Juecismo reedita estrategia 2007: cuestionar a la Justicia

El Frente Cívico cuestiona -en los micrófonos- la imparcialidad de la jueza Cecilia María de Guernica, integrante del tribunal que decidirá sobre la impugnación a la candidatura de Llaryora, pero no utiliza los recursos legales disponibles para apartarla. Le interesan los flashes, no una sentencia.

Por Felipe Osman

El código procesal de Córdoba ofrece, a quienes duden de la imparcialidad de los jueces para resolver en una causa llevada ante la Justicia, la posibilidad de recusarlos. Es decir, de apartarlos del tribunal y que otro juez elegido al azar ocupe su lugar para decidir sobre el asunto en cuestión. Es un trámite judicial sencillo, mediante la presentación de un escrito que, en algunas ocasiones, ni siquiera necesita estar fundado.
Sin embargo, en lugar de echar mano a un medio legal ágil y sencillo que ofrecen las normas procesales para garantizar la imparcialidad de los magistrados (si es que tal cosa pude garantizarse), el Frente Cívico ha preferido hacer primero sus reclamos en los medios, “acusando” a la jueza Cecilia María de Guernica de haber realizado aportes a pasadas campañas del peronismo. ¿Para qué?
Después de que la jueza electoral Marta Vidal habilitara la candidatura de Martín Llaryora a la Intendencia, dando vuelta la resolución de la Junta Electoral Municipal, Luis Juez dijo que sus abogados recurrirían el fallo, pero que lo harían “sin ninguna expectativa”. De nuevo entonces, ¿para qué?
Si –aún en contra de sus propias palabras- asumimos que Luis Juez toma sus decisiones por alguna razón, debemos entender que sus razones para seguir cuestionando la candidatura de Llaryora están lejos de los estrados, pero existen. La intención, en realidad, es clara: mantenerse en el centro de la atención y mostrarse como víctima de un sistema judicial controlado por el oficialismo. Cualquier similitud con las elecciones de 2007 está lejos de ser una coincidencia.
Unido a esta cruzada, el apoderado de Córdoba Cambia cuestionó la imparcialidad de Guernica, apuntando que la magistrada realizó en el pasado aportes de campaña a favor de Unión por Córdoba. A su entender esto pondría de manifiesto un vínculo entre el justicialismo y la jueza, cosa que le impediría fallar de manera ecuánime.
Olvida el Frente Cívico que los jueces no sólo están vinculados a los partidos políticos, sino que además son designados en sus funciones por el Poder Ejecutivo con la conformidad del Poder Legislativo. Si debiera pensarse que los jueces que tengan alguna vinculación con el poder político no están en condiciones de ejercer sus funciones con imparcialidad, mejor sería negar el sistema judicial en su totalidad, puesto que es justamente el poder político el que convierte en juez a un ciudadano de a pie.
Guernica, por su parte, reconoció haber efectuado aportes de campaña a favor de Unión por Córdoba al a la vez que explicó que no se siente por ello condicionada para resolver en el asunto. Estas palabras de la magistrada, que fueron tomadas en menos desde el juecismo que aseguró que Guernica no puede fallar imparcialmente, son pertinentes.
Lo que la jueza buscó expresar es que ella no se apartará de motu proprio del tribunal que debe decidir en torno a la candidatura de Llaryora, lo que no quita que Córdoba Cambia pueda pedir la recusación de la camarista.
Abajo en las encuestas, es esperable que Juez apele a una estrategia que le resulta tan conocida como victimizarse frente a la opinión pública. Pero será difícil que el profeta del “fin del choreo” logre sacar del cuarto oscuro al candidato de Hacemos por Córdoba. Para su perjuicio, la única forma de hacerse de nuevo con el control del Palacio Municipal será logrando que los cordobeses lo elijan. Los magistrados no harán por él este trabajo.



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