El fin del optimismo

Ya tiene fecha y grilla de artistas la edición cincuentenario del festival de Woodstock, que contará con algunos sobrevivientes de aquella primera vez (Carlos Santana, John Fogerty de Creedence Clearwater Revival, Canned Heat, David Crosby y John B. Sebastian), además de estrellas actuales.

Por J.C. Maraddón
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Si para algo sirven los aniversarios redondos, tal vez sea para calibrar la vigencia que pueda tener en la actualidad el acontecimiento al que se está evocando. El próximo 15 de agosto, se estarán celebrando los cincuenta años de la jornada inaugural del Festival de Woodstock, cuya primera edición se realizó en una granja del estado de Nueva York, a lo largo de tres extensas veladas, con la participación de algunas de las estrellas de rock más importantes de la época. Ahora que los festivales multitudinarios se suceden uno tras otro, cuesta dimensionar lo que pudo haber sido en aquel momento semejante convocatoria.
Aunque los organizadores preveían el arribo de unos 60 mil jóvenes, se habla de que asistieron entre 400 y 500 mil personas, lo que no sólo superó largamente las expectativas, sino que además hizo colapsar todos los servicios y puso en serio riesgo la realización del espectáculo. Si ni siquiera en estos días resulta una tarea sencilla armar una infraestructura que contenga a tamaña multitud, mal puede pensarse que en 1969 se estaba en condiciones de garantizar que medio millón de espectadores gozaran de las comodidades básicas en el predio, que terminó convertido en un lodazal a raíz de una persistente lluvia.
Woodstock entró en el terreno de la leyenda porque, más allá de quiénes fueron los que actuaron y de las carencias en la producción, trazó una panorámica de hasta dónde había llegado la cultura rock en apenas una década de existencia. De una simple moda a la que se creía pasajera, el rocanrol se había convertido en un movimiento de masas, que trascendía mucho más allá de la expresión musical. A través suyo, se manifestaba también el espíritu de la época, dominado por un clima de rebelión juvenil que tomaba como cauce las plazas, las universidades y las calles.
La cruzada ecologista, el pacifismo y la propuesta hippie de un retorno a la naturaleza, se corporizaron en esos miles de chicas y chicos que hoy rondan los setenta años y que en aquel momento protagonizaban las postales más coloridas de un encuentro que conmovió las estructuras de la sociedad occidental. Ante el ejemplo de esa muchedumbre, amplificada por las imágenes del documental que allí se rodó, todo el planeta empezó a contagiarse de ese entusiasmo juvenil, que se proponía cambiar el estado de las cosas y que utilizaba al rock como su plataforma de lanzamiento.
Para evocar el cincuentenario de Woodstock, en vez de analizar la entidad de la crítica que se realizaba entonces contra lo establecido y de debatir acerca del legado de esa generación que encontró en Woodstock un punto de confluencia colectivo, se ha optado por lo más simple. Por eso, ya tiene fecha y grilla de artistas la edición 2019 del festival, que contará con algunos sobrevivientes de aquella primera vez (Carlos Santana, John Fogerty de Creedence Clearwater Revival, Canned Heat, David Crosby y John B. Sebastian), además de astros actuales como Miley Cyrus o Cage the Elephant, y del excantante de Led Zeppelin, Robert Plant.
Entre el 16 y el 18 de agosto, cuando estos músicos suban al escenario montado esta vez en el autódromo de Watkins Glen, también en el estado de Nueva York, la nostalgia invadirá a todos. Porque, a decir verdad, ahora parece importar muy poco todo aquello que animó a cientos de miles de personas a participar del evento hace 50 años. La ecología es utilizada como herramienta de marketing por las grandes marcas, la paz se ha congelado como una mera expresión de deseos y el regreso a la vida natural ha derivado en la depredación de zonas antes inhabitadas, que hoy naufragan entre la contaminación y los incendios. El optimismo de aquellos años, se ha catalizado como un cinismo del que el Woodstock 2019 bien podría ser un reflejo perfecto.



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