La Bolsa de Comercio es optimista sobre el control de la volatilidad del dólar

Desde ayer el Banco Central está autorizado por el FMI a vender US$ 60 millones diarios para responder a la demanda.



Por Gabriela Origlia

Lucas Navarro, director del Instituto de Economía de la Bolsa de Comercio de Córdoba, indicó que los desafíos a corto plazo respecto del tipo de cambio pasan por controlar la volatilidad cambiaria y bajen las tasas y la inflación para lo que es clave la oferta y la demanda de dólares. A su entender los dólares para responder al mercado alcanzarán lo que elimina riesgos; la incógnita es qué pasaría si se quiere pasar a dólares el stock de plazos fijos antes de la elección. “Aun así habría excedente de divisas, pero el riesgo cambiario existirá”.
Desde ayer el Tesoro puede vender US$60 millones diarios hasta completar US$9600 millones en diciembre. Nacarro insistió en que los planes de contingencia para afrontar la presión sobre el dólar son la oferta; la suba de tasas y las intervenciones del Banco Central que tienen “un margen limitado”.
La presión sobre el segundo factor se relaciona con la potencial dolarización de plazos fijos en pesos antes de la elección (hay unos US$28.000 millones); el uso para turismo (unos US$2.700 millones hasta fin de año); y la demanda para vencimiento de deuda en pesos (si todos se dolarizaran (US$8.000 millones).
Sobre la oferta pesarán la liquidación del campo y ventas del Tesoro. “Habrá una oferta sostenida interesante para lo que resta del año; los US$9600 millones autorizado por el FMI y alrededor de US$14000 millones del campo”, apuntó Navarro.
Sobre los plazos fijos, insistió en que si cayeran a $20.000 millones como estaba en setiembre (el más bajo de los últimos cinco años) lo que equivaldría a US$8000 millones. Indicó que siempre antes de las elecciones hay dolarización “fuerte” de activos. Desde 2017 hasta febrero, la dolarización fue más alta que en períodos anteriores.
“Hubo anticipación por lo que quedan menos pesos por dolarizar; además la base monetaria no crece”, explicó. Para Navarro no habría un estrangulamiento cambiario importante antes de la presidencial.
Repasó que desde setiembre –cuando inició el nuevo plan monetario- el dólar estaba a $39 promedio y hoy está en $43, 10% más lo que comparado con la inflación está muy por debajo (los precios subieron 28%). “Hay cierta estabilidad cambiaria; subió menos que el resto de los precios de la economía. Venimos de dos shocks, como fueron la sequía y el corte de financiamiento para la Argentina, que generaron una devaluación del 90%”, describió.
La tasa de interés se convirtió en la herramienta para tratar de sostener la estabilidad cambiaria que es, dijo Navarro, lo que más preocupación causa ya que prolonga la recesión al incrementar el costo financiero.
Para el economista, el efecto “deseado” de la depreciación es la corrección del déficit de cuenta corriente al hacer más atractivas las exportaciones y desalentar las importaciones. “Primero hubo superávit comercial y en los últimos meses lo hay también en la cuenta corriente. Eso significa ingresos netos de divisas y atenúa la devaluación”.
Entre los aspectos negativos, es el aumento del peso de la deuda (80% está en dólares) en relación al PBI (hoy equivale al 80%) y el traslado a precios de la devaluación aun cuando es menor al de otras oportunidades pero siempre más alto que en otros países. Respecto del impacto en el PIB no agrícola es menor a la registrada en otros ciclos: “El tipo de cambio flexible atenúa la recesión e incluso no disparó el desempleo”.
El economista planteó que el debate acerca de cómo seguir la relación con el FMI parece dejar de pendiente “el cómo llegamos hasta acá; con un Estado que gasta más que lo que tiene; eso no puede dejarse de lado”.
Ayer en el almuerzo de la Bolsa la invitada fue la titular de la Oficina Anticorrupción, Laura Alonso, quien se refirió a las cuestiones de la ética y la transparencia en el sector público y en los negocios privados.



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