Según mestrismo, paro de UTA es político (apuntan a Nación)

El gremio de los choferes del transporte urbano de la ciudad continuará con asambleas en Ersa, pero la empresa niega deudas. En el Palacio 6 de Julio acusan el impacto en plena campaña electoral.

Por Yanina Passero
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Últimos 15 días de campaña. UTA promete más asambleas si la empresa que explota dos tercios del sistema de transporte urbano no abona deudas por obra social. El directorio de Ersa las desconoce.
Antecedentes sobran para asegurar que el sindicato que hoy conduce Carla Esteban se caracteriza por una creatividad fuera de serie para instalar conflictos. Cierto es que el contexto los avala.
La firma que dirige el Grupo Romero tambalea en varios puntos del país porque el flujo de subsidios que recibió durante el kirchnerismo se cortó de cuajo con la llegada de Cambiemos al poder; incluso, el Ministerio de Transporte de la Nación instó a la compañía a devolver 500 millones de pesos en concepto de fondos no reintegrables que no tendrían que haber percibido. A ese panorama desalentador deben agregarse los perjuicios de la recesión e inflación en el cuadro de costos del servicio público. Como sea, Ersa ratificó su permanencia en la plaza local e incluso negó cualquier tipo de deuda. ¿Cuál es el trasfondo? En el municipio conviven dos teorías.
Esteban estaría siendo presionada por dirigentes de su entorno que pretenden debilitarla para hacerse con un poder que, la ex delegada, tampoco ganó democráticamente. Cabe recordar que la intervención de UTA nacional sobre la seccional terminó con la unción de una lista única, cuidadosamente confeccionada por Jorge Kiener, brazo derecho de Roberto Fernández. El criterio de selección fue la lealtad, aunque nunca dudaron de que el gen díscolo de los choferes pudiera reactivarse. Cierto es que Kiener debe revalidar su liderazgo a nivel nacional. Los rebeldes del gremio local olfatearon la oportunidad de mellar a su protegida.
Ahora bien, en influyentes despachos del Palacio 6 de Julio afirman que reducir la explicación de un paro parcial a una interna gremial no convence en el escenario actual. Aseguran, sin atisbo de duda, que “es política” la medida de fuerza que UTA sostiene desde hace semanas y promete profundizar.
En plena campaña electoral, un paro de transporte es definido en influyentes despachos como “una auténtica patada en el pecho”. El intendente y candidato a gobernador por la UCR, Ramón Mestre, indicó que multará a la empresa por la interrupción del servicio.
Sin embrago, cobra fuerza una teoría conspirativa en el municipio que tiene elementos verosímiles. Parten de la pregunta: ¿por qué la UTA denuncia a la empresa Ersa si es conocida la estrecha relación de Fernández con la familia Romero y, para colmo, no hay deuda?
Un dato de muestra: fue la transportista correntina la que tomó a los 180 empleados despedidos por Mestre producto de la feroz interna en UTA Córdoba que se tradujo en un paro de nueve días, en junio de 2017.
Los interrogantes parten de la constatación de que el gremio no tendría motivo para sostener una modalidad de protesta que, a su vez, dificulta arbitrajes internos o externos. Pero las elecciones obligan a indagar un poco más.
Para el mestrismo, el candidato a gobernador de Córdoba Cambia, Mario Negri, estaría perdiendo terreno y los refuerzos nacionales que lo rodearán en estos días (ayer, llegó Elisa Carrió, quien logró captar la atención sin medir los efectos; este viernes, arribará Eugenia Vidal y a los pocos días Horacio Rodríguez Larreta) indicarían para los integrantes de la Lista 3 una señal de debilidad.
¿Cómo se explica el paro de Ersa y la interna radical? Si la huelga es política, en el Palacio 6 de Julio comienzan a sospechar una suerte de apoyo encubierto a Negri en forma de paro de UTA. En otras palabras, nadie desconoce la excelente relación del presidente Mauricio Macri con el referente de los choferes a nivel nacional. Por caso, Fernández no adhirió al paro nacional de la CGT previsto para el 30 de abril. Con transporte, la medida pierde fuerza. Bueno para Macri.
En la lógica de pensamiento de referentes municipales, no se animan a descartar que operadores nacionales hayan aprovechado este buen entendimiento con la UTA para mellar a Mestre. Al fin y al cabo, varios dirigentes de Córdoba Cambia especulaban con un voto castigo al intendente por problemas de gestión.



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