tocaron un piso en noviembre pasado y mostraron luego tres meses seguidos de recuperación (diciembre, enero y febrero). Pero, nobleza obliga, hasta acá llegan las buenas noticias. El resultado de marzo, presentado hace pocos días, ha sido desalentador, mostrando una reversión de la tendencia de meses previos. En efecto, las importaciones de marzo se ubicaron un 11% por debajo de las de febrero, en la medición desestacionalizada (la que se usa para comparaciones intermensuales). Lo sucedido en marzo con las importaciones dispara algunas alarmas y hace dudar respecto de dónde se encuentra la economía, si efectivamente ella está despegando, tal como lo venían señalando los indicadores de los primeros meses, o si en realidad, sigue carreteando en una pista larga, de la que está costando salir seguramente más tiempo del previsto.