Mestre frente a una (hipotética) larga y compleja transición

La implosión de Cambiemos en la provincia remueve los cimientos de Juntos por Córdoba y acelera el metabolismo del PJ, que crece en el Legislativo Municipal.

Por Felipe Osman

La bancada oficialista en el Concejo Deliberante –que nunca fue un ejemplo de homogeneidad- goza ahora de peor salud que antes. Si la implosión de Cambiemos ya había profundizado las grietas que existen entre los diferentes componentes de Juntos por Córdoba, el liderazgo del peronismo en las encuestas para hacerse con el control del Palacio 6 de Julio ha causado el efecto de acelerar el metabolismo de Hacemos por Córdoba, que crece sin pausa en el Legislativo Municipal.

De los dieciséis ediles que integran el bloque, apenas la mitad tiene un origen genéticamente mestrista, respondiendo en forma directa al Departamento Ejecutivo. De los ocho restantes; tres responden al legislador provincial Miguel Nicolás, excluido por el mestrismo de las listas y de la elección interna de la UCR para competir por la Intendencia; dos a Mario Negri, adversario directo del actual intendente en la carrera por la Gobernación; dos al PRO, que juega formalmente con Negri en las elecciones aunque confiesa mayor simpatía por la fórmula en la que compite Rodrigo de Loredo; y el restante no es otro que Abelardo Losano, otrora edil del PRO que ahora competirá también por la Intendencia dentro de Avancemos Córdoba.

Desde luego, Laura Sesma no es parte del anterior recuento, ya que aunque gustaba de decir que operaba conjuntamente con Juntos por Córdoba como partícipe de un interbloque, desde su unipersonal bancada Socialdemócrata siempre jugó más como una opositora que construyó su escaño con votos del oficialismo.

Ante este panorama, y teniendo en cuenta que las elecciones municipales tendrán lugar siete meses antes de que el actual intendente deje el cargo, surgen muchas interrogantes. ¿Cómo jugarán los concejales nicolacistas después de que su mentor haya sido excluido de las listas? ¿Cómo lo hará Juan Negri, que compite contra la lista del actual jefe comunal? ¿Y los dos ediles que responden al PRO o el propio Losano?

Parece sumamente difícil que Juntos por Córdoba logre atravesar los siete meses que separan al 12-M de la asunción de las nuevas autoridades sin fracturas. El oficialismo lo sabe y, acaso, se prepara para ello. En el calendario del Concejo no asoma ninguna votación de peso. Las ordenanzas de cierta complejidad que podían comprometer intereses de distintos sectores ya fueron votadas, al igual que los principales convenios urbanísticos y licitaciones.

Referentes de la oposición aseguran que el oficialismo “plancha” al Concejo paralizando la actividad de las comisiones para evitar que sus problemas internos queden al descubierto. Sin embargo, los problemas pueden llegar al momento de votarse proyectos llevados al recinto por la oposición.

Un episodio reciente parece atestiguar esta falta de confianza del propio oficialismo en su capacidad de cohesionar voluntades internas. En diciembre del año pasado –antes de la fractura y desaparición de Cambiemos Córdoba- la bancada oficialista convirtió en ordenanza un proyecto destinado cambiar el marco regulatorio de taxis y remises. Hacerlo le llevó meses de esfuerzo y más de una vez vio naufragar iniciativas propias a manos de sus ediles. Sin embargo, una polémica rodea la sanción de esta ordenanza, que –según el diario de sesiones- no se corresponde con la publicada en el digesto web del municipio.

Aunque desde el oficialismo indican que esto responde a un error en la confección del diario de sesiones, la mejor forma (o acaso la única) de enmendar la falla parecería ser repetir la votación. Pero Juntos por Córdoba no lo hace. Desde la oposición señalan que esta reticencia se explica, justamente, en la incapacidad del oficialismo para volverá reunir las voluntades necesarias después del quiebre la alianza en la provincia.

Estos problemas internos son potenciados por las encuestas, que muestran a la fórmula Martin Llaryora-Daniel Passerini liderando la intención de voto en la elección municipal. El mismo escenario se repite a nivel provincial. La salud que le falta a Juntos por Córdoba le sobra al reciente refresh del peronismo en la provincia, Hacemos por Córdoba.

Esto impacta de lleno en el Concejo, robusteciendo al justicialismo en el recinto. A la incorporación de Santiago Gómez (ex ADN) debe sumarse la inminente llegada de Fernando Masucci (Fuerza de la Gente). Pero también debe tenerse en cuenta el acuerdo entre APEC (David Urreta y María Eugenia Reales) y Hacemos por Córdoba, y el primer lugar de Victoria Flores (Fuerza de la Gente) en la lista de concejales del mismo espacio. Aún si estos ediles no pasaran a integrar –formalmente- la bancada del PJ, se descuenta que lo apoyarán.

En este escenario, hay quienes imaginan a un Hacemos por Córdoba fortalecido que, de ganar las elecciones municipales, podría volverse más enérgico en su oposición a Mestre, exacerbando los problemas que aquejan a la actual gestión para sacar provecho de un mayor “beneficio de inventario” al asumir.



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