Sorpresiva cohesión para forzar al PJ a debatir

El oficialismo presentó un proyecto de ordenanza para modificar el código electoral municipal y hacer obligatorio el debate entre candidatos previo a los comicios.



Por Felipe Osman

Todos los espacios políticos caen, con mayor o menor frecuencia, en contradicciones. Las diatribas que en un momento resultan útiles para enrostrar conductas reprochables a los adversarios de la arena política suelen ser un arma de doble filo, y terminan –en algún momento- volviéndose en contra de quien las esgrimió cuando las circunstancias varían. A veces, ni siquiera es necesario volver demasiado en el archivo para descubrirlo.
El bloque oficialista impulsa por estos días una modificación “de emergencia” al código electoral municipal. Y aunque su ideólogo sería Rodrigo de Loredo, la idea habría prendido muy bien en -casi- toda la oposición, ansiosa por rasguñar algún punto al candidato del PJ, Martín Llaryora.
El caso es que –como es habitual- quien lidera las encuestas no quiere debatir. Razonable. Si el statu quo le favorece, larga vida al statu quo. Y esta estrategia no responde al ADN de ningún partido, sino a la más básica lógica de la conveniencia. Atiéndase sino a lo decidido por Héctor Baldassi –o mejor aún, por quienes dirigían su campaña- en 2017, cuando el entonces candidato a diputado nacional por Cambiemos no dejó de faltar a ninguno de los debates a los que fue invitado/retado.
Pero el asunto es que ahora quien lidera las encuestas es Llaryora, y el bloque oficialista que en el Concejo Deliberante no ha dejado de boicotearse a sí mismo por el fuego amigo de –pongamos por caso- Laura Sesma y Abelardo Losano, o las interminables pulseadas entre mestristas, nicolacistas y negristas, ahora se ha unido de repente, alarmado por la amenaza del “enemigo exterior”.
Incluso el resto de las bancadas opositoras apoyarían la iniciativa de De Loredo. El bloque Fuerza de la Gente vería con buenos ojos subir a su ideóloga, Olga Riutort, a un debate desde el que pudiera repuntar en las encuestas. El mismo cálculo haría Losano y, probablemente, Tomás Méndez respalde la iniciativa para no quedar identificado con el peronismo, que a excepción de su banca ya ha deglutido a todo su bloque. “No los une el amor, sino el espanto”, diría el tango.
Así es que Cambiemos, que tanto criticó la Reforma Política llevada adelante por Unión por Córdoba en la Unicameral casi un año antes de las elecciones, ahora ha conseguido los aliados necesarios para cambiar las reglas del juego a menos de un mes de los comicios, volviendo obligatorio al debate y sancionando con la imposibilidad de hacer campaña durante la semana previa a la votación a quien falte al compromiso.
Dada la “urgencia” del asunto, el proyecto será tratado hoy en una sesión especial convocada a tal efecto.
Huelga decir que el bloque Hacemos por Córdoba resiste la iniciativa impulsada por Cambiemos, tal como la alianza UCR-PRO lo hizo ante las reformas aprobadas por la Legislatura Provincial el año pasado, que dispusieron las “candidatura dobles” a gobernador y primer legislador (replicando lo dispuesto por la Carta Orgánica de Córdoba) y modificaciones al régimen de financiamiento de las campañas.
Circunstancias similares, posiciones inversas, iguales reacciones. Como puede verse, el color partidario no altera el resultado de la ecuación.
Ayer, a última hora de la tarde, varios referentes del bloque de Hacemos por Córdoba en el Concejo se reunieron en El Panal, y decidieron que la bancada PJ no ingresará al recinto legislativo hoy cuando se lleve adelante la votación para modificar el código electoral municipal. Habría también una conferencia de prensa para expresar su “repudio al manoseo del Concejo”.



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