Sin listas colectoras: cada uno en su boleta

Aunque lluevan las críticas, el decreto del presidente Macri elimina un viejo y polémico instrumento electoral argentino, el de las listas colectoras.



Por Javier Boher
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¡Buen día, amigo lector! Espero que ya se esté preparando para las erogaciones de Semana Santa, que entre el pescado del jueves y los huevos del domingo termina costando más plata que Navidad. Ni hablar si el día de resurrección quiere comer un asadito. Por eso le doy un MacriTip: ahora que creció el Suquía, si va con una botella perforada y un poco de pan hay mucho pique de mojarra.
Esa malaria que obliga a sacar más cuentas que hincha de club descendido la última fecha tiene a la gente con un mal humor que puso al gobierno contra las cuerdas. Mientras Gatricio es el Curly que quiere bailar y hacernos reír, la gente está cruzada como Moe cuando le agarran la nariz con una pinza, esperando para devolver el tortazo.
Por eso están viendo de qué manera exprimir lo último de nafta que le queda al auto para llegar a la estación de servicio antes de octubre, así no se quedan a pata en el camino. Cada invento que se les ocurre es como largar el coche en punto muerto cuando viene la bajada, esperando ganar algunos kilómetros más.
Ahora que los radicales piden medidas económicas para llegar con aire a las elecciones, el ala Pro duda bastante. No es fácil escuchar consejos de los que manejaron la economía durante la crisis de la hiper y la del corralito. Pero bueno, quieren participar y hay que dejarlos que hablen.
Los politólogos del gobierno -que tienen una guerra fría entre ellos- se concentran en otros números, no los del debe y el haber. Los números que miran el hombre-niño Peña y la Heidi de Hierro son los que intuyen pueden salir en las urnas.
Sin perder el tiempo, la gobernadora de Buenos Aires habría pedido a Mugri que meta un decretazo para cambiar un detalle del sistema electoral, el de las colectoras.
Lo ponemos en contexto: las colectoras son aquellas boletas que multiplican les chances de un candidato pegándole boletas de muchos otros que disputan otro tramo.
¿Se acuerda cómo era votar en Córdoba? Cuando apareció Unión por Córdoba había una lista por cada miembro de la coalición. Todos decían “José Manuel gobernador”, pero había nueve listas distintas a diputados o senadores provinciales, hasta que vino la unicameral.
Después pasó lo de 2007, que Carbonetti -el único tipo capaz de darte vuelta una elección o encontrar una carnicería abierta a las tres de la mañana- aseguró el triunfo de Schiaretti y generó las condiciones para la adopción de la boleta única, que terminó de hundir las colectoras en Córdoba.
Cuando a nivel nacional aparecieron las PASO, la idea era eliminar las colectoras, solo permitiendo una disputa interna en agosto. La cosa era llegar depurados a octubre, con una lista única. El nestornauta las pensó así para reducir las chances de sus rivales, obligándolos a meterse dentro del partido o competir por fuera sin fuerza.
Y ahí apareció la magia de la justicia argentina, ese instrumento del mal en la tierra, habilitando las listas “de adhesión”. Poco tiempo después de adoptado un nuevo sistema, ya alguien permitió una excepción con un dudoso argumento terminológico, una jugada más típica que tirarle piedras a la policía y después llorar represión.
Como en política nadie resiste un archivo, esa práctica satánica de las colectoras que todos le atribuyen a Cristina también fue impulsada por Alfonsín Jr. en su candidatura presidencial de 2011. Lo hizo para juntarse con De Narváez, que tenía que revalidar lo hecho en 2009, cuando derrotó a Néstor. Ricardito fue un lastre y hundió las chances del Colorado, pero no viene al caso.
Así, las nuevas listas de adhesión se convirtieron en las viejas colectoras. Lo que pasó en algunos distritos (como Jujuy, con Morales) en 2015 y se asomaba como amenaza para Vidal es algo nuevo, una colectora “al revés”: muchos candidatos a presidente traccionando a un gobernador. Increíble.
Con un sistema de partidos destruido e impredecible, la falta de referentes nacionales fuertes generaría las condiciones para que algún candidato peronista de unidad bonaerense concentre ¿dos, tres, cinco? opciones presidenciales y disminuya las chances de reelección para la Heidi de Hierro. Perder Buenos Aires y ganar Nación es uno de los peores temores de cualquier candidato a presidente.
Sepa, amigo lector, que el berrinche kirchnerista de que esto es inconstitucional no es más que eso, un pataleo. El decreto de Gatricio sólo viene a reformar un decreto reglamentario de la Aforada de Recoleta que aceptó la Cámara Electoral. Es un decreto cambiando otro, ninguna circular de un gobierno de facto, como lo viven los colifas que seguro pusieron su voto en la colectora de Sabbatella a Cristina en 2011.
Aunque no lo quieran aceptar, esto es un paso importante para hacer más transparentes las elecciones: una boleta por candidato y chau picho. ¿Le gustan de dos partidos? No sea vago y corte boleta.
Ya le digo amigo lector, que esto es importante. Quizás no puedan mejorarle el humor a la gente, pero por lo menos van a hacerles más difíciles las cosas a los rivales, ordenando un poco las reglas para la competencia. Algo es algo.
Ahora lo dejo que siga con su día. Yo me voy a preparar la botella y a robarme un criollo del CPC a ver si en un rato puedo ir a conseguir las mojarritas para el jueves.



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