Tensión en CGT por escasa representación gremial

La central obrera votó cuatro nombres como sus candidatos para la Legislatura, pero sólo uno de ellos está en las nóminas.

Por Bettina Marengo

Juan Domingo Perón impulsó el principio representativo de que un tercio de los legisladores y diputados del justicialismo pertenezcan a la rama gremial. En el peronismo cordobés la consigna quedó porcentualmente lejos, porque ronda el 5%. Para las elecciones del 12 de mayo, Haciendo por Córdoba incluyó dos candidatos de extracción sindical para la Unicameral, ambos con chances de ingresar. En el puesto 14 de la lista unidistrital está el titular del Sindicato de Empleados Públicos (SEP) y de la CGT Regional Córdoba, José Pihén, quien repetiría mandato. Y en el puesto 21 se ubica Sara García, secretaria general nacional de la Asociación del Magisterio de Enseñanza Técnica (Amet). Esta dirigente se aseguraría una banca si, como todo indica, los primeros de la lista sábana renuncian o piden licencia  para ejercer funciones en el Poder Ejecutivo. La histórica secretaria general de los Gráficos, Ilda Bustos, quien igual que Pihén finaliza su mandato a fin de año, fue relegada.
Con la fecha de las elecciones oficializadas, y luego de que el gobernador Juan Schiaretti, en un encuentro con la CGT Córdoba producido a fines del 2018, se comprometiera a mantener las dos bancas para el movimiento obrero, la central se dispuso a elegir sus representantes en las listas. Es que si bien había intención de obtener tres bancas, la ampliación de socios de la coalición Unión por Córdoba sentó a más invitados a la mesa y redujo las porciones de todos.
El 19 de marzo, en los salones del ACA, se realizó el plenario de la CGT con participación de 32 gremios. Lo que se plasmó en las listas legislativas plasmo solo parcialmente lo decidido allí y ahora la organización está sumida en una crisis interna con derivaciones de atomización y acusaciones cruzadas, con centro en Pihén.

Vamos por parte
El plenario de la Regional Córdoba votó a Bustos, Pihén, Omar Dragún (el delasotista histórico dirigente de Smata que fue durante 17 años jefe de la CGT Córdoba), y a Graciela Barcos, secretaria adjunta del Sindicato de los trabajadores de Espectáculos Públicos, como sus representantes para las listas legislativas. Esos nombres fueron elevados al PJ y, hasta el sábado por la tarde, la mayoría de los dirigentes desconocía quienes quedarían.
Pese a ser votada en primer lugar, Bustos quedó sin posibilidad de renovar. A la dirigente que proviene del peronismo de izquierda, el oficialismo no le perdonó su cercanía con el kirchnerismo y su coqueteo con el delasotismo más próximo a los K. Aunque le reprochan gestos de autonomía en la votación de leyes caras para Unión por Córdoba, lo que más habría molestado fue su crítica a la Provincia cuando se produjo el desalojo de las familias del barrio Villa Nueva Esperanza de Juárez Celman. En esa oportunidad, la dirigente gráfica se paró en la vereda del frente a la posición del schiarettismo y se mostró en tándem con dirigentes como Carmen Nebreda, Martín Fresneda o los izquierdistas Eduardo Salas y Liliana Olivero.
Los defensores de Bustos aseguran que el problema fue más interno de la CGT que otra cosa, y apuntan a los “celos” de Pihén porque la dirigente gráfica es una de las impulsoras de la intersindical de mujeres en la que participan gremialistas de otras centrales obreras no cegetistas. “Eso es algo que los varones no han logrado hacer”, explican en clave de género.

De la Caja a la Cámara
En cuanto al encumbramiento García, que no fue votada en el plenario de la CGT, sorprendió a casi todos. La dirigente es la conductora nacional del gremio de los docentes de enseñanza técnica y su candidatura no fue bienvenida en gremios docentes con mayor representación en Córdoba, entre ellos la Uepc, quienes afirmaron que García “no tiene afiliados en Córdoba”. Aseguran las fuentes consultadas que la dirigente cultiva buenas relaciones con el ministro de Educación de la Nación, Alejandro Finocchiaro, y con el macrismo en general. Actualmente, es la vicepresidenta de la Caja Complementaria de Previsión para la Actividad Docente, entidad a la que Ctera acusa de intentar afiliar compulsivamente a los docentes de escuelas transferidas a la Provincia en los 90, con un aporte del 4,5% de su salario, que se sumaría al 18% que aportan a la Caja de Jubilaciones. Por lo demás, García es una vieja conocida de Pihén, del ministro de Educación de la Provincia y ex titular de la Uepc, Walter Grahovac, y del titular del gremio de la Alimentación, Héctor Morcillo, desde los tiempos del Moas (Movimiento de Organización y Acción Sindical).
Con todo, Pihén y García serían los únicos representantes de trabajadores en la Unicameral a partir del 10 de diciembre, ya que la otra lista que llevaba sindicalistas con chances de ingresar a la cámara era la del Frente Unidad Ciudadana, que no se presentará. Pablo Carro, de Adiuc, el gremio de los docentes universitarios, y Carmen Nebreda, ex titular de la Uepc, más el dirigente del gremio de los recolectores de residuos, Franco Saillén, eran los nombres del kirchnerismo para las elecciones del 12 de marzo, aunque Carro ya había anunciado que no iba a usar la doble candidatura.
En tanto, el Frente de la Izquierda y los Trabajadores (FIT) también sumó representantes sindicales, todos opositores a los respectivos oficialismos peronistas de sus gremios, pero no tienen chances numéricas para ingresar a la Legislatura. Entre ellos, Noelia Agüero (Uepc), Marcelo Bernardi (Sep), entre otros.
La lista “corta” de Olga Riutort, que solo presenta candidatura a intendente, vice y concejales, incluye dirigentes sindicales como Mario Bussano, de Suteryh, Roxana Casanova, de Remiseros, y Sandro Ramos, de una agrupación opositora de Luz y Fuerza.



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