Ahora, Nación teme que fractura de Cambiemos llegue a agosto

Imputan el crecimiento del peronismo en más de una veintena de municipios al fracaso de la alianza en Córdoba.



Por Yanina Passero
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El macrismo nacional demostró ser selectivo en sus batallas. No se explica de otra forma el repliegue que ordenó el responsable de la estrategia electoral, Marcos Peña, y la ausencia de apoyo de la primera línea del gabinete nacional a sus candidatos predilectos: Mario Negri, Héctor Baldassi y Luis Juez. Tampoco, la artillería pesada que se desplegó en Villa Allende para apuntalar la aspiración reeleccionista de un amigo del Presidente, como lo es Eduardo “Gato” Romero.

El hombre clave para la defensa de la gestión nacional en momentos difíciles y un articulador en el Congreso observó con desazón cómo Mauricio Macri aseguraba a viva voz que, en Córdoba, el 12 de mayo se medirían “dos candidatos de la misma fuerza”. El otro radical en competencia, Ramón Mestre, disfrutó al constatar que se igualaban sus condiciones simbólicas con las de Negri. Tras el acto, quedó claro que en la Casa Rosada ya asumieron que la Provincia seguirá siendo peronista. La elección en casi 120 municipios el pasado domingo no se entendió como un caso nacionalizable, aunque se servirán de la avanzada del PJ en 28 municipios que no gobernaba –algunos, como en el caso de Quilino, desde el 1983- para evangelizar sobre la necesidad de que los socios que integraron Cambiemos hasta hace poco se mantengan unidos, esta vez, para la elección que sí les importa a los popes de la Casa Rosada: las PASO y las elecciones ejecutivas y legislativas de octubre.

Desde el ala que se referencia con Peña, una encumbrada fuente nacional dijo a Alfil que los festejos peronistas de la noche del domingo son “el costo de la división de Cambiemos”. El macrismo a nivel local asegura que la pérdida de territorio es indisimulable, pero que conviene analizar caso por caso porque en comunas pequeñas las diferencias entre partidos no son tan notables. Les sorprendió la derrota radical en Malvinas Argentinas, Río Primero o Cura Brochero. “El número es importante, pero hay que analizar caso por caso”, dicen. Por ejemplo, citan dos casos especiales como San José de la Salinas donde la intendenta saliente e integrante de la Comupro, María Luna, apoyó a un candidato de buenos vínculos con el PJ. Completan con el caso de San Marcos Sud. Allí, donde el jefe comunal terminó apoyando a un dirigente peronista como señal de protesta a la UCR. En el PRO dicen que han crecido en algunos casos como en Colonia Tirolesa y en Saldán, sede del triunfo de Hacemos por Córdoba antenoche, el macrismo quedó en segundo lugar, por encima de la UCR. Se consuelan con saber que no todo estaba perdido, pero hay ejemplos que pesan con Valle Hermoso que “regalaron” la elección producto de la división entre Negri y Mestre. Incluyen en esa lista de casos a Capilla del Monte que dejó afuera de la competencia a Gabriela Negri.

El análisis que sigue es similar a los que hacen en algunos sectores de la Casa Rosada: “Algunas derrotas se explican por lo mal que se manejaron las estructuras partidarias para armar sus estrategias locales”. La exposición de la autocrítica termina coincidiendo con la necesidad nacional: agosto y octubre.
Son los macristas cordobeses quienes ponen en palabras la estrategia que ya mascullan en Balcarce 50. “El desastre municipal llegará el 12 de mayo”, admiten a regañadientes desde el partido amarillo. Inmediatamente afirman que, con la constatación del estrago si es que se suma a la lista de triunfos PJ la Capital, los actores van a meditar lo sucedido y evaluarán la unidad como única salida. Se esperanzan. Lo mismo esperan los operadores nacionales que ya hacen cálculos pensando no sólo en que la oferta legislativa no se fracture, sino también reunir todos los esfuerzos para buscar la reelección de Macri. Piensan en la bolsa de votos que podrían ir a Macri en localidades como Villa Allende o Mendiolaza, por citar dos casos recientes, donde las ofertas radicales y macristas concentraron el 60 por ciento de los votos. La mesa chica del Presidente, decíamos, juega en las elecciones que quiere. Ahora, trabajarán para que la fractura de Cambiemos no sobreviva hasta las primarias de agosto.



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