Ganadores y perdedores de la ausencia K en las urnas

Sin lista de Córdoba Ciudadana en el cuarto oscuro, no sólo el peronismo sumará votos el 12-M. La izquierda, en sus tres ofertas, también se ilusiona con mejorar su desempeño electoral, y alguna porción del electorado K quedaría huérfana de representación política.



Por Felipe Osman

Más allá de las consideraciones que a renglón seguido se harán, resulta oportuno destacar que –en condiciones “normales”- la porción del electorado que estos dos grandes ausentes dejarán vacante el 12-M definiría cualquier votación. ADN obtuvo en 2015 el 23 por ciento de los votos de la capital, que representan en términos relativos algo más del 10 por ciento de los sufragios de la provincia. Carro, por su parte, cosecho (casi) otro 10 por ciento de las voluntades en las legislativas de 2017. Sumados representan el 20 por ciento del padrón.
Desde luego la suma no es ni pretende ser exacta. En primer lugar, los números de Tomás Méndez datan de 2015, y algunos de esos votos bien podrían superponerse con los cosechados por Pablo Carro dos años más tarde. Además, en el primer caso se trató de una elección de cargos ejecutivos, en la que los efectos de la polarización inciden en mayor medida. En una elección legislativa como la de 2017, en cambio, estos se disipan.
Aún así, son los números más cercanos con los que se cuenta para tomar el talle del kirchnerismo y de Méndez en Córdoba y, a su favor, no provienen de una (siempre dudosa) encuesta, sino que los acompaña la certeza que dan las urnas.
Por su magnitud, decimos, esta porción del electorado “vacante” bien podría definir el resultado de una elección que tuviera lugar bajo condiciones normales. Aunque descontamos que la ruptura del principal espacio opositor implica una situación extraordinaria en los comicios del 12-M. Dicho esto cabe reflexionar dónde irán los votos de Unidad Ciudadana.
Cambiemos acusó, cuando Carro bajó la lista que lo postulaba como gobernador, que a esto subyacía un acuerdo entre el peronismo provincial y el kirchnerismo a nivel nacional. Presumen así que Hacemos por Córdoba será el principal beneficiario del faltazo K en el cuarto oscuro.
Desde el PJ, por su parte, respondieron que no sólo no necesitan de los votos kirchneristas, sino que además descreen que el espacio liderado por CFK cuente con demasiados en la provincia. Las mediciones que se conocían en El Panal antes de que Carro desistiera de su boleta mostraban a Córdoba Ciudadana con una intención de voto que oscilaba entre el 6 y el 8 por ciento, aunque faltaba todavía ver como operarían los efectos de la polarización cuando el día de los comicios se acercara. Presumiblemente –dicen- el apoyo a la lista K caería hasta un 4 o 5 por ciento.
Ciertamente no son votos que, en esta tesitura, deban preocupar al oficialismo. Sin embargo, si resultan determinantes para competidores menores como la izquierda, que luego de la ruptura del frente electoral “Izquierda al Frente” dividirá su oferta en tres: el Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT), el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST) y el Movimiento al Socialismo (MAS).
El FIT, que ayer lanzó a Liliana Olivero y Laura Vilches como candidatas a la Gobernación y a la Intendencia, fue el primero en mover fichas para cooptar el voto K. Cargando contra las administraciones de Mauricio Macri y Juan Schiaretti, Olivero presentó a su espacio como el único “realmente opositor” y envió un mensaje directo al electorado kirchnerista: “Queremos invitar a todos los hombres y las mujeres que han peleado en la calle con nosotros por el medioambiente, por la educación y la salud, por la mujeres, y que provienen del kirchnerismo y que han votado al kirchnerismo”.
“Cuando el kirchnerismo no existía, esos votos eran de la izquierda (…) hoy volvemos a plantearle a toda esa base honesta que vengan con el Frente de Izquierda que van a tener sus necesidades, sus inquietudes, representadas nuestro programa”, concluyó.
Pero aún entendiendo previsible que varios de los votos k se repartan entre el peronismo y la izquierda, los operadores del peronismo y del propio kirchnerismo no creen que todos esos sufragios compartan los mismos destinos, y calculan que habrá una buena parte de ellos que quedará falto de representación política alguna. Estos últimos quedarían en el limbo de los votos en blanco y los ausentes.
Respecto del electorado que cuatro años atrás respaldó a Tomás Méndez, los cálculos se concentran en la capital. Sin ADN compitiendo por el Palacio 6 de Julio quien más debería beneficiarse sería Luis Juez. El caudal electoral de ADN se compuso, centralmente, de votos anti-sistema. Y Luis Juez es, por excelencia, el candidato anti-sistema. El fallido dignatario argentino en Ecuador construyo su capital político despotricando contra José Manuel de la Sota y, a su turno, Juan Schiaretti, y jamás desde su pobrísima gestión municipal.
Sin embargo, queda por verse si Juez puede cosechar esos votos ahora formando parte de otro oficialismo, el nacional. Oficialismo cuya expresión municipal –Juntos por Córdoba- los concejales de ADN han castigado durante los últimos 3 años.



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