¿Cómo evolucionó la carga del Impuesto a las Ganancias entre 2015 y 2019?

Desde los inicios de la actual gestión de gobierno, el Impuesto a las Ganancias de la cuarta categoría (personas físicas) se ha ubicado en el foco del debate.

Por Lic. Vanessa N. Toselli

En esta oportunidad, se busca esclarecer la situación para el trabajador que ha sido alcanzado por el impuesto en todo el período, para identificar cuál ha sido la evolución de su carga tributaria a través del tiempo. A nivel macroeconómico, según la información provista por la Jefatura de Gabinete al Congreso de la Nación, la cantidad de aportantes al impuesto, creció 52% en el período, lo cual representa un aumento de 745 mil individuos. Por su parte, la recaudación nominal aumentó el 56% en el mismo período, indicando que la recaudación per cápita promedio, se mantuvo relativamente estable. Si a esa información, se considera el efecto de los precios, que crecieron más del 140% acumulado en los últimos 4 años, la recaudación real total (y por contribuyente) se redujo en torno al 60%.
Por otro lado, si se quiere analizar los casos particulares, con el objeto de revisar la evolución individual del impuesto, para trabajadores con diferentes categorías salariales. Para eso, se consideran trabajadores con diferentes cargas de familia con ingresos brutos constantes de 2016 en 30.000, 50.0000 y 80.000, y se reflexiona sobre cuál fue la incidencia del mismo sobre los salarios brutos de los individuos.
Para el caso de un trabajador soltero sin hijos, la carga del impuesto en 2015 significaba el 5,1% de su salario bruto (suponiendo que en el año 2015 se encontraba alcanzado por el impuesto, ya que dependía de su situación salarial del período enero – agosto 2013), para salarios equivalentes a los $30.000 brutos de 2016. Al año siguiente, con las actualizaciones del mínimo no imponible, la carga se redujo al 4,3%, reduciéndose al mínimo de 0,9% en el año 2017, con las modificaciones de las escalas, los tramos que las definen y su posterior consideración automática. La situación, se revirtió en el año 2018, en el cual la inflación del período superó en 12 puntos porcentuales al RIPTE (Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables) utilizado como variable de referencia para actualizar los parámetros del impuesto. En el año 2019, la carga variará según cuál sea el acuerdo salarial que se acuerde, pudiendo ser del 3,1%, del 3,9% o del 4,6% dependiendo si los salarios aumentan el 25%, 30% o 35% respectivamente.
Si se realiza el mismo ejercicio para niveles salariales más altos, se observa una tendencia similar. Así, para un trabajador con salario de poder adquisitivo constante en 2016 de $50.000, la carga del impuesto fue del 14,2% en 2015, 13,9% en 2016, 10% en 2017, cuando bajó significativamente la incidencia del impuesto. En el año 2018, se incrementó nuevamente al 13,8%, pudiendo estar en el año en curso entre el 14,1% y el 15,6% dependiendo de cuál sea el aumento salarial vigente (entre el 25% y el 35%). Por último, asalariados con ingresos equivalentes a $80.000 brutos en 2016, vieron evolucionar su carga del 21,5% en 2015 a un mínimo de 19,4% en 2017, ubicándose en 2019 entre el 21,9% y el 22,9% se sus ingresos brutos.
La situación resulta un tanto más favorable para los trabajadores con cargas de familia, ya que pueden deducir a sus ingresos brutos, el cónyuge y los hijos menores de 18 años (o dependientes con discapacidad sin límite de edad). Así, un individuo casado con dos hijos, con ingreso equivalente a $30.000 en 2016, no se encontraba alcanzado por el impuesto en el período 2015-2017, mientras que comenzó a tributar el impuesto en 2018, pasando a incidirle en un 0,2% de sus salarios brutos. La carga del año 2019 podrá alcanzar el 1% si se acuerdan incrementos salariales del 35%. Asalariados con igual carga de familia, pero con ingresos equivalentes a $50.000 o a $80.000 pesos en 2016, vieron variar su carga del 14,2% en 2015 al 9,6% en 2016, 6,2% en 2017, y 9,7% en 2018 para el primer caso, y del 21,5% en 2015 al 19% en 2016, 16,8% en 2017 y 19,2% en 2018. En ambos casos, la carga aumentaría si se logra un acuerdo salarial superior al 25% en el corriente año, a menos que se revise la actualización de los parámetros.
Estos resultados dejan a la luz que, si bien se aplicaron modificaciones sustanciales al Impuesto a las Ganancias que se aplica a la cuarta categoría, y se ha revisado en búsqueda de mejorar la situación del contribuyente, el aumento significativo de los precios de 2018, absorbió las mejoras que se habían logrado entre 2015 y 2018. Si no se revisa nuevamente el Impuesto, aún con aumentos salariales de 25% en el corriente, la carga sobre los ingresos brutos del trabajador en relación de dependencia será mayor a la de 2017, y en la mayoría de los casos, que la correspondiente al año 2015.



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