Kirchnerismo en doble vía tras la debacle de la lista

El ex candidato a gobernador se recuesta en su perfil gremial y trabaja en eventos vinculados a la contradicción principal Cristina o Macri.



Por Bettina Marengo

Hay al menos dos kirchnerismos en Córdoba rodando rumbo a octubre (previo paso por agosto), donde la decisión de las candidaturas a diputados nacionales correrá por cuenta de Cristina Kirchner. Ambos kirchnerismos, por convicción o por un principio de subordinación y valor, asumen que en las elecciones nacionales pueden terminar jugando junto al PJ provincial, bajo el liderazgo provincial del gobernador Juan Schiaretti. Eso también lo resolverá la ex presidenta en función de su estrategia electoral. Sin poder para definir las grandes líneas de acción, el tema a encarar es la conducción y la reconstrucción del espacio provincial luego de la debacle que provocó la baja de la lista de candidatos para el 12M de Córdoba Ciudadana, que el diputado Pablo Carro encabezaba como candidato a gobernador.
Dos diputados nacionales, cuatro partidos políticos, una treintena de organizaciones políticas y territoriales (algunas unicelulares), un puñado de dirigentes del interior provincial y un bloque inestable en la Legislatura de Córdoba que tiene un nombre distinto al del espacio político conforman el conglomerado visible del kirchnerismo provincial, un espacio que según las encuestas podría haber cosechado el 10% de los votos en mayo, representa a la dirigente política más importante de la última década y hoy no tiene lista propia en el segundo distrito electoral del país.
Uno de los kirchnerismos está representado por Carro, quien tiene mandato en la Cámara Baja hasta 2021. El diputado pudo haberse convertido en el líder del espacio K, pero no lo logró por errores propios y por las especulaciones políticas del Instituto Patria, desde donde se ordenó la bajada de la lista. Ahora el rol de Carro en el kirchnerismo cordobés depende de las siempre inciertas señales de Buenos Aires. De momento, recostará su militancia en el terreno gremial del que proviene como ex titular de Adiuc (docentes e investigadores universitarios) y actual titular de la CTA de los Trabajadores. Con el Congreso casi paralizado por el año electoral y con nula actividad política electoral, Carro se dedica a armar la jornada de protesta del 30 de abril contra Macri y su política económica, y la movilización del 29 de mayo próximo, día en que se cumplen 50 años del Cordobazo. A fines de mayo, Córdoba ya habrá elegido gobernador y la ciudad ya tendrá intendente electo intendente, y el país político estará pendiente del 22 de junio, fecha límite para inscribir las precandidaturas presidenciales para las PASO.
En los actos del Cordobazo, la CGT Rodríguez Peña, que conduce Mauricio Saillén (dirigente cercano a Carro), las dos CTA y la Corriente Federal que encabeza el bancario Sergio Palazzo buscan disputarle el protagonismo a la CGT Regional Córdoba, que lidera el legislador del peronismo José Pihén, aunque difícilmente Schiaretti deje arrebatarse los actos del cincuentenario del Cordobazo. Por lo pronto, desde el carrismo especulan con la realización de una gran movida con la presencia del titular nacional de la CTA de los Trabajadores, Hugo Yaski, y del camionero Hugo Moyano. El jefe de Camioneros y Saillén rompieron lanzas tiempo atrás por cuestiones de caja y de afiliados; habría que ver si pueden convivir. Desde ese atril, Carro prevé mostrarse por encima de las comidillas vernáculas y con perfil de dirigente que se ocupa de la contradicción principal, Cristina o Macri.
El otro kirchnerismo, sostenido por una treintena de organizaciones militantes, se reunió la semana pasada en un plenario de debate pos debacle. De los cuatro partidos con personería que integran el espacio (Frente Grande, Solidario, Nuevo Encuentro y Partido de la Victoria) solo participó Nuevo Encuentro, que se referencia a nivel nacional en Martín Sabattella. “Lo que funcionó hasta la caída de la lista dejó de funcionar. Desapareció el espacio como existió hasta ahora. Los dirigentes que tenían reconocimiento ya no lo tienen en el espacio”, sintetizó uno de los participantes. La sensación que quedó es que, con el actual nivel de atomización y recelos, el kirchnerismo cordobés no podría garantizar ni fiscalización para las elecciones de octubre.
Aunque hubo algunas divergencias internas (si las organizaciones debían o no constituirse en partido político, por ejemplo) las coincidencias sobre las críticas a Carro y al proceso político-electoral que derivó en la baja de la lista de Córdoba Ciudadana tuvieron prioridad. Según pudo saber el diario Alfil a partir del relato de dos fuentes, el plenario extendió las responsabilidades a la diputada Gabriela Estévez y al legislador Martín Fresneda, por supuestamente haber militado en Buenos Aires contra de la lista provincial que en su primera versión (hubo varias) lograba contener a varios. “Trabajaron en contra de la lista y luego cerraron acuerdos electorales en el interior con el PJ o Unión por Córdoba”, afirmó un dirigente que participó en varias comisiones de la jornada, y que parece no coincidir con el principio de que “los enemigos de mis enemigos son mis amigos”.
Una representación política distinta y la conformación de un espacio representativo que sea útil para las elecciones de octubre, más el armado de comandos y consejos de organización en toda la provincia, fueron algunos de las tareas que los conciliábulos apuntaron como iniciales. “No se puede permitir que octubre nos encuentre despanzurrados como estamos ahora. Si tenemos el 10%, lo defendamos”, afirmó otro de los presentes. Estos objetivos son válidos, aclararan por las dudas, tanto si hay un acuerdo entre Cristina y Schiaretti como si no lo hay, y cualquiera sea el candidato a diputado nacional que proponga la ex presidenta.



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