Ideas polémicas para el “cupo judicial”

En el Consejo de la Magistratura de la Nación se sugirió excluir a los varones de los concursos si en el fuero en donde está la vacante no hay mujeres.

El reclamo en pos de mayor presencia femenina en altos puestos del Poder Judicial ya se instaló en la agenda política.
El primer planteo al respecto lo motorizó un grupo de legisladores nacionales radicales integrado por las cordobesas Brenda Austin y Olga Rista, que demandó que el nuevo integrante de la Cámara Nacional Electoral (CNE) sea una mujer y ungió a la abogada Alejandra Lázzaro para acompañar a los vocales Alberto Dalla Vía y Santiago Corcuera.
En un comunicado, manifestó que será “ejemplificador para el nuevo modelo de construcción social equitativo y democrático” respetar el orden de mérito establecido por el Consejo de la Magistratura de la Nación y que el presidente Mauricio Macri escoja a la letrada que encabeza la terna de ganadores del concurso para el cargo, seguida por Daniel Bejas y Hernán Golçalves Figueiredo, juez federal de Tucumán y secretario de Actuación Judicial de la CNE, respectivamente.
Esa visión fue respaldada por juristas e intelectuales vinculados al partido centenario, que le enviaron una carta al presidente postulando que sería “de gran salud institucional” que el respetara la merituación y calificación.
“Con nuestra petición tratamos de evitar toda duda sobre que al apartarse del orden de la terna -sin sustento técnico y/o profesional- la más alta autoridad nacional estuviera discriminando por cuestión de género a la primera nominada de la terna, quien naturalmente tendría que cubrir el cargo”, dispararon Daniel Sabsay y Alfredo Vitolo, entre otros.
En ese contexto, Elisa Carrió desempolvó un proyecto de su autoría y planteó la necesidad de que el cupo femenino se aplique en la Justicia.
Entre otras medidas, la iniciativa, redactada hace dos décadas, indica que la Corte deberá estar compuesta, al menos, por dos ministras.
La líder de la Coalición Cívica se refirió a la Ley de Paridad de Género, sancionada en 2017, y valoró que es imprescindible avanzar con normas específicas respecto de la integración del Judicial; en especial, en los cargos de jerarquía, para perforar el famoso “techo de cristal”.
Poco después, mediante un documento titulado “Más mujeres, mejor Justicia”, diputadas de distintos bloques solicitaron “mayor compromiso político con acciones tendientes a disminuir la brecha de género”.
En plena campaña, algunos sectores apuntan al género de los jueces y sugieren un escenario un tanto absurdo, a saber: que si Macri selecciona a un hombre para desembarcar en la CNE, como es su potestad discrecional, estaría incurriendo en un supuesto de discriminación.
La semana pasada, en el consejo se analizaron ideas sobre el tema, bajo la consigna “Efectiva participación de la mujer en la integración de ternas para magistrados”.
Disertaron mujeres que se desempeñan en la Justicia, legisladoras y casi todos los integrantes del organismo, con el objetivo de avanzar en la modificación del reglamento de concurso de magistrados nacionales y federales.
El texto que se promueve establece que en caso de que las ternas sean conformadas solo por hombres se incorpore una mujer, siempre que haya obtenido los puntajes reglamentarios mínimos, la entrevista realizada haya sido satisfactoria y la brecha de puntaje con quien integre el tercer lugar no exceda el 15% de los puntos totales posibles en un concurso.
Algunas propuestas son polémicas. El diputado Eduardo De Pedro (FpV), por ejemplo, planteó que hay que debatir la posibilidad de que un concurso no comience si no hay 30% de mujeres inscriptas. Además, sugirió que a la hora de elegir a los candidatos se tenga en cuenta la cantidad de hombres tiene el fuero y que se os descarte de plano si allí no hay mujeres.”Soy consciente de que puede ser una propuesta muy discutida, pero hay que avanzar en una transición para llegar al 50 y 50”, alegó.
Por su parte, la secretaria general de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional, Susana Echevarría, entendió que en las ternas donde hay una sola mujer el Ejecutivo probablemente elegirá a uno de los dos hombres y que, por ello, es pertinente proponer solo a mujeres para los tribunales que no tienen ninguna.
En tanto, Gabriela Vázquez, integrante de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo y ex consejera, razonó que sería válido que se le asigne un puntaje a las “tareas de cuidado” realizadas por las candidatas mujeres en un concurso, y no solo valuar sus antecedentes académicos y profesionales. “Las tareas vinculadas al cuidado de los hijos y la familia recaen mayoritariamente sobre las mujeres, que se ven relegadas durante el período de crianza de sus hijos en sus carreras laborales”, alegó.
Claudia Caputti, vocal de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal, dijo que “hay que modular bien el puntaje” por antecedentes y, bajo esa premisa, declaró: “Para ser un buen juez no hace falta ser el mejor académico, porque no va a poder dedicarle el tiempo que requiere el ejercicio de la magistratura”.
“Hoy se podría implementar la incorporación de mujeres en la terna porque el sistema actual es meritocrático por la evaluación escrita y de antecedentes, pero también es político a la hora de la entrevista persona. “Que no existan mujeres en las ternas es violencia institucional”, sostuvo.
En el mismo sentido, la senadora Gladys González (Cambiemos) adujo que “las políticas de discriminación positiva siguen siendo necesarias a favor de la igualdad de representación” y consideró que “la dificultad para conciliar la familia y la carrera profesional sigue siendo uno de los mayores obstáculos para ascender en la esfera laboral”.