Más dudas sobre la reelección, dólar inquieto y tasas en las nubes

El marco general de cara a las elecciones es recesivo aunque algunos sectores pueden repuntar algo. Hasta los más optimistas admiten que el Gobierno llegará a las elecciones sin nada para mostrar en materia económica.

Por Gabriela Origlia

El tono del Gobierno con los empresarios cambió. El ministro Dante Sica reaccionó cuando –durante una exposición suya- uno comentó que era “todo piri pipí”; les dijo que avalan altos costos extra salariales y que después quieren subsidios. Horas después el presidente se autodefinió como “muy caliente” por las mentiras de la oposición que reclama crecer y pidió seguir “remando”.
Desde el Gobierno ratifican que el rumbo que tomaron es el “correcto” y que a partir de mayo empezarían a verse resultados como una baja de la inflación, además de insistir en que ya comenzó la creación de empleo. Lo dicen pese a que las estadísticas oficiales marcan que en 2018 se sumaron 350.000 nuevos desocupados y los empresarios sostienen que el ajuste más profundo de personal arrancaría si no hay reacción de la actividad inmediata.
Otro emergente de la semana que cerró fue la elección del “todavía no candidato” Roberto Lavagna como nuevo blanco de críticas del oficialismo de cara a las elecciones y ante el silencio sobre su futuro de Cristina Fernández. El macrismo lo puso en el centro del ring y, a diario, algún funcionario o el propio Presidente salieron a pegarle.
Del paso del exministro por Córdoba quedó poco en materia económica; ni una propuesta formuló durante el almuerzo de la Fundación Mediterránea. Se limitó a criticar el ajuste en marcha, el círculo tasas/dólar y a reflotar el impuesto cero para las Pymes que rigió durante unos meses en su gestión. Poco para las expectativas que había.
Prefirió concentrarse en mostrar un perfil socialdemócrata, dialoguista y partidario del diálogo. Hizo chistes (intencionales) sobre la derecha y la izquierda y repitió, hasta el cansancio, la palabra consenso. Claro que para los empresarios de la provincia que le dio su única victoria en su candidatura de 2007, es una alternativa “viable” frente al kirchnerismo y a la desilusión con el macrismo.
Todos estos hechos políticos agregan incertidumbre a la economía. El Banco Central dejó en claro que subirá la tasa todo lo que haga falta para doblegar al dólar, pero la receta no está dando el resultado esperado. Es obvio que esa carrera la paga la actividad; a ese precio del dinero nadie puede financiarse. ¿Agregarán algún antídoto al medicamento que están aplicando? Esa incógnita sigue sin despejarse.
Así como hace dos meses el enojo interno del gabinete era con Sica, un filo peronista que no mostraba resultados, ahora las carteras ligadas a la producción apuntan a Guido Sandleris por lo obvio: con tasas al 66% sacar la cabeza de la recesión es utópico.
Las expectativas de que los dólares del campo sean, una vez más, los salvadores también tienen interrogantes. ¿Por qué los productores deberían volcar todos los recursos de sus liquidaciones al mercado? ¿Por qué no podrían elegir –como otros sectores- conservar los dólares que puedan como mecanismo de protección?
El marco general de cara a las elecciones es recesivo aunque, por supuesto, puede haber algunos sectores que estén mejor. Más allá de que varios economistas coinciden en que se están sentado las bases para una economía más sana también admiten que el Gobierno llegará a las elecciones sin nada para mostrar.
Para algunos analistas la incertidumbre también es alentada porque el mercado está menos convencido de que Macri tiene la reelección asegurada; el gran activo de Cambiemos sigue siendo la oposición atomizada. La mirada está en 2020 cuando la Argentina debe volver a financiarse en los mercados voluntarios y por eso una opción electoral “no disruptiva” surge como interesante si tiene chances de desplazar al kirchernismo extremo.
Las encuestas –que para la línea de Marcos Peña son una suerte de biblia- indican que Macri se impondría a la expresidenta Cristina Fernández en una segunda vuelta pero podría perder frente a un tercer jugador “racional”.



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